MANIFIESTO por NATACHA G. MENDOZA



Quería que mi protagonista estuviera obsesionada con Schopenhauer, que transmitiera inconformidad y una cierta inclinación hacia el suicidio. Llevaba días creándola en mi cabeza, vistiéndola de mil formas distintas. Durante ese tiempo no logré visualizar su rostro; aún faltaban cosas que solo aparecerían al comenzar la historia.

Debía vivir encerrada, odiar la luz del sol. Detestar a su madre y enterrar con vida a ese padre que la ignoraba. No quería belleza exterior ni dulzura. Necesitaba que desprendiera rudeza y, al mismo tiempo, una fragilidad que no cualquier lector sabría encontrar. Debía arrancar algunos llantos de compasión, incluso el mío.

Quería llorar con ella, desahogarla por completo, vaciarla de todo ese maldito peso al que iba a someterla. Llorar, sí: incluso ese mundo que aún no le había creado, llorarlo todo, hasta empapar mis papeles en blanco.

Debía matarla antes de nacer.

Natacha G. Mendoza


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*