EL LINGOTAZO
La noche del viernes la pasé en un box de un hospital de Valencia. El ímpetu con que tomé un lingotazo de tequila me produjo un esguince cervical mientras cenaba con unos amigos en un restaurante mexicano. Me quedé con los ojos muy abiertos mirando al techo mientras el tequila, aun sin tragar, salía despacio por la comisura de los labios y bajaba por el cuello ...
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