Sábado por la noche y domingo por la mañana, de Alan Sillitoe
El que fue rebelde una vez, lo será siempre. No se puede evitar. Nadie puede negarlo. Y es mejor ser un rebelde, más que nada para demostrarle a la gente que no merece la pena intentar jugártela. Las fábricas, las oficinas de empleo y las aseguradoras nos mantienen vivitos y coleando –eso dicen–, pero son trampas que te acaban tragando como arenas movedizas ...
Read More »