verdad de Dios
La loma del pueblo empezaba a ponerse negra como el carbón en su firmamento, el calor se había esfumado dejando paso a un fresco incómodo, de los que calan. Ernesto Lirondo acababa de llenar otro capazo de limones mientras su hijo Pascual tallaba avieso un tronquito a golpe de navaja.-Deberíamos entrar, empieza a soplar fuerte, Pascualillo.Pascual terminó aprisa ...
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