{"id":797,"date":"2021-06-17T07:21:21","date_gmt":"2021-06-17T07:21:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/?p=797"},"modified":"2021-06-17T07:21:25","modified_gmt":"2021-06-17T07:21:25","slug":"berlin-vintage-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/2021\/06\/17\/berlin-vintage-2\/","title":{"rendered":"Berl\u00edn Vintage"},"content":{"rendered":"\n<p>Los libros, como las personas, tienen sus propios destinos, que son camellos ciegos, como dijo Borges, fuertes, torpes, inocentes y tambi\u00e9n inhumanos. El destino es un hilo o, mejor, un tapiz. A veces, sucede que tejiendo el destino de un ser humano se cuela en el telar el hilo de un libro y cambia el entramado. Ese libro se convierte en el hilo luminoso que nos adentra y nos saca del laberinto.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s alejado de mi \u00e1nimo que molestarles con intimidades pero, aprovechando que los editores descabezados de Eolas y Menoslobos se han atrevido a reeditar Berl\u00edn Vintage, voy a contarles hasta qu\u00e9 punto y en qu\u00e9 punto este libro y la vida de Caravaggio revivida en sus p\u00e1ginas se enlazaron y cambiaron la forma y la textura de mis nudos.<\/p>\n\n\n\n<p>Berl\u00edn Vintage me dio variadas alegr\u00edas. Fuimos muchos quienes por ella nos pintamos los labios de rojo; escribi\u00f3 mi nombre al lado del de Ishiguro como finalistas del premio a mejor libro europeo (los dos perdimos. Luego \u00e9l gan\u00f3 el Nobel) y volvi\u00f3 conmigo a Roma cuando, contra todo pron\u00f3stico, me fui de erasmus. En Roma, el Instituto Cervantes nos abri\u00f3 sus puertas y Bego\u00f1a, su bibliotecaria, tuvo la idea de que les mostrara los escenarios romanos en los que Caravaggio jug\u00f3, pint\u00f3, am\u00f3, vivi\u00f3 y tambi\u00e9n mat\u00f3. Aquella ma\u00f1ana llovi\u00f3 y tambi\u00e9n hizo sol, fue cuando conoc\u00ed a Alberto, que dirige la agencia tur\u00edstica EnRoma, quien tuvo la idea de convertir nuestro paseo en una visita literaria: La Roma de Berl\u00edn Vintage.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempo despu\u00e9s, cuando el universo se contrajo y explot\u00f3 en nuevo big-bang y lleg\u00f3 el amor, recurr\u00ed a Alberto, que respondi\u00f3 generoso. Unos metros y minutos por delante de nosotros, de Helena y de m\u00ed, fue dejando los textos en \u201clas estatuas parlantes\u201d de Roma -El Babuino, El Abate Luigi, el Pasquino- con tal precisi\u00f3n, que Helena no quiso decirme que no y terminamos brindando. De aquellos brindis y paseos, de Berl\u00edn Vintage y Caravaggio, vino Le\u00f3n, mejor premio que el Nobel. Hasta este punto un libro puede intervenir en el destino de un hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, si quieren que les pasen buenas cosas, lean libros buenos. Un libro siempre es algo bueno en s\u00ed, cuando menos les consolar\u00e1 y aliviar\u00e1 las penas cotidianas y nunca se sabe en qu\u00e9 puede terminar la historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los libros, como las personas, tienen sus propios destinos, que son camellos ciegos, como dijo Borges, fuertes, torpes, inocentes y tambi\u00e9n inhumanos. El destino es un hilo o, mejor, un tapiz. 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