y lo blanco caduco y malvado.
Miriam de Salento
Eres occidental:
púdrete por serlo. No hay paz para ti.
No existen las opciones.
Naciste en el plano mundial correcto, sin pobreza;
te mereces estar enterrada
en un recogimiento de paliativos,
lamentándote por tener un cuerpo azul
reventado de europea mediocre.
¿Cómo alcanzo las cotas más elevadas
del baremo de la blanquitud?
Dos damas de los círculos de la moral social universitaria
(un par de zorras ebúrneas)
me concedieron un título, un nombre,
por elevar la mirada más allá del límite de los límites
de la ciencia,
por romper los huevos de las alondras,
por erguirme desde el subsuelo del pecado.
Adoraría ser un tantán nacido de un instrumento
nativoamericano,
que los antropólogos encontrasen
junto a mi calavera,
taponada de tierra
por el correr de los siglos,
y que me clasificasen como
un poco negra,
un poco salvaje,
un poco gitana,
pero solo soy blanca.
Gata Sánchez, de Blanca heterosexual (Erisa Ediciones, 2026).

