Django Desencadenado. El mito del Héroe. Semana anti racista gusana (3 de 4).

La Jornada del Héroe, según describió el mitógrafo Joseph Campbell en el libro que inspiró el guión de Star Wars ("El héroe de las mil caras", 1949), se desarrolla de la siguiente manera: "[El Héroe] es arrastrado lejos del hogar a un mundo lleno de amenazas y pruebas. Luego desciende a un reino de oscuridad, o mundo de fuerzas poco familiares, pero íntimas, algunas de las cuales le amenazan. El héroe tiene que resolver pruebas o acertijos, en ocasiones con la ayuda o guía de un mentor. En la cúspide de su aventura se le presenta una prueba suprema y recibe su recompensa, está puede ser la propia divinización o su desposada. Hacia el final emprenderá el regreso como fugitivo, dejarando atrás a sus rivales, emergiendo del reino de la congoja...". 


Acabo de hacerles la sinópsis de la nueva y magistral película de Quentin Tarantino: Django Desencadenado, la enésima revisión cinematográfica del mito que comparte el inconsciente colectivo de toda la Humanidad: el mito del Héroe. Django (Jamie Foxx) es el Orfeo Negro del siglo XXI o, mejor dicho, del siglo XIX. Estamos ante una película con la que Quentin Tarantino quiere compartir, otra vez, con todos nosotros, muchos de sus mitos cinematográficos que, como ya ha dejado claro en anteriores ocasiones, son, entre otros, el spaguetti western, la serie B, el gore, los tiroteos, el (black)exploitation, la comedia o el cine de venganzas implacables. Todo ello barnizado con una generosa, aunque superficial, capa de  denuncia histórica en un ajuste de cuentas a la sociedad norteamericana ("él está menos acostumbrado que yo a los americanos") dentro de un claro alegato anti racista para una historia de buenos y malos o, nunca mejor dicho, una historia de blancos y negros. Sin grises. 


Si todo esto que acabo de decir les parece algo denso, no se preocupen, porque Django Desencadenado es, sobre todo, una película épica de aventuras servida con acompañamiento de ración triple de violentísima poesía visual peckinpahiana ejecutada por un grupo salvaje compuesto por un alemán y un negro. El entretenimiento está asegurado. Django Desencadenado es una de las distorsiones histórico-cinematográficas más brutales, divertidas y pasadas de rosca del cine reciente. O sea, una prima hermana de Malditos Bastardos y, lo mismo que ésta, poseedora de una grandeza que debe mucho a la deslumbrante, irónica y verborreica actuación de Christopher Waltz, cuyo personaje, el cazarrecompensas Dr. Schultz, es el alma (en el sentido figurado y literal) de la narración.


En Django Desencadenado, el malo (Leonardo di Caprio) habla de "genética" seis años antes de que Mendel hiciera público el estudio que inventó el concepto. Pero ¿a quién le importa la anécdota si con ello se consigue ridiculizar a los "científicos" racistas?.

¿Existe un recurso más idóneo que la parodia para compensar el vergonzoso ensalzamiento que hizo D. W. Griffith del Ku Klux Klan en El Nacimiento de una Nación?. En una de las mejores y más divertidas escenas de Django Desencadenado encontrarán la respuesta.

¿Existe un género más idóneo que el terror para ridiculizar el servilismo del Tío Tom?. En la caracterización del terrorífico personaje del mayordomo que interpreta Samuel L. Jackson encontrarán la respuesta.

Un célebre crítico cinematográfico norteamericano ha acusado a Tarantino de no realizar películas sino tráilers de cine. Pero ¿cuántas veces hemos dicho algo así como "lo mejor de esta película es el tráiler"?. Si la cultura pop ha hecho mucho daño a la Cultura, bienvenidas sean sus contraindicaciones. A la pregunta de si Django Desencadenado es una película o una sucesión de escenas, respondo lo siguiente: "me trae sin cuidado", lo mismo que las supuestas responsabilidades éticas de la, para algunos, justificación que se hace de la violencia racial. ¿Es eso lo que se muestra en la película?. Yo solamente escuché un grito anti esclavista.

Hay, sin embargo, un aspecto de la película que sí me indigna: ¡Qué vergüenza Mr. Tarantino!. ¿A quién se le ocurre mezclar a Ennio Morricone con el Hip-Hop y el Réquiem de Verdi en la banda sonora de una película?. Inmejorable selección de canciones. Como siempre.

¡¡¡Mátalos a todos, Django!!!. Mata a todos esos malditos bastardos esclavistas:

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