{"id":584,"date":"2015-11-10T11:55:28","date_gmt":"2015-11-10T11:55:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/?p=584"},"modified":"2015-11-10T11:55:28","modified_gmt":"2015-11-10T11:55:28","slug":"felices-los-felices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/2015\/11\/10\/felices-los-felices\/","title":{"rendered":"Felices los felices"},"content":{"rendered":"<p>La felicidad, ese objetivo escurridizo al que parece que estamos abocados desde la intimidad de nuestro c\u00f3digo gen\u00e9tico, o al menos esto es de lo que pretenden convencernos los anunciantes de cremas depilatorias unisex, de limpiaba\u00f1os o de coches que convierten cada atasco matutino en un viaje al para\u00edso. Personalmente, no creo en la felicidad y sospecho de todo aquel que me habla de ella. Me ocurre con ella lo mismo que le ocurr\u00eda a mi buen amigo Juan, en paz descanse, con la amistad, en la que tampoco cre\u00eda.<\/p>\n<p>No creo en la amistad, me dijo una tarde tomando un beefeater con ginebra en la C\u00fapula del Palace. Pretend\u00eda, con esta afirmaci\u00f3n tan negativa, sorprenderme y sin duda la consigui\u00f3. Una vez sorprendido me expuso su razonamiento.<\/p>\n<p>No, no creo en la amistad. Insist\u00eda. Pero Juan, \u00a1c\u00f3mo no vas a creer en la amistad! Le increpaba yo, como si acabara de escuchar la mayor de las herej\u00edas o blasfemia. No, de verdad que no creo en la amistad. Sin embargo, te dir\u00e9 en que creo, creo en mis amigos. No creo en la amistad porque es un concepto, abstracto, hueco. Yo creo en mi amigo, al que puedo coger del brazo, con quien puedo pasear y brindar.<\/p>\n<p>Comprend\u00ed perfectamente la lecci\u00f3n que mi amigo me dio aquella tarde. Desde entonces suelo aplicar la misma regla a casi todas esas palabra grandes, tan grandes que tenemos que abrir demasiado la boca para pronunciarlas, con voz solemne: libertad, igualdad, fraternidad, bla bla bla. Todos conceptos, vaguedades. Prefiero a las personas de las que se pueden predicar estos adjetivos: las libres, las iguales, los hermanos.<\/p>\n<p>Y lo mismo con la felicidad. \u00bfQu\u00e9 es la felicidad? \u00bfComer un yogurt con no s\u00e9 qu\u00e9 producto y tener un buen tr\u00e1nsito? Probablemente s\u00ed, un buen tr\u00e1nsito sea un momento feliz. Pero ya veis, en un ir y venir al ba\u00f1o, hemos pasado del sustantivo et\u00e9reo al adjetivo terrenal. Y es que m\u00e1s que felicidad, hay momentos felices y personas felices, y no creo que lo sean por poseer algo a lo que llamamos felicidad. Lo feliz es una cualidad de algunas circunstancias. Yo no creo que exista la felicidad y perseguirla como tal, nos har\u00e1 infelices.<\/p>\n<p>En esto, como en tanto, sigo a Borges: felices los felices.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.oscarmprieto.com\" target=\"_blank\">www.oscarmprieto.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La felicidad, ese objetivo escurridizo al que parece que estamos abocados desde la intimidad de nuestro c\u00f3digo gen\u00e9tico, o al menos esto es de lo que pretenden convencernos los anunciantes de cremas depilatorias unisex, de limpiaba\u00f1os o de coches que convierten cada atasco matutino en un viaje al para\u00edso. 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