AZAFATA
El botón de la azafata quedaba ahí arriba, tan sólo debía levantar la mano y apretarlo para que le sirviera una botellita de vino blanco. Tal vez si se bebiera un par de vasos seguidos conseguiría engañar al sueño y hacer que se quedara con ella. Prefería la embriaguez a la somnolencia provocada por el Lexatin, que actuaba sobre el...
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