CÓMO COSER UN CORAZÓN ROTO

Se coge aguja e hilo de un rojo intenso.
Se cose entonces uno la boca,
también los ojos,
y cuando al fin dejamos de maldecir y llorar
en silencio y a ciegas,
podemos proseguir la tarea:
una vez remendados los pedazos
se agarra fuerte el corazón,
se le baña en tequila de cuatro a ocho horas
y se le canta bajito.
Si no responde al tratamiento, descósalo de nuevo.
Tire los pedazos por la ventana,
llore como un condenado,
maldiga sin pudor con la boca abierta,
blasfeme de un modo salvaje,
invoque a todas las criaturas del averno,
implore a todos los santos
y suplique a todas las vírgenes…
Aférrese a su fe, pero endemoniadamente.
Arránquese el cabello a mechones
y arañe fuerte su escote.
Ya verá qué pronto le late en el pecho uno nuevo,
negro, feo, arrugado y pequeñito.
Pero no se asuste... y déle tiempo;
verá como crece fuerte y hermoso
y adquiere un color vivo y sonrosado.
Si se lo vuelven a romper,
coja aguja e hilo de un rojo intenso 

y repita el proceso.

1 Comment

  1. ese poema es de mi amiga Ana Elena Pena. Podrían poner la autoría como corresponde

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