Óscar Soto Colás (Villamediana de Iregua, 1973) es autor de las novelas El diablo en Florencia (2017), con la que ganó el Premio de Novela Círculo de Lectores, La sangre de la tierra (2019, Esfera de los Libros) y Rojo veneciano (2023, Espasa). Ha sido traductor de inglés y articulista en páginas sobre ciencia, arte, tecnología y videojuegos. En la actualidad vive en La Rioja, desde donde colabora en diversas publicaciones sobre arte y cultura en general, estudia Historia del Arte, presenta el podcast La Divina Comedia y es coordinador literario de las Jornadas de Novela Histórica Reino de Viguera (fuente: Almuzara).
P.- Con esta novela has ganado el VLII Premio de Novela
Ateneo de Sevilla. ¡Enhorabuena! Pero cuéntanos, ¿de qué trata tu novela El
ángel y la muerte?
Es un thriller histórico ambientado en la Sevilla barroca,
en el que seguimos los pasos de un fraile que trata de atrapar a un asesino, y
pese a la premisa manida, nada en él es como parece a priori.
P.- ¿En qué manera ha influido que hayas escrito una novela
ambientada en Sevilla y que el premio fuese sevillano?, ¿crees que eso influye
a la hora de ganar un premio convocado por el ateneo de una ciudad?
Lo cierto es que cuando me decidí a presentarme a un premio
tan prestigioso como el Ateneo de Sevilla busqué entre las ideas que tenía
anotadas en una libreta y me topé con esta. Y siendo un riojano al que han
premiado en Sevilla por una historia ambientada en Sevilla no lo habré hecho
mal.
P.- ¿Dónde te documentaste?, ¿qué aprendiste sobre la época?
Libros (muchos), internet, archivos, historiadores… Incluso
contacté con el actual padre guardián del convento de Nuestra Señora de Loreto
en Espartinas. Ya venía con mucho aprendido del Siglo de Oro por Rojo veneciano, aquí fue una labor con mucho hincapié en Sevilla en aquella época.
Una novela histórica debe reflejar los usos y costumbres de
la época que relata. Y eso incluye la forma de hablar. Además aquí hay mucho
argot de las bandas de delincuentes que operaban en Sevilla. Pero se escribe
para el lector/a del XXI. Eso hay que tenerlo presente. Se trata de equilibrar
y dar contexto para que todo sea entendible.
P.- ¿No barajaste la idea de añadir un mapa de Sevilla del
siglo XVII?
Sí, pero eso es una decisión que toma el editor. Yo habría
estado encantado y de hecho lo propuse.
P.- La verdad es que es imposible no encariñarse con fray
Diego de Luna y con Rafael, su ayudante, ¿has pensado en otra novela donde
ellos resuelvan otro caso?
He pensado en la trama, pero no en la posibilidad de
traerlos de nuevo al papel. De momento tengo otras ideas en mente que me
apetecen más. Pero todo se verá…
P.- ¿Qué elementos tiene que tener una novela histórica para
que te guste?
Una excelente ambientación, la dosis justa de pedagogía y
sobre todo que esté bien escrita, pero mejor narrada.
P.- Después de tus otras novelas: La sangre de la tierra
(2019) y Rojo veneciano (2023), está claro que lo tuyo es el género
histórico. ¿Siempre vas a querer escribirlo o te pica la curiosidad probar con
otro género?
De momento me siento muy cómodo en el pasado, pero nunca se
sabe. De todos modos, hables del Siglo de Oro o del XIX, en realidad siempre
hablas de tu sociedad. De lo que te rodea.
P.- ¿Qué crees que haría falta cambiar en el sector
editorial del libro?
Escuchar más a los lectores y un cierto grado de gusto por
el riesgo que se ha perdido.
P.- Necesitamos dos recomendaciones literarias: 1) Una
novela histórica ambientada en Sevilla, 2) Una novela que te hayas leído este
2026 que te haya gustado especialmente.
Respecto a la histórica El color de los ángeles, de Eva Díaz Pérez. Una historia maravillosa sobre los últimos años de Murillo. Sobre lo segundo me decanto por Ultreia, de Francisco Narla. La leí la semana pasada y me encantó.
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