LAS GANAS
Me había dado las indicaciones pertinentes para llegar a su casa antes de cerrar los ojos y dejar la cabeza apoyada en el asiento del copiloto. No voy a dormirme, me dijo, tranquilo. Las curvas de la carretera y su poco cuidado asfalto hacían que su cabeza se moviera levemente de un lado a otro. Entre los pies llevaba la bolsa con las botellas de vino con la despreocupación j...
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