Feria y libro: el equilibrio

Las ferias del libro son siempre ambiguas. Basculan, como no puede ser de otra manera, entre la mera venta de libros y la oportunidad de discutir la literatura. Debe ser un espacio donde de manera intencional se exponga al lector a la buena literatura, y ha de ser prescriptivo para que no se pierda en la siempre frondosa maraña de novedades de diversa y muchas veces dudosa procedencia.

Quizás esta no sea una perspectiva que parezca atractiva ni popular, sobre todo cuando la necesidad apremia más que cualquier idea cultural profunda, lo que nos lleva siempre a un frenesí de actividades más o menos "culturales" o "literarias", pero que solo buscan el rédito en metálico, obviando ("no se puede hacer todo", se argumenta) lo más importante: que la literatura sea el centro del evento.

Ante la avalancha de escritores presentando un montón de obras, el lector atento debe perseguir la excelencia, que no puede hacerse nada más que por la vía de la lectura constante de buena literatura. Hemos experimentado en Panamá una interesante evolución en materia de lectores (eso dicen las redes sociales a falta de números actualizados), pero estamos sufriendo un acusado déficit de calidad de la lectura, que se demuestra generalmente por el tipo de obras que se están escribiendo. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, viernes 19 de agosto de 2022

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