MEMORIAS DE UNA NOCHE Y OTROS RELATOS (Abril 2019)
Los que la conocemos a Elvira Cámara la reconocemos en detalles sutiles,
escuchamos en sus teclas el latido personal de esta escritora. Sus estudios de traducción
la permiten captar con deleite las connotaciones y asociaciones más sutiles.
En la cita de Shackespeare alude a “la tortura de los vicios placenteros”:
así plantea este libro, un mosaico de
las emociones, a veces contradictorias pero siempre muy humanas.
En el primer capítulo, titulado “Más de dos” aparece un “amor a plazos”, el
hecho de “desempolvar un amor aparcado
en el cajón de las prisas y la rutina”. Destaca que no tienen “nada que
decirse, ni siquiera en la cama”; cuando además tienden a “mirarse al otro lado de los ojos”. Como
expresiones muy peculiares destacamos la de “relación que se queda en los
huesos” en el capítulo de “Gotas de erotismo”.
La narradora demuestra su maestría en los inicios, siempre tan
importantes para engancharnos, por ejemplo “Una extraña amistad” comienza así:
“Sería esta semana” u otro que se inicia con un breve diálogo. También cuida
mucho los finales, algunos con una acertadísima vuelta de tuerca y otros con
gran desnudez, como aquel que concluye “ahora ya sabes por qué” o el sugerente
“No en este viaje”. Conviene recordar que en muchos relatos se da un juego de
narradores muy diversos, me atrevería a considerar el libro como un caleidoscopio.
En la mayoría, se acerca al lector y juega al suspense, por ejemplo cuando
asegura: “En este momento solo quiero que llueva, que llueva sin cesar”
Se trata, en definitiva, de literatura en su esencia más pura, en la
autenticidad que nos hace reconocerla por ejemplo en el disparadero de
imágenes: un “vino que detona sonrisas”, unos “puños sujetando su conciencia”, esos
“deseos anestesiados por palabras”, con una “mirada precoz” o una mujer que
“arponea” unos ojos. Sobresale la atinada selección léxica en los adjetivos:
aparecen unos “ecos tamizados”o unos
“sueños desparramados”. Llama la atención la expresión “colores, serpentinas y
guirnaldas de la nostalgia”, así como “lacrada intimidad”. Siguiendo con la
potencia de las imágenes podemos recordar “la de la testarudez con dos caras:
la obstinación y la perseverancia”, que “el miedo era plomo”, que “la música
analgésico”, que había un “atronador silencio de la soledad”, en “un hogar que
tiene pulso”, con “ojos sazonados” o “huecos”.
Otros recursos retóricos para enriquecer la forma son las personificaciones:
“recibió el cariño de la noche y el consuelo de la indiferencia”, el “abrazar
el duelo” o tener unos “ojos incrédulos”.
Aparece una hipérbole tan expresiva como la “lentitud de una apisonadora”.
Toma mucha relevancia el campo semántico del mundo sensorial, consiguiendo
algunas sinestesias, por ejemplo cuando alude a la “verde soledad”. De su
fuerza responde cuando indica: “el color se ha cruzado en mi ensimismamiento”.
Así también cuando alude a que el sol “pinta de amarillo brillante” el paisaje
urbano o a que la vida “es de color verde”. Nos fascina siguiente selección:
“un trozo de tela del color de la miseria”. La fascinación por las palabras y
sus efectos aparece en la siguiente oración: “Transformaba las palabras para
hacerlas olorosas, coloridas, cercanas y adictivas”. Parece recoger lo que ella
misma pretende en sus relatos.
Por otra parte, no podemos dejar de mencionar el léxico erótico, alude
con delicadeza a los “surcos erizados”, o a los “cuerpos que se difuminan”.
Todas las formas de lirismo aparecen, en definitiva, en esta obra. Por ejemplo
cuando acude a que “una lágrima ha escapado del guión” o que “el cielo rompe
aguas”.
Destacamos el leit motiv de los
espejos: muchas veces asociado a su dureza para el personaje femenino, por ejemplo
en “Macroeconomía” o bien como signo de turbulentas emociones, cuando escribe
que “sus celos eran el espejo en el que se reflejaba su deslumbrante belleza”.
Además se citan en los relatos un prontuario de lugares que reconocemos con el
paisaje granadino, madrileño…pero también universal; todo ello entre escenas de
lo cotidiano. Mi experiencia de lectura se ha trufado de voracidad, admiración.
ESTAS PALABRAS
TOMARON FORMA EN GRANADA, EN LA FERIA DEL LIBRO, un 29 de Abril de 2016
