Comida para perros, por Esteban Gutiérrez Gómez


Aquí os dejo el texto que Esteban Gutiérrez Gómez leyó en la presentación de Comida para perros, de Gsús Bonilla, hace unos días, en Vallecas:

1. El origen

Conozco bien el origen de este poemario. Nace de lo que pretendieron ser ruina, del miedo que sembraron los ansiosos empresarios, de la indignación ante lo político, de la incertidumbre, de la mucha incertidumbre, de la barbaridad hecha engaño.
Frente a ello, el autor permanece sereno en la intranquilidad, afianza sus pies sobre el barro del que procede y, lejos de acusar los golpes de la vida, de volverse pequeño, sumiso, planta cara al devenir.

Aquí estoy yo, frente a la incompetencia,
aquí estoy yo, frente a la injusticia laboral,
aquí estoy yo , frente al sistema que nos desprotege,
aquí estoy yo, frente a lo cruel de la vida.

Aquí estoy yo, desafiante pero sereno, destilando versos en la noche más larga. Mientras la ciudad duerme recorro las calles en el camión de basura, protegiendo a los míos de la preocupación.

Sabéis lo gracioso, lo insultante, lo realmente obsceno: No tenían dinero para pagar las nóminas (todo llegará, un mes; se trata de un retraso, dos meses; un pequeño retraso, cinco meses; las cosas van mejor, ya veréis, ocho meses; ya está casi solucionado, y al día siguiente se desayunaron con un lugar de trabajo vacío y sin luz, muerto, como su futuro allí), decía, sabéis lo gracioso, lo insultante, lo realmente obsceno: no tenían dinero para pagar las nóminas de los empleados y con la tarjeta de la empresa gastaron a lo largo de aquellos meses cientos y cientos de euros en comida para perros.

Comida para perros.

2. Desde el cielo, con odio

Porque solo los benditos saben apreciar un amanecer con lluvia y frío, porque solo ellos conocen la belleza del gesto que se obvia, de la palabra silenciada, porque la angustia no duerme, porque desde entonces descansa a sus pies la maleta con miedo, porque el amor no da de comer, porque la rabia ciega pero quema energías, por eso escribe desde el odio.
Hay odio en este poemario, transmite odio y se escribió con odio. Porque el odio también mueve el mundo, porque es un sentimiento sereno, porque alimenta, porque llega sin buscarlo. Odio. Un odio a las injusticias, al mundo hueco que nos cobija. Odio fuerte, limpio, puro. Odio y no rencor, porque el rencor es un odio guardado, que enferma, y aquí el autor no se deja nada dentro.

Que esto no trascienda, no ocupe nada en mí, que no preocupe a los míos.

Me dais odio y eso es lo que os devuelvo.

Yo acato órdenes, en el trabajo
(ya se está solucionando, toreo de salón, comida para perros, y mi hija, ¿qué pasará?)
Yo acato órdenes, en la vida
(ya, cabrón, pero te delata la sonrisa, la forma grosera de apalear a los tuyos, la mueca asquerosa de tu saliva)
Yo acato órdenes, y te vuelves inhumano. Para ti todo el desprecio, toda mi nada.
Bajo tu visera, tras el número de placa, solo hay un esbirro.
Con la misma fuerza de tus palos yo odio.
Por el niño arrollado, yo odio; por la mujer de un solo ojo, yo odio; por el feto perdido, yo odio.

Dice el autor:

Comida para perros

tu perro confunde a sus vecinos, ladra a la tercera edad; a la vecina
de enfrente, a su hijo parapléjico
mordisquea los tobillos a la infancia

..

sois la rabia del perro, un tumor
en la condición humana 

el amigo de la lombriz que habita
en los intestinos del capitalismo


3. Narrativa poética

El autor, productor literario reconocido (ha montado poemarios para Ana Pérez Cañamares, para José Ángel Barrueco, para muchos otros poetas entre los que me incluyo), nos ofrece un poemario complejo pero firme. La lucidez se mantiene en el abismo que transita, nos desafía con serenidad, sin alterarse, sin dejarse llevar, con una elegancia impropia de las situaciones vividas. La crispación, la aberración, la injusticia se convierten en bálsamo con su palabra.

Dice el autor:

siendo esto así, mi estado anímico se manifiesta en ira,
arrebato, pero sin llegar a montar en cólera
y me pacifico pronto,
consigo entender que mi cuerpo se prepara para la defensa de una causa justa;
es emocionante: una parte de mi pueblo sigue preparada
y planta cara a esa bestia capital
que nos clava,
día a día,
sus uñas


Comida para perros es un paso más allá en el camino de su poesía. Un paso a un territorio muy lejano, un territorio difícil de alcanzar en literatura: la intemporalidad.
Nadie había escrito con tanta belleza, con tanta serenidad, con tanto acierto sobre el odio.

Dice el autor:

aquellas garras desabotonan la inmensidad del alma
la grandeza de los pájaros no estaba en su vuelo
sino en el descanso sobre los cables eléctricos,
empapándose de agua de lluvia
en esa acidez, la trasmutación a fieras; y en ese sinvivir
se violaba la intimidad de las personas,
escarbando sobre los pechos desnudos;
luego entonces, cuchillos obcecados;
seres, insisto, de otra dimensión

Decidme, poetas:
¿Acaso nos son bellos estos versos?


Comida para perros
Gsús Bonilla
POETA


Esteban Gutiérrez Gómez,
Vallekas 7 de junio de 2014



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