CORAZÓN SALVAJE: Epílogo de Huellas en el polvo (Narrativa completa de David González)



Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi generación. Nadie escribía como él, nadie recitaba como él, nadie había leído más que él, nadie tenía su aura y su carisma, nadie del gremio se podía comparar con él... Cada poema suyo era un hachazo, cada lectura que daba un combate, cada relato que escribía (como habréis comprobado) un puñetazo, cada libro que publicaba un nuevo reto... Porque así era para David la vida y la literatura: una constante lucha, un estar en guardia permanentemente sobre el ring, un pelear siempre a la contra (como diría su admirado Bukowski) y un no rendirse nunca, por muy duros que fueran los golpes y los contratiempos. Y ni la enfermedad, que afrontó con una valentía asombrosa, mirándola cara a cara, ni la misma muerte pudo con él, porque de algún modo sigue vivo aún en sus libros.

Durante más de dos décadas compartí a su lado escenarios, antologías, lecturas y revistas, viajes, charlas, copas y bares en Gijón (su ciudad gris) y en León (mi capital de invierno), por supuesto, pero también a lo largo y ancho de toda la península, de Madrid a Bilbao, de Barcelona a Moguer y de Zaragoza a Logroño, en furgoneta y en coche, en tren y en autobús, como nuestros idolatrados Jack y Neal, desde dentro hacia afuera y desde fuera hacia dentro, siempre on the road. De hecho, siempre nos sentimos un poco así, como Neal Cassady (él) y como Jack Kerouac (yo), por la cantidad de similitudes que entre los cuatro había: él del mundo del lumpen y yo de la universidad, él a cien por hora y yo a cincuenta, él hiperrealista y yo más nostálgico, él urbanita y yo más de campo, él ex presidiario y yo comercial de calzado, él naturalista y yo más romántico... Y con Jack y Neal por bandera, y la poesía autobiográfica y de no ficción como horizonte, fantaseamos durante mucho tiempo, años, festivales y miles de kilómetros sobre el asfalto. Querido David, estés donde estés ahora, no olvido nuestros proyectos y carreteras...

Escribí sobre él en muchas ocasiones, reseñas, prólogos y epílogos, pero nunca pensé que tendría que escribir sobre él una vez muerto: parecía inmortal y eterno, el espíritu y el alma de nuestra generación, nuestro estandarte y emblema, y en cierto modo, como ya dije en su día, a muchos nos dejó huérfanos cuando falleció.

Ahora que ya no está, lo que queda de él son sus libros, sus muchos y excepcionales poemarios (Ley de vida, Sparrings, Loser, Reza lo que sepas, o el legendario El demonio te coma las orejas, sobre su experiencia carcelaria, por citar alguno de mis favoritos), su Debut del chico tatuado, que reunía los relatos que había escrito hasta el año 2010, y este imponente volumen de su narrativa completa, Huellas en el polvo, que con mucho esfuerzo (ha sido, me consta, una ardua labor) y cariño ha coordinado otro de sus grandes amigos y valedores, José Ángel Barrueco, y que ahora mismo, intrépido lector, tienes en las manos.

Algunos de estos relatos tuve el honor de publicarlos en primicia en mi fanzine Vinalia Trippers y en varias antologías que coordiné a principios de siglo, Golpes: Ficciones de la crueldad social (con Eloy Fernández Porta), Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski (con Patxi Iruzun), y Beatitud: Visiones de la Beat Generation (con Nacho Escuín), y todos ellos en conjunto dan testimonio de un narrador (además de poeta) formidable y magnífico, heredero de la mejor tradición realista y minimalista norteamericana, que se merece por méritos propios un lugar privilegiado en la literatura de este país.

Conservad este libro, pues, como oro en paño, queridos drugos: el corazón de nuestro mejor guerrero late, como un tambor de guerra, en él.

Vicente Muñoz Álvarez,
epílogo de Huellas en el polvo,
Narrativa completa de David González
(Efe Eme, 2026)


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*