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El Yoni dixit

El Yoni dixit

-A mí no me engañan más -dice el tipo calvo con el poco pelo blanco a los lados rapado, la nariz de boxeador y los ojos achinados.

            En el bar están dando las noticias de las ocho de la mañana por televisión. El tipo calvo toma una copa de coñac y fuma, porque en el bar del Yoni se puede fumar y se puede hacer de todo menos echar escupitajos. Si alguien escupe, al Yoni le puede dar la pájara y forrar a hostias al cerdo que ha echado el gargajo.

            -Pues yo sí que voy a votar, pero solo si cambian a los candidatos. Porque ¿pa qué vamos a votar a los mismos si no han sío capaces de ponerse de acuerdo? -dice un tipo paliducho, con tantas arrugas como un bóxer y algo chepudo. También fuma y da pequeños tragos a una copa de sol y sombra.

            Por la televisión van desfilando las caras de todos los políticos, haciendo declaraciones, reaccionando a la nueva convocatoria de elecciones, culpándose los unos a los otros. Ahora bien, ninguna autocrítica.

            -Yo voy a votar a uno de esos partidos que no salen en la tele, colegas -replica un tipo gordo, calvo, pero con el pelo ensortijado muy negro por los lados. Fuma un puro y le da al Chinchón dulce, porque ha sido yonqui en su juventud y los yonquis tienen un idilio perpetuo con el Chinchón.

            El Yoni chupa un palillo mientras recoge los platos, las tazas, los vasos y las copas de los obreros que desayunan allí todos los días. A partir de las ocho, el bar se queda casi vacío hasta la hora del vermú.

            El calvo de pelo blanco rapado, el chepudo y el ex yonqui son los únicos que permanecen en el bar. Van empastillados por los achaques y tomarán algunas copas más hasta aproximadamente la una, momento en que los dos calvos cambiarán a las cervezas y el chepudo al vino.

            El Yoni prepara el lavavajillas, lo conecta, se sienta en un taburete alto que tiene dentro de la barra, se sirve una copa de DYC y se enciende un Winston. Lo hace parsimoniosamente, con formas amaneradas. Al Yoni en su juventud lo llamaban el Duque. Alto (uno noventa), delgado, de facciones agradables si no fuera porque parece que alguien está estirando la piel de su cara desde atrás, y con un refinamiento poco común, el mote le venía al pelo.

            Los tipos siguen charlando, cada uno exponiendo sus teorías compitiendo en extravagancia. El Yoni mira la tele, bebe de su copa y fuma, pero también escucha. La paciencia no es una de sus virtudes. Al Yoni, además, suelen darle prontos.

            -¡Putos pringaos de los cojones! Así que a ti no te engañan más -le dice al tipo calvo con la nariz de boxeador. ¿Cuántos tacos tienes?

            -Sesenta y cuatro. ¿Por qué?

            -Porque está bien que a los sesenta y cuatro reconozcas que te han estado engañando toda la vida. Ya era hora.

            -Oye, Duque, que yo…

            -Ni yo ni hostias. Aquí hay dos tipos de personas: los ricos y los pobres. Y los ricos de toda la vida han engañado a los pobres. Y si no votas, gilipollas, seguirás dejando que te engañen. Y tú -le dice al chepudo-, ¿qué te has creído que esto? ¿Un restaurante en el que te dan la carta y tú eliges que políticos pones y qué políticos quitan? ¿Ese es tu criterio para votar? Si es así como piensas a lo mejor es mejor que no votes.

            -Pues yo creo que tendrían que dimitir y…

            -Tú podrás creer lo que se te ponga en la punta de la minga. Pero lo único cierto es que llegará el día en que pongan las urnas y tú decides a quién votas o si votas o si no votas.

            -Pues yo voy a votar a unos que dicen que…

            -Tú vas a tirar tu voto a la puta basura, tronco, porque vas a votar a un partido tan marginal que ni siquiera va a conseguir un escaño. Tú y doscientos mil descerebrados como tú, o sea, doscientos mil votos tirados a la basura. Se os tiene que meter en la cabeza que sois votantes -dice el Yoni golpeándose la sien con el dedo índice-, y no analistas políticos. Para votar no hay que pensar demasiado, porque si no, terminas por no ir y la cagas. ¿O es que vosotros veis que la peña de derechas se lo piensa mucho? Pues no, esos siempre votan.

            -A mí no me engañan más… -repite el tipo calvo con la nariz de boxeador.

            -A ti te van a seguir engañando el resto de tu puta vida, pringao -le dice el Yoni-. Mirad, pardillos aquí solo hay una verdad. Aquí desde que murió Franco han creado parlamentos y aumentado ayuntamientos, diputaciones, autonomías y su puta madre. Se lo tienen muy bien montao, con sus asesores que normalmente son amigos o familiares que son analfabetos funcionales, sin ni puta idea de na, pero ganando unos sueldacos que flipas. Con sus coches oficiales, con sus viajes a Bruselas, o a Brasil o a donde se les ponga en la punta del ciruelo. ¿Hijoputas? No. Hijoputa es el nota que el otro día le robó el bolso a una abuela aquí al lado y la tiró al suelo. Lo de estos es otra categoría.

            -¿Lo ves? ¿Lo ves? Por eso quiero votar yo a los verdes -dice el ex yonqui-, que por lo menos esos tienen buenas ideas.

            -Tú lo has dicho, Duque -dice el calvo con la nariz de boxeador-, unos cabrones es lo que son.

            -Por eso yo quiero que dimitan, y que pongan a otros que puedan…

            -Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, -dice el Yoni para posteriormente doblar los brazos y batirlos como si fueran las alas de una gallina, porque termina cacareando yendo y viniendo desde donde está hasta el final de la barra-. Que se os va la pinza, colegas. Que, como iba a decir, aquí solo hay una verdad. Hay que llenar un parlamento de cabrones que van a vivir como rajás durante cuatro años. Y lo van a hacer tanto si vota el noventa por ciento como si vota el treinta. Si a esto añadimos que el que se cansa antes es el votante de izquierdas y se abstiene y solo votan los de derechas, lo más probable es que el tripartito de derecha saque mayoría absoluta con una abstención de récord. ¿Lectura? Si no votas es como si votas a la derecha. Que al loro, que si sois fachas dabuten, pero si sois de izquierdas sois gilipollas.

            -Pero la culpa es de ellos -dice el tipo de nariz de boxeador.

            -No, no, no… La composición actual del parlamento es el resultado de los votos y…, de la abstención en las elecciones pasadas, claro. En esta democracia, que es precaria de la hostia, sí, que es una mierda y todo lo que queráis, pero en esta democracia la palabra final la tienen los ciudadanos por medio de las urnas. Si no votas la culpa es tuya y de nadie más.

            Los tres parece que han perdido las ganas de replicar. Agarran sus copas y se las terminan.

            -Si la charla que nos has dao es para que nos priváramos las copas has triunfao, colega -dice el chepudo achinando los ojos aún más de lo que ya los tiene.

            -No, la charla es gratis, aunque te digo una cosa: las voy a empezar a cobrar. Y las copas -dice empezando a rellenarlas- también os van a salir gratis, capullos. Solo esta ronda, no os equivoquéis, pa que no digáis que el Yoni os sirla.

            -Nschhhhh… -suspira el ex yonqui.

            -Jrlsssssss… -sorbe y regurgita el calvo de la nariz de boxeador en un acto intuitivo para escupir, pero como el Yoni lo mira con cara de psicópata se sale a la calle y escupe.

            -No somos na… -dice el ex yonqui dando un trago al Chinchón.

 
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2 de respuestas

  1. Marijose

    Me encanta, Paco. Lo comparto a ver si se “koskan” de una vez por todas que TODOS tenemos que ir a votar. Es un privilegio y un deber

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