MAMÁ por Luis Artigue.
El inquietante cementerio en el que jugaba de niño. El pueblo. El rito y un beso en la cara del viento. Uno para ti. Una rosa blanca regada con mis mejores lágrimas. El nudo de la corbata negra en carne viva. Una plegaria. Eso. Las complejas posibilidades de enunciación de quien visita tu tumba y te recuerda entonces, con tu mata de rizos rojos y hablando por los codos, y sien...
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