NIRVANA por IVÁN ROJO



Las calles en las que meé.
Benditas calles. Sagradas.
Todas las calles en las que meé en las noches rojas.
Las llevo en la sangre.
La calle Salamanca.
La calle Virgen de la Cabeza.
La calle de las Impertinencias.
Fui un héroe pagano.
Marqué mi ciudad.
Marqué mi provincia.
Y luego marqué España entera con mi impureza.
Meé en verjas.
En tapias.
En setos.
La calle Norte.
La calle de las Fresas.
La calle del Doctor García Donato.
Meé de pie bajo las estrellas
viendo mi aliento blanco e intocable subir al cielo como un ángel.
Meé entre los contenedores.
Entre los coches.
Entre la gente.
Meé en la rueda de un porsche y había un tío dentro
que se vino a por mí y quiso matarme
pero no pudo porque a mí no me mata ni Dios,
soy la prueba viviente.
La calle Brasil.
La calle Albacete.
La calle del Progreso.
Todas deberían figurar en las rutas urbanas para turistas.
Los taxistas deberían conocerlas de memoria.
Deberían llevar mi nombre, todas ellas.
Todas esas calles.
Todas aquellas calles en las que meé cuando era un perro joven,
un cachorro,
y aún no había olvidado que el mundo me pertenece.

Iván Rojo


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