ANDRÉ BRETON
1896-1966
Read More »Cicatriz es el título de la última novela de la escritora madrileña, pero afincada desde niña en Sevilla, Sara Mesa. Autora de dos grandes libros de relatos como son La sobriedad del galápago y No es fácil ser verde; y de tres novelas: El trepanador de cerebros; Un incendio invisible y Cuatro por cuatro, novela finalista del Premio Herr...
Read More »*Aunque con casi un mes de retraso os traigo aquí las palabras de Jesús Arroyo el poeta y amigo que me invitó al ciclo de poesía "No es bueno repetir lo que está dicho" en el café Gadir. Silvia Gallego nace en el mismo lugar en el que falleció Fer...
Read More »Hola! ¡Encantados de que colabores con nosotros! nos pondremos en contacto contigo. :)
Read More »Hola! Me parece muy buena idea vuestra pagina para esritores noveles, yo soy una de ellas y me gustaría también poder colaborar. Mi email es jusskadar@gmail.com Saludos!!
Read More »El lenguaje de esta escritora tiene una dimensión insólita, como insólito es su panorama abiertamente sexual, impúdico y a la vez sugerente, delicado. Un estilo excepcional para verificar pulsiones sexuales (en este Deseo, y en La pianista a partir de una insatisfacción perenne) que sirven como metáfora de una sociedad envilecida no por las perversiones se...
Read More »Últimamente le he dado muchas vueltas a la noción de conciencia, y los últimos estrenos de cine y noticias no han sido ajenos a esta cuita. Desde “Autómata” hasta “Ex Machina“, pasando por las últimas advertencias de Stephen Hawking alertando acerca del peligro de que la inteligencia artificial liquide a nuestra especie. Visto con frialdad...
Read More »La nieve cubre el féretroMiles de pétalos envuelven su cuerpo. Bruno. Lóbrego. Tétrico. Cien noches de muertos. La piel nacarada; recubierta del rigor mortis que la suavizan. Acerada. Brillante. Patena maldita.Las flores se marchitanEl cuerpo se corrompeEl escenario vomitaLa nieve cubre el féretroLa montaña tiritaEstrías postreras que caminan. La ca...
Read More »Quiso imaginar que no le conocía, que simplemente era un cliente en un hotel, alguien ajeno a su vida, un hombre viajando, sin más, al que la casualidad había colocado a su lado. Desconocía su nombre, su oficio, su procedencia y su destino. Sólo era un hombre. Le despojó de personalidad para no sentirse culpable.
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