Arcadio Rodríguez: «Los tópicos porque sí no me motivan. Prefiero desarrollar al personajes y hacer comprender sus motivaciones»



Empezó a escribir muy jovencito. Nunca le dio por publicar nada y se dedicó a escribir en medios digitales vinculado al heavy metal. Como si fuese un embalse que termina por llenarse y reventar, empezó a publicar en 2014 y en tres años lleva editadas seis novelas (con tres editoriales diferentes) y un poemario. Sigue escribiendo en alguna web y en una revista y le gustaría terminar el año con otra novela publicada, aunque quien lea estas líneas y sepa cómo está el negocio de la literatura sabrá que no vive de esto.Vamos a conocerle.



P.- ¿De qué trata tu novela, El cineasta?

R.- María y lectores de La boca del libro, muy buenas. Gracias por este espacio. El cineasta, en principio, tocaba ser novela negra y decidí ambientarla en el mundillo de los prostíbulos. En algún momento me perdí o vi que eso no funcionaba del todo y solo quedó un capítulo. Mi mujer me dice que no entiende que yo escriba la novela y no controle su desarrollo. No sé explicarlo muy bien, es como cuando cambias de marcha en un coche, que te lo pide el motor, pues El cineasta me pedía menos novela negra y más narrativa en una historia que resumiría en redención. Su protagonista, Emilio de Horno, es un famoso director de cine que llegó a tocar techo, al menos en lo profesional, que su vida privada digamos que no es envidiable. Pero vivimos en España y en España vivir del arte es efímero, así que nuestro protagonista caerá en lo más bajo y no tendrá una oportunidad hasta casi veinte años más tarde. Y cuando esa oportunidad llegue, no será cómo él esperaba.

P.- ¿Cómo es el personaje Emilio de Horno?, ¿cuáles son sus puntos fuertes y débiles? 

R.- Emilio del Horno está sacado de Elmyr de Hory, que era un falsificador de cuadros cuyas reproducciones valieron más que los propios originales. Me llaman la atención esas curiosidades que no forman parte del gran consumo. Siempre suelo adulterar nombres y amoldarlos a mis necesidades. El Emilio de la novela tiene dos fases. La primera, donde todo es vino y rosas y la segunda, después del suicidio de su esposa, que es como comienza la novela, que me apetecía meter el dedo en esa plaga silenciada que es el suicidio. En general el punto fuerte de Emilio es que puedes llegar a sentirte identificado con él; de acuerdo, en la primera parte es un capullo, pero comete errores, es consciente de ellos y paga un precio por no saber poner en orden su casa.
Fuente: JotDown. Exposición de Minnesota, 2010.

P.- ¿Qué te motivó para componer esta historia?, ¿cuál fue el origen?

R.- Normalmente escribo una novela histórica y una novela negra. Con las históricas me desgasto debido a la búsqueda de información y con las novelas negras voy más a saco, sin tanta recopilación de datos. Al acabar una novela sobre la II Guerra Mundial tocaba El cineasta y me motivó hablar un poco del mundillo de la prostitución, que tiene miga y no es solo una masa de mujeres encerradas en un local y explotadas día y noche. Es algo gris, como la propia ley que hay en este país, donde la prostitución no es legal, pero de alguna manera está regulada y se permite ejercerla. Supongo que es algo que no da votos y se prefiere mantenerlo oculto y no hablar de ello, ni ponerle una regulación, como tienen otros países europeos, aunque a lo mejor para eso no nos interesa ser europeos. 

P.- Supongo que el cine formará parte de tu día a día, ¿qué tipo de cine te gusta?

R.- Veo de todo. Me gusta tanto la ciencia ficción como el drama. Hace poco me he visto unas películas viejísimas de zombis que son la carcajada pura y dura. Hace sesenta años supongo que daban miedo, hoy te bebes dos cervezas, aprietas el play y no paras de reírte. La cutrez junto con la parafernalia y unos malos actores son más divertidos de lo que pueda parecer. Además no hago ascos al blanco y negro, solo me importa que la historia sea buena, o sea tan mala que no puedas parar de reírte, ojo, se aprende mucho del cine malo como de un mal libro, porque te queda un pensamiento fijo ante algo que no tiene calidad: tienes que evitar hacer algo similar.

P.- Por cierto, ¿hay muchas referencias cinéfilas en la novela?

R.- Muchas. Se nombran técnicas de grabación, métodos, actores, directores y películas míticas, pero están metidas con suavidad, como una subida de impuestos, en verano, con la gente de vacaciones y después de una noticia de un atentado o algo así. Que no se note la clavada.

P.- En tu novela tocas el tema del alcoholismo con referencias bíblicas. Háblanos de esa conjugación.

R.- Huí del típico alcoholismo de sesiones, doce pasos, padrinos y demás. Emilio del Horno tiene un problema con la bebida, pero no llega a ser alcohólico. Los tópicos porque sí no me motivan. Prefiero desarrollar al personajes y hacer comprender sus motivaciones. Las referencias bíblicas son muchas y algunas ocultas, como Nírdenas, que es el apellido de uno de los protagonistas y viene de Sanedrín. Es lo de antes, hago adulteraciones y anagramas con nombres que me interesan. Yo leo la Biblia, de hecho es el único libro que tengo encima del escritorio, pero no leo la Bíblia como creyente, sino como si fuese solo un libro que tiene buenas historias. No recurro a ese libro como inspiración, pero sí es verdad que tiene dos mil años y aún es un texto vigente, y si algunas personas viesen la viga en su ojo antes que la paja en el ajeno, vivir en sociedad sería más agradable, por ejemplo, y, siempre, siempre, siempre: tratad al prójimo como os gustaría que os tratasen a vosotros.

P.- Una de tus pasiones es el heavy metal, ¿cómo conjugas este tipo de música con la escritura?, ¿cómo te influye?

R.- Se compagina solo. Llevo poco editando, pero escribiendo ya son años. Unos veinte. Y he escrito y escribo en medios dedicados a ese sonido. Hago críticas de discos y entrevistas, a eso me dedico en mi tiempo libre. Es un pasatiempo que siempre he mantenido, digo pasatiempo porque no es mi trabajo y nunca he visto un euro de esa labor, que siempre hay gente que no sabe cómo funciona esto y piensa que sí ganas dinero, que en algunos casos es así, pero no siempre. Que escuche heavy, o black metal o death metal sí que algo influye y siempre dejo cosas en las novelas, esta vez hay parte de una letra de Deep Purple en la propia novela de El cineasta. No sé que pensará la gente que asocia el heavy metal a chillidos y guitarras muy agudas, pero yo siempre escribo con ese tipo de sonido y otros más fuertes. Judas Priest, Iron Maiden o los Deep Purple nunca me faltan. Eso sí, para escribir siempre rock en inglés. Con el castellano tengo el problema de que no me concentro y empiezo tarareando las letras.


P.- En tres años has publicado seis novelas con tres editoriales diferentes. Ya tienes recorrido editorial, ¿por qué nunca has optado por publicar en Amazon? Cuéntanos tu experiencia.

R.- Para mí solo tiene valor el papel. No hay más. Como soy productivo y ciertas gestiones me aburren, compagino editoriales al uso (presento mi novela, la lee un equipo editorial y deciden publicarla porque tiene calidad) con la autoedición (yo pago por ver publicada mi novela). Que no sé si la gente que lee esta entrevista es consciente de cómo está el patio en este percal... una cosa es que publiques libros y otra cosa es que ganes dinero con ello. Cuando autoedito la editorial que contrato me da la posibilidad de subir el libro en Amazon, una opción de venta por demanda, que es que si tú compras mi libro la imprenta te imprime solo tu copia. Me gusta esa idea porque nunca podrás decir que tu novela está agotada. Publicar solo en Amazon... ya te digo que no entiendo de eso y no quiero entender. Yo hago lo mío, me muevo por impulsos y caprichos y mientras tenga dinero suficiente para autopublicar, pues lo seguiré haciendo en papel. El cineasta sí que ha salido con una editorial al uso, Eolas Ediciones de León, que les gustó la historia y son ellos los que se encargan de las gestiones en la red, el ebook y esas cosas que me suenan a chino.

P.- ¿Cómo ha ido cambiando tu estilo desde tus inicios como escritor?

R.- Por fuerza ahora soy más organizado. Las novelas se van desarrollando en mi cabeza y luego, escribir, escribo poco. El problema es que mi mujer es muy habitual a soltarme un: estás ausente. Y sí, mi desprendimiento mental llega a ser preocupante. La cosa es pensar mucho la historia, el enfoque que quieres darle, las motivaciones de los personajes y el estilo que le quieres dar a la novela, luego solo es escribir. No sé si responde esto a la pregunta, porque muchas veces sí que me reconozco en los escritos, noto frases que son mías, pero no sé si tengo estilo o simplemente hago lo que puedo.

P.- ¿En qué nuevo proyecto literario estás metido?

R.- Pequeña historia de Treblinka y Alderney, la isla del silencio. Lo siento pero yo no pienso en una novela. Ahora ando escribiendo una sobre la Guerra Fría, mi mujer está corrigiendo otra de la II Guerra Mundial, tengo algo de narrativa, una historia sobre la eutanasia con una pareja de lesbianas en crisis de pareja como protagonistas que no ha quedado mal. Lo que resta de 2017 es para promocionar El cineasta y en otoño publico Pequeña historia de Treblinka y para principios de 2018 toca Alderney, la isla del silencio. Las novelas ya están escritas, corregidas y tengo algo de financiación porque acabo de cobrar la paga extra, así de claro. De momento Pequeña historia de Treblinka la autoedito por gusto, sin moverla por editoriales, y ya veremos qué pasa con Alderney, la isla del silencio, que quiero sacarla pronto por el gustazo de ser uno de los pocos escritores del mundo que ha escrito algo en esa desconocida isla del canal de la Mancha. Si encuentro editorial, pues muy bien, sino la dejo para cuando cobre la extra de diciembre y la tenemos para la primavera del año que viene.

P.- Recomiéndanos una novela donde el cine sea parte de la trama.

R.- El viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez. Aunque no es cine, es teatro, pero madre mía que trama más bien llevada. Hay algunos diálogos para escucharlos varias veces y saber cómo se tienen que hacer las cosas. Tanto la novela como la película son casi lo mismo, el mismo guion (dice la RAE que guion ya no se acentúa, yo prefiero no hacer comentarios) fue escrito por la misma persona y eso se nota.

María y lectores, hasta la próxima. No hablo de vender más o menos libros, pero buscad información sobre Oradour, que es una historia con miga y para este año nos metemos con Treblinka y luego con Alderney, cosas desconocidas e interesantes. Mientras, tenéis El cineasta en Eolas Ediciones.


Perfil de Twitter del autor: @arcadiotocino
Perfil de Facebook del autor: Arcadio Rodríguez. 

Entrevista realizada por María Bravo.


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