El quinto en discordia – Robertson Davies

Hace ya tres o cuatro años que tengo esta novela en mi poder y hasta ahora no me había puesto con ella. Me la habían recomendado hasta el hartazgo ciertas personas de cuyo criterio me fío. Al final, el otro día entró una mujer en la librería. Estuvimos hablando un rato de libros, claro, de gustos y preferencias. Al ver que éramos bastante compatibles y recomendarme, de nuevo, que leyera la Trilogía de Deptford pero, sobre todo, que leyera El quinto en discordia, y que justo acababa de terminar otro libro, me puse con la novela de Davies.

Ya en la primera página se nos aclara que el quinto en discordia es aquel personaje del teatro que sin ser protagonista ni antagonista, ni héroe ni villano, es imprescindible para que la trama avance. Dunstan Ramsey es ese quinto en discordia, el narrador que nos desgrana su vida desde su infancia en el pueblo canadiense de Deptford hasta ser un profesor jubilado de historia especializado en la vida de los santos y veterano de la I guerra Mundial, donde perdió una pierna.

A través de estas memorias Dunstan se acerca a tres figuras con las que está intimamente relacionado y sobre las que ejerce, sin proponérselo, una gran influencia en el devenir de sus respectivas vidas. Estos tres personajes son su amigo Boy Stauton, la señora Dempster, y el hijo de esta, Paul. Estos cuatro personajes quedan ya unidos desde las primeras páginas cuando una bola de nieve lanzada por Boy y dirigida hacia Dunstan golpea a la embarazada señora Dempster que da a luz de manera prematura. Así, la señora Dempster quedará algo trastornada por el golpe, el joven Paul nacerá con ciertas malformaciones y mientras que Boy jamás reconocerá que él lanzó la bola de nieve, Dunstan se sentirá culpable por haberla esquivado. Así, se siente en deuda con la familia Dempster e iniciará amistad con ellos.

En la segunda parte, Dunstan marcha a filas y es herido en combate, donde pierde la pierna izquierda. Justo antes de caer inconsciente se refugia en una iglesia destruída donde la figura de una santa le recuerda a la señora Dempster. Tras sobrevivir a la muerte decide estudiar historia y especializarse en la hagiografía, por lo que recorre Europa en busca de santos. En una de sus viajes se encuentra con Paul, ahora un ilusionista de cierto prestigio.

La novela de Davies habla, sobre todo, de nuestro papel en la vida, de si somos o no inocentes de nuestros actos y de si estos te persiguen de alguna manera a lo largo de los años. He leído en diferentes sitios que si bien es cierto que esta primera parte de la trilogía es la más conseguida y que en realidad no es necesario leer las otras dos puesto que funcionan como novelas independientes, al completar las tres nos da una visión mucho más profunda de los hechos narrados. Habrá que apuntarlos, pues, a esa lista que cada día crece más y más.

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