Semana 5ª







Diario cuarenténico 

Semana 5ª 

Días 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37 de confinamiento

Del lunes 13 al domingo 19 de abril de 2020

Otra semana a la deriva… Las paredes comienzan a tomar forma. Aparecen espectros y se escuchan ruidos extraños…, la cabeza hace H2Os. Mañana deportiva con una antigua amiga: Cindy Crawford amenizó mi hora y cuarto de dopamina. Dicu, he visto mogollón de vídeos, pero esta mujerona es la mejor de las mejores; solo hay que verla a ella… ¡Espectacular! Acabé como una sopa y me fui directo a la ducha. Al finalizar me esperaba un buen plato de paella. J es un magnífico cocinero. ¡Menos mal! De lo contrario, muchos días comeríamos grava.

Con este silencio era más evidente el helicóptero de la poli. Estuvo toda la jornada de aquí para allá. Al bajar la basura iban tan bajito que me giré para enseñarles mi cara enmascarada. Casi les digo a grito pelado que iba a dejar la basura y a casita. Luego me enteré que, los pobres, estaban hasta el gorro de ver congregaciones, más o menos amplias, de personal en las terrazas cogiendo un poco de color Julio Iglesias para este verano.

¡Pobres tontones! Si han dicho en el informativo que este verano las vacas serán light. Tanto como la cerveza Bud Light. En la playa tendremos que guardar la distancia prudencial de dos metros, incluidos entre hamacas, igualmente el los chiringuitos. Cuando lo escuché por casi me meo de la risa. Si no somos capaces de guardarla en el super. ¿Qué quieren? ¡Che! Dicu, lo que ya te comenté en otro momento: «Todos con trajes de protección individual o de aquí no salimos».

Si estuviéramos en Alemania, Taiwán, Nueva Zelanda, Islandia, Noruega o Finlandia –países gobernados por mujeres—, tal vez estaríamos coronavirando de manera más óptima, como ellos. Coincidencias de la vida, puede ser. Pero, ¡manda huevos! Al leer el artículo en El confidencial me apetecía abrir la ventana y chillar… ¡Arriba el matriarcado! ¡Arriba el matriarcado!

El acoplamiento a la era de la I.A. va que chuta. Sin leer periódicos ni asomarme por las ventanas, estoy guay. Hoy, al subir las persianas por casi me da un soponcio. El cielo estaba oscuro y la calle más vacía que en los films distópicos postapocalípticos. ¡Por Dios! me hubiera vuelto a la cama para no salir jamás de los jamases.

He hecho un esfuerzo para acercarme a Consum porque al abrir la nevera he visto varias faltas. Muy a mi pesar, he tenido que estrenar la última mascarilla que nos quedaba porque el resto –no reutilizables y que yo he reutilizado esterilizándolas con H2O en ebullición—, ya se han agrietado. Al cogerla he mirado la caja y he leído quién la fabricó… la empresa se llama Sanicen y está en un polígono industrial de Toledo, aunque le compré el paquete de 4 Ud. al chino del barrio por la friolera de 0,85€ a principios de año. Has oído bien, me costaron menos de 1€. Se te queda cara de gilipollas. ¿Esta empresa no podía haber abastecido parte de las faltas sanitarias? La he buscado en la red y sigue existiendo, aunque en la actualidad, creo, que solo se dedican a la producción de guantes. Imagino que, de igual forma, hay muchas otras. En fin, mala gestión o no sé… mejor pensar en otra cosa. Así que te dejo por hoy. Que descanses, Dicu.

Espero que las noticias sigan esperanzadoras. Ayer, pese a la friolera de más de 500 difuntos, Illa dijo que la curva seguía aplanándose. Al comenzar esta horrible pesadilla le comenté a una amiga que, en 1885-86, el cólera fue tan devastador en Valencia que enterraron a los fallecidos en una fosa común del cementerio municipal –en cal viva—. Una vez tapiado el agujero, se alzó un monumento en honor a dichas víctimas. Fue una especie de comparación con el puto coronavirus. Mi colega me dijo que era una exagerada… Ahora, calla. La fosa se ha convertido en hangar. Hangares con cadáveres embolsados y etiquetados.

¡Alegría, alegría…! De momento la historia sigue bien. Menos cosas malas en este mundo de hiel. ¡Madre mía! Un pareado a estas alturas. No es para menos, si en verdad el covid19 no repunta.

Dicu, en mi comunidad las farmacias van a repartir mascarillas gratuitas para los grupos de riesgo. O sea, J la tiene asegurada, por lo menos una. ¡Biennn…!!! ¡Ojalá sea cierto y se repita en todas las comunidades! Lo que menos me gusta de España es, que en situaciones difíciles como la alerta sanitaria que sufrimos, no estemos unidos. La verdad es que me siento valenciana, española, europea, terrícola y universal. Soy singular. Me voy a poner una medalla para alegrarme la tarde: «J dice que soy genuina». Lo dice porque me quiere y yo a él. Voy a dejarme de sentimentalismos.

Sabes, tengo tres pedidos de mascarillas. El primero tiene que llegar de China –vía Amazon—. El segundo, viene igualmente de China, vía Aliexpress. Y el tercero, de una farmacia zaragozana. Veremos si llega alguno porque los paquetes de fuera, de momento, o no llegan o tardan montonazo. Los pedí hace semanas. Tendré paciencia, a ver si aguanto con la última que tengo. Si no, creo que, en unos días, también dispensarán en las farmacias a precios asequibles para todo el que quiera comprarlas hasta que se agoten. Mañana cuando vaya a recoger la de J, preguntaré.

El tiempo ha vuelto a cambiar; lluvia y bajada de temperaturas en este abril extraño que nos quiere aniquilar. Dicu, nunca olvidaremos a este 2020 capicúa inverso, arsenal de metralletas cargadas por el diablo y con un francotirador llamado wuhanchinihijoputini19.

La campana principal de la Catedral de Notre Dame de París ha tañido en el primer aniversario del devastador fuego que la arrasó, en honor a los sanitarios que dan sus vidas por cuidar a los enfermos.

Hola diario: Hoy es jueves 16 de abril de 2020. Para la mayoría de españoles es el día 33 de confinamiento, para nosotros es el 34 pues comenzamos a hacerlo el viernes 13 de marzo, nada más lo comunicó el presidente del Gobierno Sr. Sánchez. ¿Qué te puedo contar, Dicu? Me voy a poner en el pellejo de esos conciudadanos que llevan 33 jornadas cerrados a cal y canto en sus casas, con sus niños, sus mascotas, sus lágrimas, sus iras y todos esos sentimientos a flor de piel que surgen, por momentos, en los cuerpos cansados de escuchar sinrazones y titubeos.

Les diría, por si alguno te lee: «Amigos, el 33 no es solo la edad de Cristo sino también la mitad del Anticristo, que, aunque es el 666, también se acoge al 66. O sea, es un número chunguito. Si hacemos otra historia con sus dígitos y encaramos los dos treses, aparecerá un ocho, que tumbado simboliza el infinito». Luego me respondería a mí misma: «Espero que, esto, no signifique que el covid19 estará eternamente entre nosotros. Lo cual es cierto, pues a no ser que lo erradiquen por completo y ni tan siquiera guarden un tubito crionizado del bicho junto con las muestras de otras alimañas asesinas que se almacenan en los laboratorios de Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta –entre otros lugares de nivel 4—, siempre estará aquí. Posiblemente tengamos vacunas para luchar contra él. Pero, después de escuchar a Tedros Adhanom Ghebreyesus –director de la OMS—, que es 10 veces más letal que la gripe H1N1. Apaga y vámonos». Dicho de otra forma: Lo tenemos muy crudo.

Vuelvo a mi cuenta. Es mi 34 día de cuarentena y, hoy, Dicu, solo voy a dejar los datos más sobresalientes de la jornada. Por si algún día se me olvida que hemos sufrido una pandemia de estas magnitudes y quiero repasarlos. El covid19 ha dejado el día de hoy 182.816 contagiados y 19.130 muertos, 551 más que ayer. Si estas cifras son fiables.

He leído que un anciano de 95 años se ha superado el coronavirus. Que Italia ha contabilizado 525 nuevos muertos. Que Irak ha liberado 16.000 presos a causa de la pandemia. Y la ONU, que es muy maja, pero pinta poco, advierte que podrían morir más de 300.000 africanos. Por su parte, Sudáfrica, ha registrado el peor dato de muertes en un día. Anecdótico que el gobernador de Nairobi abogue por distribuir alcohol como arma contra el bicho. Latinoamérica no se salva, Colombia tiene más de 3.000 infectados y 131 muertos, y México alcanza 5.847 contagiados y 449 muertes. Reino Unido ha contabilizado 861 nuevos muertos y Portugal supera los 600. Canadá podría extender las restricciones varias semanas y EE.UU. investiga si el coronavirus salió de un laboratorio de Wuhan. Los asiáticos –tan panchos— nos dicen que solo contabilizan 46 nuevos contagios, y, añaden que la mayoría son de fuera. ¡Son estupendos! Vamos, los mejores. Sin embargo, sus vecinos los nipones extienden el estado de emergencia a todo el país; noticia verdaderamente preocupante.

En España lo más significativo ha sido que un centenar de personas sin hogar y contagiadas, se alojarán en un hotel de Madrid. Que el ministro de Sanidad asegura que vamos por buen camino, aunque queden semanas difíciles. ¡Ya te digo, Dicu! A saber. La Rioja registra más personas curadas que casos activos.

A nivel mundial, la pandemia de covid19 supera los dos millones de infectados. Y los que te rondaré morena. ¡Qué horror!

El único dato verdaderamente esperanzador es el de La Rioja. El más alarmante, que Japón haya ampliado el estado de emergencia a todo el país. El más doloroso, los muertos. Ante la cantidad de noticias angustiosas, mejor, no comment.

Viernes, viernes por todo el día… me toca salir a la calle en dos o tres ocasiones con lo que significa el retorno. Pero tengo que ir a la farmacia, a Mercadona y a Consum. Me fastidia salir, sobre todo, porque me incomodan las personas que no mantienen la distancia y por lo que significa regresar a casa. Dicu, cada vez hay más gente que pasa de todo y se te arrima. Ya no sabes si pensar que tienen los anticuerpos, que se la bufa estar contagiada, que te odia y te quiere pringar, que está cansada de tanta y tanta higiene, que no se da cuen o que simplemente no se traga lo que dice Sanidad y etcétera. La verdad es que viendo tantos informes discordantes no dejo de preguntarme qué es verdad y qué es mentira. En las redes, un amigo dijo: «Lo que verdaderamente me da miedo es que las personas comiencen a no tener miedo del coronavirus». Le contesté que, a mí, también.

Llegar y descargar ha sido cansino. He tardado más tiempo en desinfectar los productos, uno a uno, que en comprar. Después, he ido de cabeza en la ducha. El agua estaba bastante caliente, aunque de poco sirve porque he leído que el bicho no se muere ni a 60° durante un ahora; hay que someterlo a más de 90°. Eso no lo resiste. Pero, como es un puto alienígena terrestre, igual muta nuevamente y le da lo mismo estar a 100° que a menos 100°.

El informativo ha sido poco alentador, al final no voy ni a ver ni a leer nada sobre la pandemia. ¿Cómo hacerlo? Es imposible mantenerse indolente u objetivo. Tengo claro que, por lo menos, parte de mayo seguiremos en casa y, reitero, si las manifestaciones, los congresos políticos, las mascletás, el fútbol… de principios de marzo, no se hubieran celebrado, tal vez, la peste del covid19 andaría mejor. Sabes, creo que no surgió a principios de años, creo que el bicho está desde hace bastante mucho antes. Quizá nunca lo sabremos.

Llevo toda la semana levantándome muy, muy temprano porque duermo fatal. Pero hoy sábado me he tirado al pisto. Ayer cuando caí en la cama se me apagó la luz de repente. Me ha sentado bien descansar. Después de un buen desayuno con J –al que no beso ni toco desde que comenzó esta asquerosa maldición; más puta que la meretriz de Jericó—, he pasilleadomedia hora. Recorrer el pasillo sujetando una garrafa de H20 o una mochila cargada de peso y con una banda elástica a la altura de las rodillas, cansa. Lo hice 10 veces lateralmente, y, lo mismo, con sentadillas y andando como lo hacía Groucho Marx o como se me ocurría en el momento. El pasillo es largo. Pero, hoy, se me ha antojado eterno. Pues, eso, Dicu, acabé molida. O sea, que la paella que he comido una vez duchada, me ha sentado de narices. Hasta he eructado, alguna que otra vez, como una verdadera troglodita. He disfrutado al máximo esos minutos de desconexión absoluta.

Toda la alegría mañanera se ha esfumado por el WC con las nubes negras que amenazan con descargar H2O a mares en cualquier momento. Preludio de mi entrada en Google. Claro, lo primero que salen son páginas del bicho. ¡Hostia! Leo España supera los 20.000 muertos por coronavirus… y no puedo seguir.

Thor está lanzado a Mjölnir ininterrumpidamente con más fuerza que nunca. Los truenos son ensordecedores y la tormenta eléctrica, aumenta. El cielo se ha oscurecido y ha comenzado a llover como una cortina de tiras fluviales que solo nos permitirá estar protegidos en el Arca de Noé. Al final se ha quedado en nada: diluvión de segundos y nubes negras huyendo hacia otro lugar, donde, seguramente habrá llovido muchísimo.

Dicu, si antes lo digo, antes sucede: cuarentena prorrogada hasta el 9 de mayo. Seguro que hay más. Sí o sí. Los niños –de hasta 11 años, creo— podrán salir a partir del 27 de abril un rato a diario…. O cada ‘x’ días. El asunto no ha quedado claro. Aún se desconoce si se hará por edades, barrios, zonas… ya veremos cómo lo solventan.

Y, digo yo, ¿no sería más fácil hacernos test a todos? Ya te lo dije, Dicu, pero te lo repito nuevamente. Es que me parece que sería lo suyo. Nos hacen los test a quienes no los tengamos hechos y se nos agrupa en uno u otro conjunto: los contagiados que necesiten asistencia hospitalaria, los contagiados que no necesiten asistencia hospitalaria y puedan quedarse a hacer la cuarentena en casa –debidamente controlados—, los que han generado anticuerpos y ni lo saben, los asintomáticos… y si hay más grupos, pues igualmente.

Tal vez sería una forma guay de que realmente estuvieran en cuarentena quienes tengan o tengamos que estarlo y, los demás, desescalada progresiva sin prisa ni pausa y con todas las precauciones del mundo: guantes, mascarillas, y por si acaso, reuniones… las pocas o ninguna hasta más adelante. Igualmente, fumigado de locales y zonas. Es que, de lo contrario, me veo en bikini por la casa.

Después de leer y escuchar bulos y noticias presumiblemente verídicas y cotejarlas con otras contradictorias, estoy agotada de esta gran mentira a la que estamos sometidos la mayor parte de los ciudadanos de a pie. Muchas personas se han pirado a su segunda vivienda o han mandado a los suyos a la misma. Es lo que yo llamo una cuarentena vacacional la mar de chula. Luego estamos los gilipollas que nos quedamos en casa, con o sin empresa, con o sin trabajadores a nuestro cargo, con covid19 positivo o sin él, con o sin ganas. Con todos lo 'con' y los 'sin' del mundo. A nosotros nos tenían que aplaudir lo mismo que a los curreles de primera, segunda, tercera, cuarta o la fila que sea. Como no hay unión no hay fuerza.

Las últimas investigaciones apuntan a que el alíen terrícola que nos aniquila, no es la sucesión enlazada de contagios desde el murciélago a las personas como en la peli Contagio de Cronenberg. Aunque la viróloga Zhengli SHI –a quien apodan Batwoman por identificar numerosos coronavirus anteriores—, alertó del covid19 a principios del 2019, y dio como explicación una cadena similar a la del film. Actualmente, esta teoría a dado un vuelco y, parece ser, que el paciente cero es un empleado de los laboratorios de Wuhan, que, por descuido, se infectó. Esto último se aireó ayer en un medio de comunicación, bastante fiable, de EEUU. No me creo nada. ¿O sí? ¡A la mierda todo!

Mi más humilde respeto a las víctimas. Más de 160.000 muertos en total. En España, 195.944 casos diagnosticados y 20.453 fallecidos. Lo que tenga que pasar, que suceda rápido. Por favor.

©Anna Genovés
Domingo 19 de abril de 2020
Día 37/38 de confinamiento

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