La siesta

a mi hija


"y avanzo entre mis brazos con una estrella niña"
Jacobo Fijman


Despierta
sobre las cuatro de la tarde
y llora.
Apenas -y sólo a veces-
dice mamá
como un gorrión
su voz chillona.
Es su llamado
el primer llamado

y mis manos van deslizándose.

Siempre es la primera vez.
La memoria obra mágicamente
borrando -también con el olor a pan recién tostado-
el llanto
que sube
en forma de angelitos
que ríen para el abrazo íntimo
donde el sol se adelgaza en las ventanas
como las puntas de una estrella.

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