La trama nupcial – Jeffrey Eugenides

Tras el éxito que obtuvo Eugenides con su ópera prima Las vírgenes suicidas (llevada al cine por Sofia Coppola) y deslumbrar a la crítica con Middlesex, premio Pulitzer 2003, llega a España, diez años después de su segunda novela, su tercera obra, La trama nupcial.

La novela se centra en el triángulo amoroso que componen Hanna, Leonard Y Mitchell. A lo largo de un par de años seguimos a estos tres personajes. Estos años son precisamente los más cruciales en sus vidas: el paso de los últimos meses en la universidad y la toma de decisiones vitales que te enfrenta con la edad adulta.

Hanna, eje central del triángulo, es estudiante de literatura y prepara una tesis sobre la novela victoriana. Este hecho recorre toda la novela puesto que, La trama nupcial es una revisitación de las grandes novelas decimonónicas inglesas donde la joven dama tiene que decidir con cuál de sus pretendientes se queda.

Este apunte me parece uno de los grandes aciertos del libro ya que puede leerse a varios niveles. Si uno es un lector neófito en la materia, puede leer y disfrutar de la novela de manera clara y sencilla ya que la historia está muy bien construida y sus personajes son muy humanos y creíbles. Pero, además, si se es un lector un poco más avezado, puede analizarse paso a paso esta novela en paralelo a las novelas inglesas del XIX. Amén de muchos guiños intercalados en sus páginas, como el hecho de nombrar a la loca del ático, todo el primer capítulo entronca y se puede explicar con la teoría deconstruccionista de Derrida y compañía que estaba en boga en los campus universitarios de letras en aquellos años ochenta, marco temporal en que se desarrolla la historia.

Eugenides ha sabido construir una novela victoriana ambientada en los últimos años del siglo XX a la par que una novela sobre el amor y las múltiples contradicciones y reacciones que provoca, lo que demuestra una vez más, a mi juicio, que en esto de la literatura está todo inventado temática y estructuralmente, pero que son los pequeños detalles y resquicios lo que hace que una novela más se transforme en una buena novela. Eugenides firma una gran novela clásica.

1 Comment

  1. http://bit.ly/S4vf8V
    “Toda la literatura son cartas de amor”. Rafael Argullol
    “Sólo puede haber amor en las sociedades que tienen escritura, porque escriben cartas de amor”. Jacques Gardy
    La idea de amor es una construcción cultural, e ideológica si se quiere, y de lo que podemos dar cuenta en esta época que nos toca vivir, es que el amor, la intimidad, los afectos, el sexo están sufriendo grandes transformaciones.
    Roland Barthes, del que se hace mención en la novela, escribió el libro “Fragmentos de un discurso amoroso” en un momento en el que el discurso amoroso no estaba de moda y en sus propias palabras: “el discurso amoroso es de una extrema soledad”.
    “El sujeto que se entregaba al amor-pasión o que era poseído por él era alguien que se sentía profundamente solo en el mundo actual, por una razón histórica, es que el mundo actual vive mal el amor-pasión, lo reconoce mal. El amor-pasión forma parte de una cierta cultura, la cultura popular, está banalizado en lo popular, en el consumo, en las películas, canciones, etc. pero no está a la orden del día en la reflexión teórica, en los combates de la inteligencia”
    Las teorías, textos, códigos y conductas amorosos que sirvieron en otras épocas, que sirvieron a Barthes o anteriormente a Werther, hoy no nos sirven. ¿Puede haber algo de terapéutico en las teorías del discurso amoroso? Como dice Eva Illouz: lo que nos ayuda y alivia del sufrimiento es simplemente comprender de un modo distinto las propias condiciones y las fuerzas sociales que modelan aquello que nos ha costado tanto entender por nuestra propia cuenta en las experiencias románticas y sexuales.
    Parece que los enamorados están condenados a aprender indefinidamente la lengua del otro, a tientas, buscando las claves siempre revocables. El amor es un laberinto de malentendidos cuya salida no existe, como dice Jacques-Alain Miller. Malentendidos que se repiten, se hablan, se escriben, se vuelven a escribir, indefinidamente y se relazan constantemente. ¿Y no es esto justamente lo que hace los placeres y las delicias del amor? ¿No es esto el amor? Y desde luego esto no impide o no hace disminuir el interés de un sexo por el otro, de un sujeto por su amante.
    Negar el sentido de la literatura es negar el sentido de la vida y el sentido del amor. “Tal vez sea porque buscamos formas de vivir sin amor. En cierto sentido, el amor, lentamente, va desapareciendo. Y como pasa casi siempre, estudiamos mejor lo que ya no está entre nosotros.” Eva Illouz
    De todo esto y de más cosas trato en mi blog “Taller de cartas de amor”
    http://tallerdecartasdeamor.wordpress.com/

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