Jóvenes promesas de la literatura leonesa

El pasado 2 de mayo, invitado por el profesor Eduardo Barrallo, tuve el placer de visitar el Colegio Maristas San José y de reunirme en la biblioteca del centro con 75 alumnos, los de las clases de 6º. La idea era transmitir a los niños –nuestro futuro- el amor por la palabra y la necesidad de

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La envidia de los vagos

Dicen que la realidad supera a la ficción y, al paso que vamos, hasta a la ciencia ficción se queda obsoleta de un día para el que le sigue. Debo confesar que este vertiginoso ritmo de avances y descubrimientos me provoca cierto desasosiego íntimo, lógico en parte, pues la angustia prende bien en los campos

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El exceso

Pasados ya los fastos de la Semana Santa, nos llevará unos días recuperar la rutina habitual de los sentidos, saturados por una amalgama de impresiones. El oído tardará en librarse del tono de cornetas y redobles, el olfato poco a poco se irá desprendiendo del olor a incienso, el gusto desbordado por los típicos dulces

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Legión infantil

Mañana de trabajo, de formularios y papeleo, de dejar los ojos en la pantalla del ordenador, de ocupación un poco autómata, sin emoción. La vida es eso que pasa mientras uno pierde el tiempo en burocracias. Incluso sin haber consumido la energía en un esfuerzo físico, el estómago se queja, como una gata, llamémosla Thelma,

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Hacer mudanza

“En tiempo de tribulación no hacer mudanza”, decía San Ignacio de Loyola. Pero, en esto de las mudanzas, el hombre propone y el de la furgoneta dispone. Este fin de semana he estado de mudanza. Hacer una mudanza es trasladar años de tu vida a un lugar nuevo, no se trata sólo de objetos y

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Y yo me iré

La semana pasada hablamos de las campanas que marcan con su toque el transcurrir del tiempo. Ese tiempo fugaz e inaprensible y escurridizo que, al contrario que el caminante que para a descansar, nunca se detiene, no tiene reposo. “Que se me va, que se me va, que se me fue el instante y con

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¿Por quién doblan las campanas?

“La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”. Esta cita de John Donne da título a la célebre novela de Ernest Hemingway: ¿Por quién doblan las campanas? Las campanas, hoy quizás para algunos objetos residuales y absurdos,

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Defensa de la diferencia

Ninguna de las hojas de los árboles de las que este otoño se ha deshecho en ritual genocidio era igual a otra, aunque todas ellas compartieran el mismo designio. Ni tampoco las olas que por miles y miles de millones rompen cada día el mar contra las rocas, aun siendo parecidas, tan parecidas, son iguales.

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Hacer los deberes

Sigo hablando de crecer, de llegar al menos hasta nuestra altura y, mejor aún, llegar un poco más, traspasar nuestros límites, superarnos, pero nunca quedarnos ni un centímetro por debajo de aquello que podríamos haber llegado a ser, para lo que estábamos capacitados. En aquellos años sólo había dos opciones. A las cinco de la

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El que enreda corta

El miércoles pasado terminaba la columna advirtiendo del riesgo que conlleva calificar cualquier evento como histórico, por nimio que sea. Es el doble riesgo de disminuir el valor de la Historia y como consecuencia el de empequeñecernos. Aplaudimos a un atleta que es capaz de saltar más que nadie, pero veríamos como algo ridículo si

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