{"id":470,"date":"2016-11-25T14:44:49","date_gmt":"2016-11-25T14:44:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/?p=470"},"modified":"2016-11-25T14:44:49","modified_gmt":"2016-11-25T14:44:49","slug":"sigueme-y-te-seguire-para-siempre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/victorfcorreas\/2016\/11\/25\/sigueme-y-te-seguire-para-siempre\/","title":{"rendered":"S\u00edgueme y te seguir\u00e9 para siempre"},"content":{"rendered":"<p>Un tipo lleg\u00f3 a la barra de un local de moda. La m\u00fasica martilleaba sus o\u00eddos. Volumen excesivo, cuerpos que se agitaban, sudorosos. Mucha gente. Ten\u00eda sed. Desde all\u00ed lanzo una mirada fugaz al grupo de amigos con el que se anim\u00f3 a salir esa noche. La quedada del mes con los colegas de toda la vida, su guardia pretoriana. Cena y copas donde los llevara la noche. Sin l\u00edmites.<!--more--><\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hoy quemamos la ciudad! \u2014se prometieron antes de abandonar el restaurante, con las primeras copas en la mano.<\/p>\n<p>Al tipo le daba igual el tama\u00f1o del incendio. No ten\u00eda pareja fija desde que se divorci\u00f3 de su mujer, y de eso ya hab\u00edan pasado cuatro a\u00f1os. Una mala experiencia. Un amor que se diluy\u00f3 en el pozo del olvido dejando posos de amargura. De los dem\u00e1s, tres estaban casados y dos de ellos tonteaban con jovencitas que casi pod\u00edan ser sus hijas. El macho, que nunca pierde ocasi\u00f3n de demostrar su naturaleza. En todo eso pensaba mientras esperaba su turno. Cuatro camareras iban de un lado para otro de la barra. Una cerveza por aqu\u00ed, un combinado por ac\u00e1, la m\u00e1quina del tabaco junto al servicio, guapo. Y la banda sonora, la m\u00fasica, que bramaba. <em>Chun, chun, chun, chun<\/em>. Electr\u00f3nica, demasiado dura para su o\u00eddo, m\u00e1s acostumbrado al rock. Rosendo, Le\u00f1o, Los Suaves, Extremoduro\u2026 Cl\u00e1sicos de toda la vida.<\/p>\n<p>\u2015\u00a1Hola! \u00bfQu\u00e9 quieres?<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1246\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/victorfernandezcorreas.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/089254-beer-300x168.jpg?resize=300%2C168\" alt=\"089254-beer\" width=\"300\" height=\"168\" \/>El grito le sobresalt\u00f3. Supon\u00eda que era la forma que se gastaban los camareros para atender al cliente en ese infierno. Tard\u00f3 en contestar. Puede que le intimidaran los inmensos ojos azules que le miraban fijamente, esperando una respuesta; que le sorprendiera el piercing que decoraba un costado de la nariz de la camarera; o que le hubieran noqueado sus labios. Sugerentes, rojos. Una tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2015\u00a1Que qu\u00e9 quieres, t\u00edo! \u2015volvi\u00f3 a repetir la camarera.<\/p>\n<p>\u2015\u00a1Una cerveza! \u2015contest\u00f3 \u00e9l. Su voz son\u00f3 a disparo. R\u00e1pido. Casi a bocajarro.<\/p>\n<p>La vio darse la vuelta y abrir una c\u00e1mara, de la que extrajo la botella demandada. La marca le daba igual. Era cerveza. Ella fue la que llam\u00f3 su atenci\u00f3n. O el culo que ense\u00f1\u00f3 al darse la vuelta, y que los pantalones vaqueros que vest\u00edan perfilaban como un diamante a sus ojos. Por la prenda asom\u00f3 un tanga negro. Una aparici\u00f3n fugaz, arrolladora; o la camisa blanca que llevaba puesta, estrecha, bajo la que adivin\u00f3 dos peque\u00f1os pechos que bailaban libres con cada movimiento suyo; incluso el extra\u00f1o tatuaje que luc\u00eda en el brazo izquierdo. \u00abS\u00edgueme y te seguir\u00e9 para siempre\u00bb, frase que flotaba sobre un mar de olas. Un trabajo fino, desde luego.<\/p>\n<p>\u2015\u00a14 euros!<\/p>\n<p>Le dio un billete de diez. Sus ojos se cruzaron por un instante. Era morena, media melena con alg\u00fan tinte cobrizo y un rostro de facciones agudas. Le devolvi\u00f3 el cambio y le dio un \u00abgracias\u00bb que le son\u00f3 distinto. Cogi\u00f3 la botella para darle un trago sin apartarse de la barra y respir\u00f3 aliviado. Lo necesitaba. El calor, la m\u00fasica, ella. Ella, que a\u00fan permanec\u00eda delante de \u00e9l. Volvieron a mirarse. Veintipocos, le ech\u00f3, y no sol\u00eda fallar en cuestiones de edad. Posiblemente una estudiante que se pagaba los gastos con lo que sacaba sirviendo copas en aquel local. El doble de edad que la suya, pero eso le daba lo mismo. Sonr\u00edo y se alej\u00f3 de la barra para regresar junto a su grupo de amigos. Los dos que antes tonteaban con sendas jovencitas se dejaban llevar por el momento. Miradas, cruces de manos, besos apasionados. Los dem\u00e1s lo recibieron con gritos de alborozo. Estaba feliz, contento. La noche pod\u00eda acabar mejor de lo que esperaba. S\u00f3lo ten\u00eda que regresar a la barra y hacer caso a la leyenda del tatuaje. S\u00edgueme y te seguir\u00e9 para siempre. En cuanto terminara la cerveza. El calor. Otra m\u00e1s, y a iniciar el abordaje. La cubierta del ansiado barco le esperaba. Ten\u00eda ganas de mujer. Llevaba varios meses sin oler su cuerpo, sin aspirar su aroma. Otro trago largo. Deb\u00eda apurarla. De un tercero la dej\u00f3 seca.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed que ten\u00edas sed \u2014oy\u00f3 que le dec\u00eda uno de los amigos.<\/p>\n<p>Asinti\u00f3 por asentir. Volvi\u00f3 a sonre\u00edr. La barra. Se dirigi\u00f3 hacia ella como quien marcha triunfal en pos de un objetivo. Esos ojos azules, esa boca, esos labios rojos. Llevaba otro billete de diez euros. Quer\u00eda disfrutar de la oportunidad de alargar el contacto. Y la vio. En un extremo de la barra, charlando con otra camarera. Riendo. Una sonrisa juvenil, franca, fresca. El beso vino despu\u00e9s. R\u00e1pido, casi furtivo. Se miraron. Se amaban. La que vino a atenderle fue su compa\u00f1era, la que la hab\u00eda besado.<\/p>\n<p>\u2014Una cerveza, por favor.<\/p>\n<p>El tono de voz del tipo son\u00f3 a derrota. Mientras le serv\u00edan la cerveza pedida, sac\u00f3 cuatro monedas de euro de la cartera y las deposit\u00f3 en la barra. Suspir\u00f3. Y repar\u00f3 en el brazo derecho de la camarera. Otra frase, pero el mismo mar. \u00abTe seguir\u00e9 hasta el final\u00bb.<\/p>\n<p>De vuelta al lugar donde le esperaban los amigos las vio besarse de nuevo. Dio un corto trago a la cerveza. Que le iba a durar m\u00e1s que la primera. Estaba seguro de eso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un tipo lleg\u00f3 a la barra de un local de moda. La m\u00fasica martilleaba sus o\u00eddos. Volumen excesivo, cuerpos que se agitaban, sudorosos. 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