{"id":585,"date":"2019-09-26T07:47:21","date_gmt":"2019-09-26T07:47:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/?p=585"},"modified":"2019-09-26T07:47:27","modified_gmt":"2019-09-26T07:47:27","slug":"el-incidente-del-equinoccio-de-otono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/2019\/09\/26\/el-incidente-del-equinoccio-de-otono\/","title":{"rendered":"\u2018El incidente del Equinoccio de oto\u00f1o\u2019"},"content":{"rendered":"\n<p>Momentos en que hemos estado a punto de irnos al garete ha\nhabido unos cuantos a lo largo de la historia; pero de verdad de la buena, uno\nsolo \u2013que sepamos, claro\u2013. Y aconteci\u00f3 un 26 de septiembre de 1983. Y \u00e9ste s\u00ed\nse supo, pero a\u00f1os m\u00e1s tarde. Lo de siempre, de manera casual y tal. \u00bfA cu\u00e1nto\nestuvimos de dejar de pagar facturas o de fumar? A nada. Y si seguimos aqu\u00ed\ncisc\u00e1ndonos en la madre de cada cual o jur\u00e1ndonos amor eterno, entre otras\ncosas, es gracias a Stanislav Petrov, teniente coronel de las Fuerzas de\nDefensa A\u00e9rea Sovi\u00e9tica; protagonista de lo que ya se conoce como \u2018El incidente\ndel Equinoccio de oto\u00f1o\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>          Porque el tal Petrov tuvo los santos cojones, as\u00ed hay que decirlo, de evitar una guerra nuclear. O sea, Estados Unidos y la por entonces Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas endi\u00f1\u00e1ndose megatones nucleares como si no hubiera un ma\u00f1ana. Que no lo habr\u00eda visto el percal.<\/p>\n\n\n\n<p>          Situemos la acci\u00f3n: b\u00fanker Serpukhov-15, cercan\u00edas de Mosc\u00fa. Catorce minutos pasan de las doce de la madrugada. Calma chicha en el centro de mando de los sat\u00e9lites sovi\u00e9ticos. Lo que es para respirar con cierta alegr\u00eda, porque tres semanas antes un caza sovi\u00e9tico derrib\u00f3 el vuelo 007 de Korean air. Esas cosas que pasan. Entre los muertos, un congresista americano, Larry McDonald. Americano. Pues eso, calma chicha cuando lo normal, visto lo visto, era tenerlos por corbata.<\/p>\n\n\n\n<p>         Hasta que suena la alarma. Un tipo gordo, alop\u00e9cico y de mostacho frondoso pega un respingo en la silla.<\/p>\n\n\n\n<p>          \u2013\u00a1Co\u00f1o!<\/p>\n\n\n\n<p>          Petrov, al que esa noche le toca guardia, se acerca hasta la posici\u00f3n que ocupa aquel tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>            \u2013\u00bfQu\u00e9 ocurre?<\/p>\n\n\n\n<p>            \u2013\u00a1Joder! \u2013se vuelve el fulano al teniente coronel, al que mira con cara desencajada. Despu\u00e9s le insiste que eche un vistazo a la pantalla\u2013. \u00a1Que nos atacan!<\/p>\n\n\n\n<p>             \u2013\u00bfC\u00f3mo que nos atacan? \u2013pregunta, extra\u00f1ado, el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>             \u2013\u00a1Que nos atacan!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La alarma ha\nsaltado tras detectar un sat\u00e9lite ruso el lanzamiento de un misil desde la base\nde Malmstrom, en Montana (EE.UU.). Americano. El fulano del mostacho frondoso\ntiene la imagen en la cabeza: misilaco ascendiendo al cielo dejando tras de s\u00ed\nuna estela de humo y fuego en medio de campos de ma\u00edz o de cebada. <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Petrov escruta\nla pantalla. Se desata el p\u00e1nico en la sala. Nervios, carreras. <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2013\u00a1Hay que\nresponder! \u2013chilla uno.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2013\u00a1De inmediato!\n\u2013jalea otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eso indica el\nprotocolo. En caso de ataque, respuesta a la de ya. M\u00e1s que nada porque, en\ncondiciones normales, el misil llegar\u00e1 a San Petersburgo o Mosc\u00fa, pongamos el\ncaso, y las dejar\u00e1 como un solar en menos que canta un gallo. Veinte minutos.\nPero Petrov mantiene la calma y deja a todos helados con lo que articula:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2013\u00bfS\u00f3lo un\nmisil? \u2013Sigue mirando la pantalla, extra\u00f1ado\u2013. \u00a1Nadie empieza una guerra\ntermonuclear \u00fanicamente con un misil!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero resulta\nque al inicialmente lanzado le acompa\u00f1a otro, y otro, y otro m\u00e1s. As\u00ed, hasta\ncinco. La sala es lo m\u00e1s parecido a una discoteca. Alarma va alarma viene.\nSudores fr\u00edos, militares que se frotan las piernas, que miran sus respectivas\npantallas como si fuera una pel\u00edcula de terror.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\u2013\u00a1Cinco misiles, mi teniente! \u2013le grita otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vale, se\ntranquiliza Petrov. Calcula posibilidades, sopesa opciones. El cuerpo prefiere\nesperar. Se ha visto en alguna que otra y sabe \u2013otra cosa es que se lo calle\u2013\nque las m\u00e1quinas sovi\u00e9ticas suelen ser menos fiables que una escopeta de feria.\nPuede esperar a que los radares de tierra den la alarma. Tarde, quiz\u00e1s. <em>Da svid\u00e1niya, tav\u00e1rishch<a href=\"#_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>. <\/em>Quiz\u00e1s haya\ntiempo para soltar alg\u00fan pepinazo como respuesta. Quiz\u00e1s, piensa Petrov, taza\nde caf\u00e9 en mano y paseando pensativo por la sala. Que sigue a lo suyo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2013Os repito que\nuna guerra termonuclear no comienza con cinco misiles.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2013\u00bfY si esta vez\ns\u00ed? \u2013replica un nuevo militar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Silencio. Que\nrompe la nueva se\u00f1al de alarma emitida por la red de sat\u00e9lites Molniya. Ojos\nconcentrados en las pantallas. M\u00e1s sudores, cuchicheos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Falsa alarma.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni misiles\nlanzados ni nada. Retumban las risas, los suspiros, alguno que otro se cisca en\nlas m\u00e1quinas del demonio. Y Petrov, a lo suyo, dando un nuevo sorbo a su taza\nde caf\u00e9. Muy tranquilo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2013\u00bfVeis c\u00f3mo una\nguerra nuclear no comienza con cinco misiles? <\/p>\n\n\n\n<p>Meses m\u00e1s tarde se supo que las falsas\nalarmas fueron causadas por una rara alineaci\u00f3n del sol sobre las nubes de gran\naltitud y las \u00f3rbitas de los sat\u00e9lites. A Stanislav Petov le cay\u00f3 una bronca\ndel cop\u00f3n por no informar de lo ocurrido a sus superiores. Por salvarnos de\nirnos todos al garete.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Adi\u00f3s,\nqueridos camaradas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Momentos en que hemos estado a punto de irnos al garete ha habido unos cuantos a lo largo de la historia; pero de verdad de la buena, uno solo \u2013que sepamos, claro\u2013. Y aconteci\u00f3 un 26 de septiembre de 1983. Y \u00e9ste s\u00ed se supo, pero a\u00f1os m\u00e1s tarde. Lo de siempre, de manera casual<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/2019\/09\/26\/el-incidente-del-equinoccio-de-otono\/\">Leer el resto&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-585","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-todosmisposts"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2Wqj5-9r","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/585","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=585"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/585\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":586,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/585\/revisions\/586"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=585"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=585"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=585"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}