NUNCA VOLVERÁ A SER AHORA según JAVIER VAYÁ ALBERT



Existe en la literatura de Vicente Muñoz Álvarez una perla. Tanto en su poesía como en esta prosa reunida en un fabuloso volumen de relatos editado primorosamente por la colección Intermitentes (imprescindibles) de Efe Eme. Glosado, prologado y auspiciado por el gran José Ángel Barrueco, al igual que el magnífico “Huellas en el polvo” de David González en esta misma colección.

Una perla, decía, a menudo ensangrentada, como cantaban Alaska y Dinarama hace siglos, pero cuyo brillo, quizá precisamente por eso, permanece intacto. Desde unos primeros relatos, “Perro de la lluvia”, deliciosamente terroríficos en los que el autor despliega toda su sabiduría pulp y su amor incondicional por el giallo hasta esa magistral joya Polanskiana (Bernhardiana para el autor) llamada “El merodeador” y pasando por el terror cotidiano y quizá más terrible si cabe, el de la propia existencia en el demoledor “Los que vienen detrás”. Como lectores iniciamos un viaje en el que abandonamos la viscosidad de la sangre para internarnos en la densidad del alma. El horror es tanto una vagina dentada como un trabajo alienante. La derrota, la miseria y la deriva existencial. La propia y pura vida salpica también este libro con algunos relatos autobiográficos o de autoficción que cohesionan de manera excelente e improbable el resultado global.

Como escritor uno estaría dispuesto a arrancarse la piel a tiras o pactar con extrañas hadas nada madrinas si con ello consiguiera poder escribir como Vicente Muñoz Álvarez. Su inmenso manejo del ritmo y su destreza cirujana en narrar con sencillez pero con peso, extrayendo siempre la palabra precisa, hacen de la lectura de estos cuentos cruelmente hermosos una experiencia gozosa.

Decía al principio que en “Nunca volverá a ser ahora” Vicente Muñoz escondía una perla. Pero lo cierto es que lo que hallamos en este libro es una búsqueda incesante de dicha perla. Un itinerario, un mapa, un camino similar al de sus amados David González y Kerouac. Lo que lo convierte sin duda alguna en algo infinitamente más conmovedor y brillante.

Javier Vayá Albert 


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