EL 2Cv
Marie llevaba los pies en el salpicadero del 2 Cv, igual que hacía todo el mundo en cuanto se subían en él. El asiento del copiloto llevaba años roto, de manera que el respaldo no podía moverse y se había quedado bloqueado estando ligeramente inclinado hacia atrás. Tenías dos opciones: o te relajabas y terminabas por dormirte, o pon&iacu...
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