CINCO POEMAS de ALBERT SIHOD




P 08 DC

La gente, en su gran mayoría
piensa en alejar la soledad, como si esta
fuera una peste, la patean como si fuese
perro indeseable que no deseas cerca.

Llenan de amigos su vidas, de contactos sus
agendas, de fiestas sus fines de semana
de idas al cine y de paseo en las
plazas, la soledad debe quedar fuera.

Mi salidas son indeseables, mis amigos contados,
mi sueño de soledad irrefutable,
la soledad es libertad y aquí parece que nadie
anhela ser libre.


P28

puede que ella
ahora sea feliz.
Puede que haya
encontrado
todo aquello que
buscaba.
puede que esté
muerta en una cuneta.
o bebiendo champagne
rebajado con agua
en un burdel de mala
calaña.

en esta puta vida
pueden pasar muchas
cosas.

cerrar los ojos
y abrirlos y ahí tienes;
un mundo nuevo.


EL ODIO

 No ese que sientes
por un automovilista
que sin precaución alguna
va e invade tu carril.
 
Tampoco ese que te da
por el sistema bancario
cuando la cajera te dice
que se ha caído el sistema.
 
El odio de verdad
en estado puro y perfecto.
El que puede hacer
que sientas ganas de matar
a un hombre sin
pestañear siquiera.
 
El que sientes en la boca
del estomago y puede
provocarte sin rechistar
una apoplejía o que por fin
se te reviente la vena
en la sien.
 
Ése que sienten muchos por ti
y del que tú ni te enteras.


ANDANDO POR LAS CALLES

un par de niños juegan
en la acera con un gato, uno de ellos
de forma brusca lo arroja al suelo.

el gato se levanta dolorido
maúlla, es un maullido agónico
lúgubre, de dolor.

oye chico—digo a uno de ellos—,
ese gato es mio, déjalo en paz, lo siento
señor, pensamos que no tenia dueño.
 
tú no tienes dueño, no veo
a tus padres por ningún lado ¿puedo
golpearte porque no tienes dueño?

no señor, lo siento, tome
su gato, estábamos aburridos pero aquí
está, lléveselo.

me alejo un par cuadras con el gato,
después le suelto, él y yo lo sabemos bien;
a veces las calles son un lugar muy duro.


POR LA NOCHE

la luz de las
farolas se ve
apenada entre
los barrotes
de una llovizna.
enciendo en
automático
un marlboro.
pienso en el
tiempo perdido,
no es poco.
pienso también,
en el tiempo
que aún queda
por perder.
doy una calada
y exhalo.

Albert Sihod

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