ESPECIAL: CLINT EASTWOOD, El hombre de hierro

Clint Eastwood
«Clint Eastwood en el rodaje de El Principiante, 1990- Imagen IMDB»

Si hay una figura carismática  en Hollywood, que ha sobrevivido con éxito a todo tipo de corrientes dentro de la industria del cine  durante más de setenta años, ese es Clint Eastwood.  El 31 de mayo ha cumplido 96 primaveras y su nombre ha aparecido en los medios por las declaraciones de su hijo Kyle,  en las que revela que su padre se ha retirado.  Una noticia que aunque no nos coge por sorpresa,  si nos deja un poco huérfanos.

Así que ante semejante anuncio, actualizo este  ESPECIAL CLINT EASTWOOD que realiza un breve recorrido por su trayectoria.

Clint Eastwood se ha convertido en un icono viviente, título que deja entrever que el camino hacia ese lugar de privilegio ha sido largo y azaroso. Comenzó interpretando los papeles que mejor se adaptaban a su físico, para luego ir sumando a su faceta de actor la de productor, director e incluso compositor de bandas sonoras.

Sin la pretensión de realizar una revisión exhaustiva de su extensa filmografía,  este Especial realiza un breve recorrido por  las etapas más destacadas de la trayectoria de  Clint Eastwood a través de algunas de sus grandes películas.

LA TRILOGÍA DEL DÓLAR

Clint Eastwood en El Bueno, el Feo y el Malo.
«Clint Eastwood en El Bueno, el Feo y el Malo, 1966- Imagen IMDB»

Queda muy atrás el momento en  que Clint Eastwood decidió plantarse en  España  para trabajar en “Por un puñado de dólares” a las órdenes de Sergio Leone.

La llamada Trilogía del dólar comprende tres películas rodadas durante los años 60, los títulos son: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El Bueno, el Feo y el Malo (1966).

Aunque funcionan como  películas independientes,  comparten varios elementos comunes.  Todas son westerns. Fueron dirigidas por Sergio Leone.  Y en las tres se da la repetición de un personaje misterioso, un mercenario en distintas épocas y lugares con el rostro de Clint Eastwood. Tan enigmático que ni su nombre queda muy claro: Manco, Blondie, en definitiva el  “Hombre sin nombre

El actor perfecto para encarnarlo, (aunque nadie era consciente  todavía), era un Clint Eastwood, treintañero,  cuyo única interpretación reseñable hasta la fecha había sido la de Rowdy Yates en la serie de televisión Rawhide.

En realidad Eastwood fue la última opción para el papel,  tras la renuncia de otros  actores  más conocidos. Así que se embarcó en el proyecto casi por casualidad, por muy poco dinero,  y quizás hasta pensando más en la exótica idea de hacer turismo por Europa.

El popular director italiano Sergio Leone encabezaba este proyecto con coproducción italiana, alemana y española. Las expectativas en el producto eran escasas, de hecho para este tipo de cine se acuño el término despectivo “spaguetti western”.  Y Leone tampoco tenía demasiadas esperanzas depositadas en un Clint Eastwood, al que describía así: “Sólo tiene dos expresiones,  con sombrero y sin sombrero”.

Pasaron muchos años antes de que el estilo de Leone influyese en  nuevos directores como Scorsese o  Tarantino, y la crítica redescubriera las bondades de su Trilogía del dólar. Pero aún así, gracias a su distribución internacional,   El bueno, el feo, y el malo consiguió un gran éxito de público, y  el mundo conoció  al misterioso “Hombre sin nombre”.  Un Clint Eastwood que si bien carecía de grandes dotes interpretativas, conseguía hipnotizar a la cámara con su mirada impasible en los  primerísimos primeros planos de Sergio Leone, amenizados por la banda sonora de  Ennio Morricone.

En definitiva, la llamada Trilogía del dólar supuso un punto de inflexión en la carrera de Eastwood,  y a nivel general aportó un soplo de aire fresco al género. Si os interesa el tema, el estupendo documental español Desenterrando  Sad Hill se centra en la recuperación del cementerio que se construyó en España para rodar la última escena de El Bueno, el Feo y el Malo.

HARRY EL SUCIO, Dirty Harry (1971)

Clint Eastwood
«Clint Eastwood en un fotograma de Harry el Sucio, 1971 – Imagen Filmaffinity»

En 1967 tras su aventura europea, a su regreso  a Estados Unidos Clint Eastwood coloca los cimientos de su futura carrera como realizador fundando la productora Malpaso. Una  decisión que hace sospechar que Eastwood ya tenía bastante claro desde sus inicios hacia dónde quería dirigir sus pasos.

De  esta  primera etapa de Malpaso, lo más reseñable es  el quinteto de películas protagonizadas por Eastwood y  dirigidas por Don Siegel :  La jungla humana (1968), Dos mulas y una mujer (1970), El Seductor (1971), Harry el sucio (1971)  y La Fuga de Alcatraz (1979).

Siegel era un director austero, acostumbrado a la serie B y a la escasez de recursos.  Su influencia fue determinante en el aprendizaje como director de Clint Eastwood, quien por cierto dirigió su primer filme en 1971 Escalofrío en la noche.

Su colaboración más célebre, Harry el sucio  (1971), pudo no haber tenido lugar. De nuevo el papel protagonista no llega a manos de Eastwood a la  primera, sino tras la negativa de otros pesos pesados  como Paul Newman, Robert Mitchum o Steve McQueen

Pero una vez se hicieron con el proyecto, lo tenían todo a su favor.  Clint poseía una imponente estatura de 1,90 y el look perfecto para encarnar  tipos duros. Así que el dúo EastwoodSiegel aprovechó ese superávit de testosterona para crear  un icono dentro de los héroes de acción contemporáneos: Harry Callahan, papel para el que ya nunca se pensaría en otro actor.

La película  supuso un gran éxito de público, y contó con otras cuatro secuelas que se extenderían hasta los años 80: Harry el fuerte (1973), Harry el ejecutor (1976), Impacto súbito (1983) y La lista negra (1988).

Don Siegel sólo se hizo cargo de la primera película del implacable policía de San Francisco,  el resto fue obra de otros directores,  entre ellos Eastwood que dirigió Impacto súbito y acuñó la frase más recordada de la saga: “Alégrame el día

El personaje de Harry Callahan, (que tendría  difícil cabida en el cine actual),   triunfa en taquilla,  mientras la crítica vapulea al actor, al que acusan de  “fascista”. En las posteriores entregas,  Eastwood trata de redimir a Callahan suavizando  su sesgo justiciero.

A finales de los años 80, Clint Eastwood  seguía estrenando películas a buen ritmo,  aprovechando la inercia que le proporcionaba el respaldo de la taquilla. Muestra de ello son Bronco Billy, El jinete pálido, o  El sargento de hierro.. Y por otro lado, comienzan a aparecer los primeros signos de que quiere  redirigir su carrera hacia otros territorios,  con trabajos como Bird (1988) y Cazador Blanco, corazón negro (1990), que dejan asomar su buen hacer como director.

SIN PERDÓN, Unforgiven (1992)

Clint Eastwood
«Imagen promocional de Clint Eastwood para la película Sin Perdón, 1992- Imagen Filmaffinity»

Clint  Eastwood entra en los años 90 con el marchamo de calidad de actor y director rentable.  Sin embargo aún le falta el reconocimiento de la crítica, que lo ve como un realizador con  una filmografía excesivamente  ligada a  papeles  violentos,  que apelan  al instinto más básico del espectador. Aunque ha comenzado a vislumbrarse un cambio en su estilo,  aún le falta dar el salto de calidad definitivo.

Es entonces cuando un Clint Eastwood sesentón demuestra que está en su mejor momento, y sorprende al mundo  dirigiendo y protagonizando Sin Perdón en 1992 (Reseña de Sin Perdón: Pinchar aquí). Para su redención  se adentra en  un terreno conocido, el  western, un género que gracias a este título vuelve a tomar impulso y es revisitado más adelante por directores como Quentin Tarantino o los hermanos Coen.

Sin perdón habla de esos temas que normalmente sólo se intuyen cuando se acaba la película. Qué ocurre con esos pistoleros solitarios tras cabalgar hacia el horizonte en la última escena.  Sobre la dignidad de unas mujeres que representarían lo más bajo  de la sociedad, por ser prostitutas y féminas en un entorno machista e hiperviolento.  O del miedo a envejecer torturado por los  fantasmas del pasado.

En esta película coral, Eastwood arropa su propia interpretación con la de experimentados actores como Morgan Freeman, y dos  coetáneos, Gene Hackman y Richard Harris (nacidos en 1930 como él).  Como era de esperar, todos  lo bordan creando auténticos  duelos interpretativos, y  esta vez sí,  crítica, público e industria se ponen a los pies de Clint Eastwood. El filme fue nominado a nueve Óscars, de los que  ganó  cuatro: Película,  Dirección,  Actor secundario (Gene Hackman)  y Montaje.

Clint Eastwood alcanza la cima de su carrera, y el éxito le encuentra preparado para aprovechar  la ola de premios y parabienes que se le viene encima. Por fin ha encontrado su voz como autor que consigue no sólo entretener, sino también emocionar  con sus filmes.

LOS PUENTES DE MADISON, The bridges of Madison county (1995)

Los puentes de Madison
«Clint Eastwood y Meryl Streep en una escena de Los puentes de Madison – Imagen Warner Bros. Pictures»

Clint Eastwood vuelve a dejarnos boquiabiertos en 1995. El hombre al que creíamos hecho de pedernal,  toma un guión de Richard LaGravenese para dirigir y protagonizar,  con exquisita sensibilidad,  el drama romántico  Los puentes de Madison.

Sorprende  por tratarse de una historia totalmente alejada de  la  violencia, que tanto había abundado en su cine hasta el momento, y  por ver a Clint Eastwood adentrarse sin complejos en un drama romántico. También se distanció  de enfoques grandilocuentes,  para dirigir  un relato  intimista en el  que Meryl Streep y él mismo se convierten en los pilares de una historia de amor entre dos personajes maduros, que se enfrentan al dilema de coger o no ese último tren que pasa por sus vidas.

Esta vez, la única arma que necesita empuñar  Eastwood, es una cámara fotográfica con la que  encarnar al fotógrafo  de National Geographic  Robert Kincaid. Un hombre de mundo que viene a enamorar,  y a enamorarse,  de un ama de casa de Iowa,  cuando recala en la zona para hacer un reportaje sobre los puentes que dan título a la película. Su breve  encuentro da para un filme en el que el peso dramático recae sobre todo en la estupenda  Meryl Streep. Por cierto, a pesar de la diferencia de edad entre ambos,  (casi 20 años), Clint y Meryl  formaban una pareja estupenda.

Queda para el recuerdo, y para colocar en  cualquier top de grandes secuencias del cine, la  escena de Robert empapado bajo la lluvia,  esperando a que Francesca baje del coche para huir con él.

Ya sabíamos que no se puede ser más duro que Clint Eastwood, pero con ese registro desconocido para el gran público,  consiguió  demostrar su versatilidad y abrirse a nuevas temáticas más íntimas.

MILLION DOLLAR BABY (2004)

Million Dollar Baby
«Clint Eastwood y Hilary Swank, en Million Dollar Baby- Imagen Warner Bros. Pictures»

Tras sus grandes títulos anteriores, ya en pleno siglo XXI  Eastwood sigue estrenando trabajos, sin que su talento dé síntomas de agotamiento. Así en 2004, descubrimos que aún podía conmovernos más profundamente. Preparaos porque toca hablar de Million Dollar Baby.

Existen gloriosas versiones de filmes ambientados en el mundo del boxeo, pero siempre el masculino. Por lo tanto resulta casi irónico que fuese Clint Eastwood,  el paradigma de la masculinidad  cinematográfica,  el que se adelantase a la tendencia actual, colocando en el centro de la acción  a un personaje femenino.

Hilary Swank ganó el Oscar interpretando a  Maggie Fitgerald,  la estoica heroína que debe  comenzar su lucha antes de subirse al ring, ya que previamente tendrá que  convencer a Frankie Dunn (Clint Eastwood), para que sea su entrenador. Ella es  una paria social sin apoyo familiar, que encuentra en Frankie un referente paterno,  y en el boxeo un asidero que le ayudará a lograr la dignidad que se convierte en su mayor  triunfo.

En este filme se toca uno de los temas recurrentes en la filmografía madura de Clint Eastwood, el desarraigo familiar y el  conflicto paterno filial. Esa espina clavada, que siempre acaba dejando huella en sus guiones.

Para Clint Eastwood supuso nuevas subidas al estrado para recoger sendos Óscar a  director y película. Y es que esta  historia, narrada por Morgan Freeman (que también obtuvo el Óscar por su papel de Eddie Dupris),  nos llegó a lo más hondo del alma.

MULA, The Mule (2018)

Mula
«Clint Eastwood y Dianne Wiest en una escena de Mula- Imagen Warner Bros.Pictures»

Mula tiene ese tono crepuscular,  que teniendo a Clint Eastwood ante la cámara  bien podría haber sido el broche de despedida de su faceta de actor. Pero no fue así, ya que aún se puso una vez más delante y detrás de la cámara  en 2021 en  Cry macho.

En Mula cambia el disfraz de tipo duro por el de caballero encantador, al menos de cara a la galería, porque el reverso de su personalidad lo sufre su familia, a la que deja constantemente de lado. Este jardinero profesional, para el que sus flores lo son todo, sufre un revés cuando se ve arruinado y con sus bienes embargados. Y de ahí,  a usar su furgoneta para el transporte de droga para un cártel de narcotraficantes, parece haber una carambola bastante improbable. Sin embargo el guión se basa en una historia real.

El veterano actor llevaba once años sin ponerse ante la cámara, desde Gran Torino (2008) y da la impresión de que aprovecha esta aparición para darnos su visión honesta sobre la sociedad. Para mostrarnos su  extrañeza ante lo alienada que encuentra a esa población enchufada a sus teléfonos móviles, adoctrinada en la era de la corrección política y con una  incapacidad  pueril para la autosuficiencia. Nosotros, en definitiva.

En  el guión de Mula destaca además un subrayado consciente, un  mensaje grabado a fuego con un consejo que el gran  Eastwood nos regala: La familia es lo primero.

JURADO Nº2, Juror nº2 (2024)

JURADO Nº2
“A veces la verdad no es la justicia”

Y ahora sí, todo apunta a que este será el último título dirigido por  Clint Eastwood. La decisión de estrenar esta película en un número de salas limitadas supuso el fin de la buena sintonía entre  Clint Eastwood y el estudio Warner Bros,  con el que ha estado trabajando durante las últimas décadas. Este conflicto es también  un síntoma del cambio de paradigma dentro de una industria cinematográfica en crisis, que está perdiendo su fuerza y busca el favor del público con cambios de fórmula constantes.  No deja de tener cierta poesía que este momento crepuscular de la industria coincida con el fin de una carrera tan icónica como la de Clint Eastwood.

Se quedan en el tintero muchas grandes películas, como  la maravillosa Mystic River, 2003  (Link al post de  este Blog). Su díptico sobre la II Guerra Mundial: Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima o  Gran Torino en 2008.

Además de  sus triunfos también hubo películas fallidas, quizás no lo hubiesen sido tanto para otro director, pero es que el nivel de Eastwood durante los años 90 y 2000 había colocado  el listón   muy alto. Pero echando un vistazo general a su obra,  es más fácil asombrarse de su constante reinvención.

Así que como despedida, gracias le doy Mr. Eastwood por ese puñado de títulos que nos ha regalado a los cinéfilos de todo el mundo.

 

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