B. González Harbour: Qué fue de los Lighthouse

 



Berna González Harbour: Qué fue de los Lighthouse.

Ediciones Destino, 2025.

 

¿Qué sé yo de África, un continente que nunca he pisado, sobre el que leo únicamente de tanto en tanto?

 

Mi tutora en octavo de primaria, Carmen Sainz, se despidió de mí de estos modos: «Leonor, recuerda que eres un faro». Ante mi perplejidad, agregó: «No te olvides de alumbrar a los demás». Cuántas veces me he sentido —en ese entonces y ahora— sumida en la oscuridad más profunda. Ahogada y a la deriva. Sin guía ni luz visible en puerto alguno.

 

La familia protagonista de esta novela se apellida así: faro. Es decir, Lighthouse. Los Lighthouse. Naturales del Reino Unido de la Gran Bretaña y habitantes del África colonial. Un perspicaz enlace con el segundo apellido de la autora (Harbour; es decir, puerto), quien se inspiró en su propia familia inglesa para construir esta historia.

 

Los Lighthouse —padre, madre, hijo mayor, hijas gemelas, hijo menor— viven en Tanganica durante los años previos a la descolonización. Antes de abandonar las tierras explotadas, la corona británica ordena la destrucción de toda documentación comprometedora. En otras palabras: piden a sus funcionarios ocultar el rastro de las atrocidades cometidas. Se le llamó Operación Legacy. «Un plan orquestado desde Londres para destruir y hacer desaparecer de forma sistemática todos los documentos que comprometieran la actuación de las fuerzas de Su Majestad».

 

Pero los Lighthouse no regresan solos a Inglaterra. Con ellos viaja también Asha, su sirvienta en Tanganica, y Amina, la hija de esta. Una línea de mujeres —las Tabora— que será puntal clave en esta historia.

 

Si los secretos guardan las cenizas del pasado, hurgar en ellos es mancharse de polvo, arriesgarse a que la estimada realidad quede tiznada para siempre.

 

En Qué fue de los Lighthouse se desnuda un hecho básico: no hay herencias inocentes (y pienso en Vigdis Hjorth y su obra magnífica, La herencia). A todas les crecen extremidades. Protuberancias que afectan a cada miembro de la familia y que terminan transformando al grupo por entero.

 

Los capítulos siguen el devenir de una ola: algo emerge del plácido fondo marino (El paraíso), atraviesa una zona luminiscente (El limbo), acumula una fuerza supina (El infierno), trata de desvanecerse (La familia) y desemboca en cierta paz (La verdad).

 

Berna González Harbour salpica el texto de inglés en su justa medida, construye una sólida intriga y mantiene el suspense hasta el final.

 

Son muchos los temas tratados: la lacra del colonialismo, las escurridizas fuerzas del deseo, las pulsiones dentro de una familia. Habla de mujeres y hombres, de clases sociales; de imaginarios femeninos poblados de hombres-monstruo; de España y principalmente de Inglaterra. A través de las tensiones derivadas de una herencia, se subrayan la precariedad, el desconcierto y el declive moral de una vieja nación y sus individuos.

 

«…todo lo que había llegado a Inglaterra procedente de las colonias […] era el resultado de un saqueo centenario».

 

«Los mismos que en su día arrasaron con todo, que destruyeron el hábitat natural de personas y animales, hoy les imponían el respeto al medio ambiente y a los derechos humanos».

 

El retrato complejo de una familia.

La brecha de una enorme herida colonial.

 

«Pronto se iba a desvelar la herencia...».


 

* ¡Gracias, Astrid!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*