El pozo – Juan Carlos Onetti

La editorial argentina, y librería, (según parece por las fotos preciosa) Eterna Cadencia lleva año y medio distribuyendo sus libros en España. El que nos ocupa ahora son las novelas breves del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (siete novelas nada menos). Además viene con un prólogo de Juan José Saer.

La primera novela breve recogida en este volumen es también su ópera prima, El pozo. Recuerdo haber leído esta novela por primera vez en la facultad, en una época difícil de mi vida. Su pesimismo y su rasgo existencialista me marcó. Frases como: "Yo soy un pobre hombre que se vuelve por las nochas hacia la sombra de la pared para pensar cosas disparatadas y fantásticas"; o esta otra: "Siento que mi vida no es más que el paso de fracciones de tiempo, una y otra, como el ruido de un reloj, el agua que corre, moneda que se cuenta (...) Yo estoy tirado y el tiempo se arrastra, indiferente, a mi derecha y a mi izquierda" Son ideas con las que me sentía plenamente identificado.

Eladio Linacero es el protagonista de esta novela. En realidad el nombre poco importa y es casi al final cuando se nombra. Pues bien, Linacero es un tipo inapetente de la vida cotidiana, de la realidad que le provoca un asco profundo. La atmósfera en la que trascurre la novela casa perfectamente con el estado de ánimo del protagonista. Eladio Linacero permanece en un cuarto pequeño, oscuro, mal ventilado. Él está desaseado, sudoroso, con ropa sucia y barba de varios días.

Tiene cuarenta años y está escribiendo una especie de memorias donde repasa sus acontecimientos más relevantes. El principal se produjo cuando tenía quince o dieciséis años; en una fiesta de nochevieja gastó una broma a Ana María, una chica unos años mayor que  él. Ella como respuesta le abofetea y el responde echándose encima y forzándola, sin llegar a violarla. Este suceso real es revivido constantemente en el otro mundo, el irreal, o el de los sueños, donde prefiere moverse Eladio. Este mismo hecho trascurre en una cabaña de Alaska y Ana María aparece desnuda para, sin mediar palabra, acostarse en el lecho junto a Linacero para hacer el amor.

Otro de los episodios llamativos y prueba del carácter de Linacero es cuando, estando aún casado, hace levantarse a su mujer de la cama, la mete en el coche y la obliga a desfilar una y otra vez por el lugar exacto donde años atrás sintió que se enamoraba de ella. Solo quiere revivir ese momneto, recuperar esa ilusión perdida. Sin embargo en el juicio de divorcio este hecho será tomado en su contra y se le tachará de loco.

El protagonista se siente solo en este mundo real y ni siquiera un amigo poeta logra entender su mundo onírico, lo que le provoca frustración y hastío.

El pozo son apenas treinta páginas. Pero son unas de las más descorazonadoras y desgarradoras de la literatura.

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