La serie Twin Peaks comienza y termina con la imagen de un espejo. En la primera escena del piloto, es el espejo delante del cual se maquilla Josie Packard, la heredera de la serrería local (interpretada por la actriz Joan Chen), mientras su cuñado, Pete Martell (Jack Nance), se dispone a ir a pescar, lo que ocasiona el descubrimiento del cadáver de Laura y el inicio de la historia. Al f inal del último episodio, el espejo es el del cuarto de baño de la habitación de hotel, a través del cual el agente Cooper verifica que ha sido poseído por Bob. El agente Cooper se golpea la cabeza contra el espejo. Este se rompe
y él empieza a sangrar.
Fuego camina conmigo, por su parte, comienza con la imagen de un televisor roto.
**
“No es la mirada la que capta las imágenes, son ellas las que captan la mirada. Las imágenes desbordan la conciencia”
(Franz Kafka a su amigo Gustav Janouch, citado por Pacôme Thiellement).
**
Las grandes películas son aquellas que han obligado al espectador a mirar en el interior de sí mismo, al espacio sin dimensión que separa el ojo del párpado, para mostrar los fantasmas de la melancolía y del sueño con los que desde siempre carga su mirada: esos espectros foliáceos que la película extrae de nuestros cuerpos desde su antepasado directo, el daguerrotipo, y que enseguida empieza a activar como títeres manejados por un sueño. Por ellos, el ojo de la cámara se convierte en el ojo de la pesadilla.
**
Porque no se trata de ver. Jamás se trata solamente de ver. Tampoco se trata solamente de conocer. Se trata de ver para conocer. Y de conocer para seguir viendo.
[Alpha Decay. Traducción de Javier Guerrero]

