Todo oídos

Lo que consuela un reloj en la noche. Lo que consuela. Su lenta hegemonía sobre los bisbiseos y las respiraciones detestables. El péndulo ahí, moviendo brillos viejos como un pájaro absorto. Ese es tu comandante ahora, el que te marca el paso con su lengua de bronce en el lugar del sueño.
Por la boca con fiebre de una anciana salen en tromba fechas desbocadas. Y tú sabes que también estás envejeciendo violentamente en la quietud, rasgada por el tic-tac que llega hasta los bordes oscuros del corazón. Hace el insomne investigaciones que se atascan en los pequeños estallidos de los muebles finales.

Y vuelven los oídos al reloj.

Lo que consuela.

Tomás Sánchez Santiago, Este otro orden. Poesía reunida (1979-2016)

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