
María Álvarez Martínez (@mairi.artbooks, Almería, 1993) es
ilustradora y autora de ficción contemporánea y LGTBI. Formada en Bellas Artes
con especialización en fotografía, ha publicado artículos y fotografías en
revistas nacionales e internacionales, incluyendo National Geographic, y una de
sus fotografías fue portada del libro Doñana es arte. Combina su pasión por el
arte con un proyecto de educación ambiental y rescate de fauna. Su obra explora
emociones y relaciones humanas, buscando transmitir sensibilidad y realismo,
con la naturaleza como horizonte constante de inspiración.
Entrevista realizada por Ainhoa Escarti
P. ¿De qué trata Sombras bajo el uniforme?
Sombras bajo el uniforme es una historia de lealtad, de vulnerabilidad y de sanación. Sigue la historia de Marco y Julius, dos hombres en un entorno militar y cómo construyen su vínculo en medio de la disciplina, la camaradería y los retos personales. Así como la importancia de dejarse sostener por las personas que te quieren.
P. Dicen que cada siete años nuestras células cambian por completo. En 15 años, tú has sido al menos tres personas distintas. Si la María que escribió el primer borrador leyera el libro publicado hoy, ¿lo reconocería o pensaría que lo escribió una desconocida?
En realidad no fueron quince, sino diecisiete años. Empecé a escribir sobre este universo a los quince años, en mis clases de informática del instituto. Creo que la persona que escribió el primer borrador sí que reconocería el libro enseguida, pero también notaría que han pasado años por el texto. No porque sea otro libro, sino porque está contado con más paciencia y más respeto por lo que quería decir entonces. No pensaría que lo escribió una persona distinta, sino la misma, con más tiempo, más escucha y sobre todo experiencia.
P. Mantener la voz de Marco y Julius coherente durante 15 años es un reto titánico. ¿Cómo evitaste que los personajes crecieran o cambiaran de personalidad accidentalmente a medida que tú cambiabas como escritora?
No lo hice, ellos fueron creciendo conmigo a lo largo de los años. Lo que sí he cuidado es su esencia: quiénes son, cómo sienten y cómo se relacionan. Mantener esa coherencia es posible por conocerlos tan bien como a mí misma y de ser fiel a lo que los define, aunque todo lo demás a su alrededor —incluida yo— haya cambiado. Por eso esta historia es tan importante para mí, porque crecimos y evolucionamos juntos, aunque el fondo siempre fue el mismo.
P. En un proceso tan largo, la sociedad cambia. La forma en que entendemos el trauma, la salud mental o las relaciones militares no es la misma hoy que hace 15 años. ¿Tuviste que reescribir escenas porque sentías que tu visión antigua se había quedado obsoleta?
No diría que tuve que reescribir escenas por sentir que mi visión de entonces estaba obsoleta. La importancia de esta historia siempre ha sido la misma: cómo te dejas sostener por la gente que te quiere, y eso no cambia nunca. Sí, me actualicé en algunos detalles, sobre todo en cómo se hablan hoy ciertos temas de terapia o salud mental, pero el corazón de la historia sigue siendo exactamente el mismo que pensé hace años.
»Respecto a la Bundeswehr, por suerte es un ejército muy implicado en la salud emocional de sus integrantes, por lo que trabajar con ese marco, fue relativamente fácil.
P. Convivir con Julius y Marco durante tanto tiempo implica una intimidad única. ¿Hubo algún momento en estos años en los que rompiste con ellos? ¿Hubo alguna época en la que el archivo del libro estuvo cerrado por odio o frustración?
Mis chicos siempre han sido una constante en mi vida, sobre todo Julius. Es cierto que, con la vida adulta, ha habido periodos en los que los archivos estuvieron cerrados, pero nunca por odio ni frustración, sino por falta de tiempo o la necesidad de priorizar otros proyectos. Pero siempre vuelvo a ellos, suena cursi, pero estamos unidos para siempre y a día de hoy, sigo escribiendo sobre ellos.
P. Normalmente, un autor termina un libro y tiene el duelo de despedida. En tu caso, ¿cómo supiste que esta vez era la definitiva? ¿Qué tenía la versión de 2025 que no tenía la de 2015 o 2020 para decir «ya está, no lo toco más»?
Lo curioso es que Sombras bajo el uniforme nunca fue una historia que pensara publicar, eran mis niños, algo muy íntimo y además el impostor siempre lo he tenido pegado a la nuca. Creo que nunca lo he contado, pero yo estaba escribiendo El chico de Venecia con la intención de publicarla, cuando mi hermana, que era la única persona que conocía la historia de Sombras, me insistió en que tenía que sacarla primero. Al principio, y con esto quiero decir meses, me negué, pero luego pensé en la cantidad de gente a la que podrían ayudar Julius y Marco, entonces decidí condensarla y estructurarla como novela. Por eso, en realidad, solo ha habido una versión “como libro”. Sombras siempre fue mucho más extensa, porque nunca la concebí como novela para el público; este formato es solo la manera de que llegue a quien la necesita, sin perder la esencia de lo que siempre fue.
P. Después de cuidar esta historia década y media, autopublicar suena a un acto de protección materna. ¿Decidiste hacerlo tú misma porque te daba miedo que una editorial tradicional te pidiera recortar o cambiar esa historia que te ha costado tanto esculpir?
Lo hice yo mismo porque quería que saliera el 7 de noviembre, que es el día en que Marco llega a la base de Hamburgo y empieza la novela. Soy mucho de estas cosas: en mis libros nada, pero nada es casual, y aunque algo parezca random, siempre está conectado a algo. Pero sí, en cierta manera siento que tengo que protegerles. Tanto a ellos como al público al que va dirigido. Sombras no es una novela comercial; es un acto de acompañamiento para personas que lo necesitan y no podía arriesgar eso. Si algún día llegara a publicarla con editorial, tendrían que respetarla al cien por cien.
P. 520 páginas es una extensión respetable. ¿Sentiste que debías defender la extensión del libro porque cada página representaba tiempo de tu vida, o hubo una versión de 1000 páginas que tuviste que podar con dolor?
Como comenté, la novela como tal “no existía”. Así que cuando me decidí a crear el libro, más que podar páginas, tuve que entrar en la selva amazónica con un machete y abrirme camino. Imagina lo que son 17 años escritos, eran miles y miles de páginas. Pero como me daba pena dejar fuera muchas de estas historias, lo que estoy haciendo es que cada cierto tiempo, publico alguna en Wattpadd para que los lectores que ya se han encariñado con ellos puedan acceder a otras partes de sus vidas.
P. También eres ilustradora, ¿nos podrías hablar de esta faceta tuya y si la novela tiene ilustraciones?
Hice la carrera de Bellas Artes, donde me especialicé en ilustración y fotografía, y después seguí mi camino como fotógrafa —algo que se puede apreciar en mis ilustraciones, ilustro tal cual fotografío, usando el mismo lenguaje de la luz—. Pero con el tiempo, la ilustración pasó a ser un hobby, en parte por culpa del impostor y de un profesor que tuve. Hasta que lo empecé a retomar en serio hace unos meses. Por la extensión de la novela, Sombras bajo el uniforme no tiene ilustraciones, pero sí que hay algunas en mi Instagram, donde he empezado a explorar la ilustración digital.
P. Dime una escena que te encantaba, que vivió en el borrador durante años, pero que tuviste que eliminar en la versión final. ¿Qué perdimos con ella?
Le diría que les escuche. Que solo les escuche a ellos y no al impostor. Que Marco y Julius saben más de su historia que nadie y que confiar en eso hace que todo lo demás encaje.
P. Ahora que Sombras bajo el uniforme ya no es tuyo, sino de los lectores, ¿sientes un vacío de 15 años o una liberación de 15 años?
Sombras bajo el uniforme es una historia de lealtad, de vulnerabilidad y de sanación. Sigue la historia de Marco y Julius, dos hombres en un entorno militar y cómo construyen su vínculo en medio de la disciplina, la camaradería y los retos personales. Así como la importancia de dejarse sostener por las personas que te quieren.
P. Dicen que cada siete años nuestras células cambian por completo. En 15 años, tú has sido al menos tres personas distintas. Si la María que escribió el primer borrador leyera el libro publicado hoy, ¿lo reconocería o pensaría que lo escribió una desconocida?
En realidad no fueron quince, sino diecisiete años. Empecé a escribir sobre este universo a los quince años, en mis clases de informática del instituto. Creo que la persona que escribió el primer borrador sí que reconocería el libro enseguida, pero también notaría que han pasado años por el texto. No porque sea otro libro, sino porque está contado con más paciencia y más respeto por lo que quería decir entonces. No pensaría que lo escribió una persona distinta, sino la misma, con más tiempo, más escucha y sobre todo experiencia.
P. Mantener la voz de Marco y Julius coherente durante 15 años es un reto titánico. ¿Cómo evitaste que los personajes crecieran o cambiaran de personalidad accidentalmente a medida que tú cambiabas como escritora?
No lo hice, ellos fueron creciendo conmigo a lo largo de los años. Lo que sí he cuidado es su esencia: quiénes son, cómo sienten y cómo se relacionan. Mantener esa coherencia es posible por conocerlos tan bien como a mí misma y de ser fiel a lo que los define, aunque todo lo demás a su alrededor —incluida yo— haya cambiado. Por eso esta historia es tan importante para mí, porque crecimos y evolucionamos juntos, aunque el fondo siempre fue el mismo.
P. En un proceso tan largo, la sociedad cambia. La forma en que entendemos el trauma, la salud mental o las relaciones militares no es la misma hoy que hace 15 años. ¿Tuviste que reescribir escenas porque sentías que tu visión antigua se había quedado obsoleta?
No diría que tuve que reescribir escenas por sentir que mi visión de entonces estaba obsoleta. La importancia de esta historia siempre ha sido la misma: cómo te dejas sostener por la gente que te quiere, y eso no cambia nunca. Sí, me actualicé en algunos detalles, sobre todo en cómo se hablan hoy ciertos temas de terapia o salud mental, pero el corazón de la historia sigue siendo exactamente el mismo que pensé hace años.
»Respecto a la Bundeswehr, por suerte es un ejército muy implicado en la salud emocional de sus integrantes, por lo que trabajar con ese marco, fue relativamente fácil.
P. Convivir con Julius y Marco durante tanto tiempo implica una intimidad única. ¿Hubo algún momento en estos años en los que rompiste con ellos? ¿Hubo alguna época en la que el archivo del libro estuvo cerrado por odio o frustración?
Mis chicos siempre han sido una constante en mi vida, sobre todo Julius. Es cierto que, con la vida adulta, ha habido periodos en los que los archivos estuvieron cerrados, pero nunca por odio ni frustración, sino por falta de tiempo o la necesidad de priorizar otros proyectos. Pero siempre vuelvo a ellos, suena cursi, pero estamos unidos para siempre y a día de hoy, sigo escribiendo sobre ellos.
P. Normalmente, un autor termina un libro y tiene el duelo de despedida. En tu caso, ¿cómo supiste que esta vez era la definitiva? ¿Qué tenía la versión de 2025 que no tenía la de 2015 o 2020 para decir «ya está, no lo toco más»?
Lo curioso es que Sombras bajo el uniforme nunca fue una historia que pensara publicar, eran mis niños, algo muy íntimo y además el impostor siempre lo he tenido pegado a la nuca. Creo que nunca lo he contado, pero yo estaba escribiendo El chico de Venecia con la intención de publicarla, cuando mi hermana, que era la única persona que conocía la historia de Sombras, me insistió en que tenía que sacarla primero. Al principio, y con esto quiero decir meses, me negué, pero luego pensé en la cantidad de gente a la que podrían ayudar Julius y Marco, entonces decidí condensarla y estructurarla como novela. Por eso, en realidad, solo ha habido una versión “como libro”. Sombras siempre fue mucho más extensa, porque nunca la concebí como novela para el público; este formato es solo la manera de que llegue a quien la necesita, sin perder la esencia de lo que siempre fue.
P. Después de cuidar esta historia década y media, autopublicar suena a un acto de protección materna. ¿Decidiste hacerlo tú misma porque te daba miedo que una editorial tradicional te pidiera recortar o cambiar esa historia que te ha costado tanto esculpir?
Lo hice yo mismo porque quería que saliera el 7 de noviembre, que es el día en que Marco llega a la base de Hamburgo y empieza la novela. Soy mucho de estas cosas: en mis libros nada, pero nada es casual, y aunque algo parezca random, siempre está conectado a algo. Pero sí, en cierta manera siento que tengo que protegerles. Tanto a ellos como al público al que va dirigido. Sombras no es una novela comercial; es un acto de acompañamiento para personas que lo necesitan y no podía arriesgar eso. Si algún día llegara a publicarla con editorial, tendrían que respetarla al cien por cien.
P. 520 páginas es una extensión respetable. ¿Sentiste que debías defender la extensión del libro porque cada página representaba tiempo de tu vida, o hubo una versión de 1000 páginas que tuviste que podar con dolor?
Como comenté, la novela como tal “no existía”. Así que cuando me decidí a crear el libro, más que podar páginas, tuve que entrar en la selva amazónica con un machete y abrirme camino. Imagina lo que son 17 años escritos, eran miles y miles de páginas. Pero como me daba pena dejar fuera muchas de estas historias, lo que estoy haciendo es que cada cierto tiempo, publico alguna en Wattpadd para que los lectores que ya se han encariñado con ellos puedan acceder a otras partes de sus vidas.
P. También eres ilustradora, ¿nos podrías hablar de esta faceta tuya y si la novela tiene ilustraciones?
Hice la carrera de Bellas Artes, donde me especialicé en ilustración y fotografía, y después seguí mi camino como fotógrafa —algo que se puede apreciar en mis ilustraciones, ilustro tal cual fotografío, usando el mismo lenguaje de la luz—. Pero con el tiempo, la ilustración pasó a ser un hobby, en parte por culpa del impostor y de un profesor que tuve. Hasta que lo empecé a retomar en serio hace unos meses. Por la extensión de la novela, Sombras bajo el uniforme no tiene ilustraciones, pero sí que hay algunas en mi Instagram, donde he empezado a explorar la ilustración digital.
P. Dime una escena que te encantaba, que vivió en el borrador durante años, pero que tuviste que eliminar en la versión final. ¿Qué perdimos con ella?
Sí, hubo una escena que me encantaba y que estuvo en el borrador durante años. Sin entrar en spoilers: Marco pasando una noche en Dortmund en casa de Wölfflin, con momentos de duda y añoranza por su pasado. La tuve que eliminar en la versión final, pero rescaté alguna frase mítica como: —Es bi […] —Bitonto.
P. Si pudieras viajar al pasado, al primer año de escritura, y darle un solo consejo a esa María sobre este libro, ¿qué le dirías?
P. Si pudieras viajar al pasado, al primer año de escritura, y darle un solo consejo a esa María sobre este libro, ¿qué le dirías?
Le diría que les escuche. Que solo les escuche a ellos y no al impostor. Que Marco y Julius saben más de su historia que nadie y que confiar en eso hace que todo lo demás encaje.
P. Ahora que Sombras bajo el uniforme ya no es tuyo, sino de los lectores, ¿sientes un vacío de 15 años o una liberación de 15 años?
Siento el pánico retenido de 17 años, pero también una alegría enorme. Ya me han escrito varias personas diciendo que, tras leer la novela, han empezado a ir a terapia y eso ya lo es todo para mí. Aunque no voy a mentir, no todo es bonito y lo cuento para que otros autores que estén en la misma situación vean que no están solos. Paso momentos de duda y de miedo por si no funciona, de querer quitarlo por protegerles o por protegerme. Pero por el momento me mantengo.
P. ¿Nos podrías recomendar una novela romántica, en este mes que se celebra San Valentín?
P. ¿Nos podrías recomendar una novela romántica, en este mes que se celebra San Valentín?
Romántica para San Valentín: La teoría de los archipiélagos. No es la típica novela romántica, pero me dejó el mensaje de que los pequeños detalles son los que más importan, y que de hecho son los que marcan la diferencia hasta en el último suspiro. También me dejó la importancia de luchar por quien quieres, de no esperar.
¿Y otra novela que trate sobre la salud mental?
La señora Dalloway, de Virginia Woolf . Creo que lo relata muy bien.
La señora Dalloway, de Virginia Woolf . Creo que lo relata muy bien.
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