José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez recopilan la obra narrativa del escritor gijonés David Gónzalez en Huellas en el polvo (narrativa completa),
publicada por Efe eme.
Huellas en el polvo (narrativa completa),
de David González
Por Eduardo Boix
David González escribió en el poemario Loser, publicado por la editorial madrileña: Nadie es profeta en su tierra/ hasta que no se encuentra/ enterrado bajo ella. Ese poema no dejaba de ser un grito hacia una sociedad que no le dio la importancia que tenía. Han pasado tres años de su muerte y hoy nos damos cuenta de la importancia que ha tenido su obra y su forma de entender la literatura para varias generaciones de escritores. Gente como José Ángel Barrueco, Vicente Muñoz Álvarez, Javier Das, Ángel Muñoz, Nacho Escuín, José Luis Martínez Clares, Gsús Bonilla, Esteban Gutiérrez Gómez, Ana Vega, Ana Pérez Cañamares o esa lista de mujeres de la antología que coordinó y cuyo título fue La manera de recogerse el pelo. Generación Blogger, donde participaron nombres como: Silvia Oviedo, Ester García Camps, Gloria Gil Romera, Déborah Vukusić, Lucía Fraga, Ana Vega, Nuria Mezquita, Ana Pérez Cañamares, Cristina Morano, Inma Luna, Begoña Paz, Isabel Bono y Lola Lugo. Todos estos nombres son herederos del poeta asturiano que hoy veneramos.
Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González, publicado por la editorial Efe eme, con prólogo de José Ángel Barrueco y epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, es la obra completa de la narrativa de David. Para los que no conozcan a David González, ha sido el mayor exponente del realismo sucio en España. Si buscamos por las redes una definición, podría ser la siguiente: el realismo sucio es un movimiento literario minimalista surgido en EE.UU. entre los años 70 y 80, caracterizado por retratar la cruda realidad cotidiana de personajes marginales o antihéroes mediante un lenguaje directo, parco y sin adornos. Se centra en la monotonía, la desesperanza y aspectos sórdidos de la vida urbana, evitando la adjetivación excesiva y la moralidad. Algunos ejemplos son escritores como John Fante, Charles Bukowski o Raymond Carver, entre otros.
David González era algo más y podemos corroborarlo en este volumen, Huellas en el polvo, que recoge prácticamente la totalidad de la obra de David; podemos percibir no solo al narrador, también al poeta. González medía cada frase o cada verso con el pulso de un metrónomo. Él huía de la rima, pero tenía un sentido del ritmo que pocos poetas tienen. Solo había que verle recitar para comprobarlo. Cada vez que hacía un recital se percibía la electricidad en cada poema, en cada texto que ametrallaba con su voz potente. Este libro es la constatación de todo su universo, esos temas que le hicieron ser el escritor que era: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Esta obra, tan necesaria para conocer la obra del autor gijonés como para saber el origen del referente de tantas generaciones, nos muestra la vida de un autor que estuvo dedicado a la literatura en su totalidad. David González se dejó el alma en sus libros.
Hay que agradecer tanto a José Ángel Barrueco como a Vicente Muñoz Álvarez el trabajo que han hecho y hacen, no solo en este libro de David, sino que, con sus blogs, sus fanzines y su forma de entender la literatura, unen autores y generaciones que, de no ser por ellos, cada uno cruzaría su camino en solitario como esos vaqueros que cruzaban la llanura en su caballo. Este libro es y será un referente para los que quieran estudiar o constatar que el realismo sucio en España es un movimiento que vive gracias a un autor que jamás se rindió. Hasta el último día estuvo luchando por su vida y por la literatura que tanto amó. Porque David ha sido profeta y faro para muchos y muchas.
Ficha del libro:
Huellas en el polvo (narrativa completa) - David González
Editorial Efe eme, 392 páginas
Reseña aparecida en el suplemento
Arte y letras del Diario Información de Alicante

