MIS ANTEPASADOS
El primer antepasado del que tenemos noticias era un jefecillo íbero que pacto con los romanos. Tuvo que cambiar su religión, su lengua y sus costumbres, pero siguió siendo el jefe del poblado, que se convirtió en una prospera ciudad romana. Llegaron tiempos malos y mis antepasados lucharon con Pompeyo, con Cesar y con Augusto, pasando de bando cuando tocaba y salvando su pellejo, su dinero y su poder. Por fin llegó la Paz del Imperio y vinieron años buenos. La República había durado unos cuantos siglos, pero venían nuevos tiempos y la nostalgia no es buena. Y eso también vale para el fin del imperio, que le dio a mi familia varios siglos de alegría y negocios, pero que acabó porque se quedó viejo y ya no servía. Tocaba empezar otra cosa y lo que vino, el Feudalismo, tampoco fue tan malo. No, de hecho, aunque empezó un poco movido, al final hay que reconocer que fue mejor incluso que el Imperio Romano. Sí, es verdad que llegaron los musulmanes y tocó cambiar otra vez de religión, de lengua y de costumbres, pero el cambio mereció la pena. Así, mis antepasados sirvieron al Califa tan bien como habían servido a los reyes visigodos o a los emperadores romanos. Y luego llegaron los cristianos con sus cruzadas y la cosa se puso fea, pero mis antepasados comprendieron que era momento de saltar a otro barco, y dejar hundirse el viejo barco sin ninguna nostalgia, que la nostalgia nunca es buena. Con los Reyes Católicos empezó otra buena época. Pero todo lo bueno acaba en algún momento, llegó el final del Absolutismo y las cosas se volvieron a poner feas. Pero mis antepasados habían aprendido muy bien de sus antepasados y sabían que tocaba saltar otra vez a un barco nuevo, que les llevó por un mar agitado hasta las tranquilas aguas del siglo XX. Y así tenemos a mi abuelo, alcalde, senador, diputado. Y tenemos a mi padre, alcalde, senador, diputado. Y así me tocará a mí pronto, aunque dicen que este sistema ya no funciona y hay que volver al viejo Imperio (o a los Imperios mejor dicho, porque los imperios, como todo el mundo sabe, son uno y son muchos a la vez), pero sin nostalgia, que la nostalgia es mala, ya lo he dicho antes.
