UNA DE ASCENSORES
Cuando llamo a un ascensor siempre imagino lo que me voy a encontrar cuando se abran las puertas. Para mi desgracia siempre me equivoco. Solía apostarme las cañas con un amigo a ver quién de los dos acertaba. Yo siempre quería que apareciese una mujer descalza, con vaqueros desgastados y camisa blanca. Mi amigo, que era mucho más listo que yo, se la jugaba a lo s...
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