hola gorrión 2012-08-16 16:41:00


Nada sé de la muerte o la miseria. Sí de las muchachas y los árboles frutales. Sí de cuerpos y congojas. Pero la muerte, ay. De esa nada.

Llegó un día, como tantas otras cosas. Tú bailabas. Dijiste, tengo frío, y de tu pecho brotó el ave malherida. Yo quise cuidar de ella. Alimentarla como a la criatura, llenar su garganta de pan y leche. Cambiar mi sangre por la suya.

Qué loco era. Qué niño.

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