EL MIEDO por ROSA MARINA GONZÁLEZ-QUEVEDO
Me llamaba «hijo» y de su mano me llevaba a pasear por el verde jardín. El césped esmeralda, los naranjos, los rosales floridos… Aquel idílico sitio era el maravilloso locus amoenus que embelesaba el alma de un tímido niño que seguía a su mentor.Cada d...
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