El autor leonés Vicente Muñoz Álvarez, en una imagen de archivo
Vicente Muñoz: "La escritura es para mí tan natural como respirar. No sé cómo habría sido mi vida sin ella"
"Así concibo el viaje, viviendo y escribiendo a la vez, dejando mis huellas sobre el polvo, me lleven a donde me lleven… En algún lugar del camino, como diría mi adorado Jack Kerouac, encontraré la Perla»
Pacho Rodríguez 26.07.2026, Filandón, Diario de León
—Estar en esto de la cultura, de ser parte de ella, de escribir, ¿tiene años buenos, malos o regulares? Si así fuera, igual este es su año, su buen año. ¿Usted cómo lo ve?
—Ciertamente sí, está siendo para mí un buen año a nivel literario, sobre todo por el Premio de la Crítica de Aragón, que me pilló por sorpresa y es un punto de inflexión importante en mi carrera. Pero también por haber publicado recientemente con Efe Eme, la mítica editorial musical española, en su Colección Intermitente, "Nunca volverá a ser ahora (Trilogía de la lluvia"), un volumen de relatos que compila tres libros míos ya descatalogados y está ahora mismo en las librerías.
—Hable de "Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025" (Editorial Páramo), el libro premiado.
—Es una selección de poemas de mis ocho libros de poesía publicados hasta la fecha, que incluye además un poemario inédito. Esa es la peculiaridad de este libro. Cuando mi editor me propuso publicar una selección de mi obra poética, le comenté que tenía un poemario inédito reciente, "Hombre de mimbre", y que me parecía buena idea incluirlo para ofrecer algo totalmente nuevo a los lectores, además de poemas ya publicados. Al final salió un volumen de casi seiscientas páginas, que repasa mi trayectoria poética desde 1999 hasta la actualidad, con una selección de los que, a mi juicio, son mis mejores poemas. En cuanto al título, "Hombre de mimbre", es un guiño a la película de culto de Robin Hardy, piedra angular del folk horror, que me pareció una metáfora perfecta de mi propia personalidad y forma de entender y practicar la poesía, como una purificación y catarsis mediante la palabra y el fuego. Se editó una primera edición numerada y firmada para coleccionistas, que se agotó en muy poco tiempo, y otra segunda que es la que actualmente está en las librerías. Y luego ya vino el Premio de la Crítica de Aragón al mejor poemario publicado en España en 2025, lo que supuso un gran espaldarazo al libro.
—¿En qué momento siente que hay un lugar para usted en la literatura leonesa y pasa a la acción sin mirar atrás?
—Nunca, la verdad, me he hecho esa pregunta, pero en cualquier caso yo no he buscado premeditadamente ocupar un lugar específico en la literatura leonesa. Me alegro mucho si en la actualidad lo ocupo, y estoy orgulloso de ello, pero mi escritura bebe de otras fuentes: la Beat Generation, el minimalismo y realismo sucio norteamericano, la poesía crítica y confesional, el cine y la literatura de horror, el underground y la contracultura, etc. Y por otro lado y al hilo de tu pregunta, siempre he sido un hombre de acción: desde mi banda de rock, Veredicto final, a mediados de los ochenta, donde tocaba la batería, a mi fanzine Vinalia Trippers, un clásico de la contracultura española, pasando por todas las antologías colectivas que he coordinado ("Golpes", "Resaca/Hankover", "Beatitud", "23 Pandoras", etc), el Festival Híbridos, que dirijo para al Ayuntamiento de León desde hace diez años, y mis más de treinta libros publicados hasta la fecha. Nunca, a nivel cultural, he estado quieto.
—Cuando le llaman para anunciarle el Premio en Aragón, ¿cómo lo celebra?
—A los Premios de la Crítica no se presentan los autores, sino que son nominados por el Jurado, y cuando me comunicaron a finales del año pasado que "Hombre de mimbre" estaba entre los finalistas, me llevé una gran sorpresa y alegría. Entre los autores nominados, además, había grandes poetas, como Laura Giordani, Eva Vaz, José Luis Piquero o Antonio Méndez Rubio, y eso era buena prueba de la calidad y el nivel de los finalistas. Cuando en febrero me anunciaron que había ganado el Premio (ex aequo con Laura Giordani), casi no me lo podía creer, entre otras cosas porque yo siempre me he movido en los márgenes, soy un escritor contracorriente, un poeta crítico y antisistema, que no ha tenido nunca pelos en la lengua a la hora de denunciar lo que me parece injusto, venga del lado que venga, y recibir un premio de este nivel y categoría significa que, de algún modo, las cosas en este país están cambiando y comienzan a valorarse otro tipo de poéticas y discursos que hasta ahora habían sido ignorados por la crítica y el canon. Lo celebré dedicándole ese mismo día en las redes el Premio a David González, mi gran amigo poeta fallecido en 2023, con el que compartía ideario y poética. Un enorme escritor al que la crítica, deliberada e injustamente, ninguneó.
—¿Qué supone para su carrera esta reedición con Efe Eme?
—"Nunca volverá a ser ahora (Trilogía de la lluvia)", que acaba de publicar Efe Eme en su Colección Intermitente, es una compilación de tres libros míos de relatos ya descatalogados, "Perro de la lluvia" (1997), "Los que vienen detrás" (2002) y "El merodeador" (2007), con prólogo de José Ángel Barrueco y epílogo de Jesús Palacios. Todos los relatos han sido reescritos especialmente para este volumen, incluyendo textos completamente inéditos y otros que no aparecieron en las ediciones originales. Aunque la veterana Editorial Efe Eme publica básicamente libros y revistas sobre música, su Colección Intermitente, que se creó hace un par de años, está especializada en realismo sucio y literatura underground, habiendo reeditado la obra completa del gran Raúl Núñez, el pionero e introductor de esta corriente en nuestro país, que estaba dispersa y descatalogada, y a autores del círculo de Vinalia Trippers, como José Ángel Barrueco, o la obra narrativa completa de David González, "Huellas en el polvo", para la que escribí el epílogo. Así que, sinceramente, me encuentro como pez en el agua en su catálogo (que me recuerda mucho, por cierto, al de Star Books a finales de los años 70, que publicó a autores como Jack Kerouac, Gregory Corso, Neal Cassady o el propio Raúl Núñez), rodeado de escritores afines y del tipo de literatura con la que más me identifico. Para un autor como yo, siempre en los márgenes, ha sido una gran suerte publicar con ellos.
—Es verano. Tiempo para libros. Recomiéndenos dos títulos para los jóvenes de veinte años que sientan la llamada de la literatura.
—"Viaje al fin de la noche", de Louis-Ferdinand Céline, una de las mejores novelas del siglo XX, absolutamente imprescindible para cualquier lector y escritor, y "En el Camino", de Jack Kerouac, el icono de la Generación Beat. Y una tercera de propina, mucho menos conocida: "La colina de los sueños", de Arthur Machen, maravillosa e ideal para entender el oficio (de tinieblas) de la escritura.
—¿Cree que el viaje va mereciendo la pena?
—Literariamente hablando, en mi caso, sin duda. No sé cómo habría sido mi vida sin la escritura, la verdad. Llevo escribiendo toda la vida, primero las letras de mi grupo, Veredicto final, con dieciocho años, y luego ya sin parar hasta el día de hoy, libro tras libro. Para mí la escritura es un modo de vida, una manera de ser y estar en la Tierra, tan natural como respirar o soñar.

