{"id":360,"date":"2014-04-08T06:15:44","date_gmt":"2014-04-08T06:15:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/?p=360"},"modified":"2014-04-08T06:15:44","modified_gmt":"2014-04-08T06:15:44","slug":"la-ocasion-de-los-pueblos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/2014\/04\/08\/la-ocasion-de-los-pueblos\/","title":{"rendered":"La ocasi\u00f3n de los pueblos"},"content":{"rendered":"<p>Generalmente, cuando se piensa en un pueblo, se piensa en un lugar, en su condici\u00f3n espacial, como si fuera \u00e9sta la que verdaderamente caracteriza la naturaleza de un pueblo: ser un lugar m\u00e1s o menos peque\u00f1o, m\u00e1s o menos bonito, m\u00e1s o menos apartado, m\u00e1s o menos silencioso.<\/p>\n<p>Sin embargo a mi me interesa m\u00e1s la variable temporal, el tiempo, la realidad del tiempo y su vivencia como condici\u00f3n esencial de un pueblo. La ocasi\u00f3n es la oportunidad que nos brinda la fortuna de acompasar el movimiento c\u00f3smico del universo con el nuestro propio. Dec\u00eda Maquiavelo que el hombre virtuoso es aquel que sabe aprovechar la ocasi\u00f3n que la fortuna le pone delante y no la deja escapar.<\/p>\n<p>El mundo es grande, muy grande y hemos querido descubrirlo, abarcarlo, conquistarlo entero, medir su enormidad, y de tan grande, al final, hemos acabo haci\u00e9ndolo peque\u00f1o, m\u00e1s peque\u00f1o que un pueblo, incluso que un rinc\u00f3n, porque en nuestro af\u00e1n por llegar al \u00faltimo lugar, lo estamos haciendo todo igual, uniformando todo, estandarizando todo y ya da igual estar en Chicago que en Copenhague o en Varsovia, en Df, M\u00e9xico o en Buenos Aires, en Singapur o incluso en Sangri L\u00e1. Todo es igual ya en todos los sitios estamos uniformados, estandarizados, formando gran ej\u00e9rcito un inmenso reba\u00f1o. La misma comida, la misma m\u00fasica en las discotecas, los mismos libros en todas las librer\u00edas, las mismas pel\u00edculas en cartelera, las mismas modas al vestir, la ubicua coca-cola.<\/p>\n<p>M\u00e1s preocupante que todos estos accesorios repetidos por millones de veces en todos los lugares, se copian y repiten y propagan tambi\u00e9n las mismas ambiciones y, lo m\u00e1s terrible, los mismos sue\u00f1os. Se ha impuesto un modelo de vida, que incluye los ritmos, el precio y hasta los anhelos. Es por esto que digo que el mundo se ha vuelto tan peque\u00f1o, siendo como era tan inmenso. Y de tan inmenso\/peque\u00f1o corremos el peligro de disolvernos en su inmensidad, en el vac\u00edo de un inmenso oc\u00e9ano uniforme en el que han desaparecido todas las diferencias, en el que se ahoga el individuo, todo aquello que nos hace diferentes, \u00fanicos e irrepetibles. Nos disolvemos como un azucarillo, desaparecemos y pasamos a formar parte de este estruendo universal de productos y f\u00e1bricas, de tendencias y marcas.<\/p>\n<p>El mundo de tan grande, insisto, ha acabado siendo peque\u00f1o y a medida que el mundo se hace m\u00e1s peque\u00f1o, las mentes de los hombres de hacen m\u00e1s peque\u00f1as, m\u00e1s compactas y vac\u00edas. Por eso creo que quiz\u00e1s es llegada la ocasi\u00f3n de los pueblos.<\/p>\n<p>Reflexionando sobre esto, me vino a la memoria el mito de Osiris y de Isis, divinidades del pante\u00f3n egipcio.\u00a0 Osiris fue asesinado por su hermano Set, fue descuartizado y sus miembros repartidos por todo el reino. Fue la avaricia, la envidia y la ambici\u00f3n la que llev\u00f3 a Set a cometer este horrendo crimen. Isis, hermana y esposa de Osiris, recorrer\u00eda todo el reino, recogiendo todos sus miembros hasta completarlos, reunirlos y resucitarlo, devolvi\u00e9ndole la vida.<\/p>\n<p>Creo que debemos recoger todas las piezas que hemos desperdigado por el ancho mundo y volver a construirnos como seres humanos, como individuos portadores de sentido, de un sentido propio, cada uno, y tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Es la ocasi\u00f3n de volver la mirada a los pueblos, porque quiz\u00e1s en este aqu\u00ed y ahora todav\u00eda se pueda vivir, podamos realizarnos como seres humanos.<\/p>\n<p>Se han removido obst\u00e1culos y ahora ya es posible y deseable la vida en un pueblo que sea a la vez acorde con la altura de los tiempos, no una vida retrasada o alejada de la corriente de la historia, no, sino integrada en el mismo devenir hist\u00f3rico y, al mismo tiempo, a salvo de la vor\u00e1gine.<\/p>\n<p>Los pueblos no estaban comunicados, incomunicados, sin acceso a la informaci\u00f3n, privados de ella, vetados para participar. Pero internet ha venido revolucionar y a poner en movimiento lo que estaba quieto. Cualquier dato, en cualquier momento, lo tengo a una distancia de un clic de mi dedo. Y esto es revolucionario y pone patas arriba la jerarqu\u00eda de la geograf\u00eda, la dictadura de los centros de poder, de los lugares importantes. Ahora cualquier lugar es importante, independientemente de las coordenadas. Internet nos ha liberado de la esclavitud de estar apartados, lejos de todo. Ahora cualquier lugar puede convertirse en centro si hay voluntad y talento para ello. Cualquier lugar es buen lugar, si nosotros decidimos que es un buen lugar. Adem\u00e1s de internet contribuyen a este cambio tambi\u00e9n las v\u00edas y los medios modernos de transporte. El Estado de Bienestar tambi\u00e9n ha facilitado el desarrollo de las propicias condiciones. Ahora los pueblos cuentan con todos los servicios: educaci\u00f3n, sanidad, consumo, ocio\u2026 incluso en algunos aspectos, por ejemplo el de accesibilidad, mucho mejores que los de las ciudades.<\/p>\n<p>Tal vez ahora, as\u00ed lo creo yo, s\u00f3lo en los pueblos se encuentren las condiciones necesarias y favorables para un completo desarrollo humano, en armon\u00eda con uno mismo, con los dem\u00e1s y con la naturaleza. Dec\u00eda Prot\u00e1goras que el hombre deb\u00eda de ser la medida de todas las cosas. Este es el principio, el hombre la medida. El ser humano la medida, el ser humano siempre el fin, nunca un medio, el ser humano siempre el horizonte, nunca un instrumento, el ser humano siempre lo valioso, nunca una herramienta, nunca un objeto.<\/p>\n<p>En los pueblos es posible entablar una relaci\u00f3n \u00e9tica con el mismo tiempo, con la vivencia del tiempo. No olvidemos que los seres humanos somos radicalmente tiempo, de aqu\u00ed que sea esencial lograr vivir el tiempo de la manera que menos nos duela, que dir\u00eda Pessoa. El tiempo que se da en los pueblos es una especie en peligro de extinci\u00f3n, ya no se da en otros sitios o ecosistemas urbanos. Es un tiempo natural. Son jornadas humanas, en las que queda tiempo para todo, para el trabajo, para alternar con unos vinos, para la familia incluso para uno mismo y con todo, dormir 7 u 8 horas.<\/p>\n<p>En la ciudad, en las grandes ciudades, para la mayor\u00eda esto es impensable, cualquier desplazamiento supone una sangr\u00eda de tiempo, tiempo que se desangra en los atascos, en el metro, en las multitudes, tiempo que perdemos para nosotros mismos y para los nuestros, tiempo que se pierden nuestros hijos, nuestros amigos y nuestros deberes c\u00edvicos.<\/p>\n<p>Hijos, amigos, las relaciones humanas tambi\u00e9n perviven y se desarrollan mejor en los pueblos. Seguramente porque haya tiempo para ellas, porque no haya que programar con antelaci\u00f3n cualquier visita, porque los encuentros no son extraordinarios, si no cotidianos, a diario. En los pueblos se ve nacer y se ve morir. Y tambi\u00e9n se tiene consciencia del nacimiento y de la muerte, cuando en la ciudad, salvo que sea un familiar o el vecino del quinto. Es valiosa esta lecci\u00f3n sobre vida y muerte.<\/p>\n<p>Pero prefiero hablar de los ni\u00f1os, de la educaci\u00f3n, de la formaci\u00f3n que reciben en un pueblo y s\u00f3lo en un pueblo pueden recibir. En los pueblos no te educan s\u00f3lo tus padres o tu familia. No, en los pueblos, al menos en el pueblo en el que yo crec\u00ed, te educaba todo el mundo, todo el mundo ten\u00eda derecho y tambi\u00e9n el deber a reprenderte cuando estabas haciendo alguna trastada, a decirte en qu\u00e9 parte y con qu\u00e9 cebo los peces picaban mejor. Es una riqueza enorme la educaci\u00f3n que un ni\u00f1o puede recibir en un pueblo, criarse en un pueblo, aprender naturalmente las relaciones entre seres humanos, el respeto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n entiendo que todav\u00eda es posible una econom\u00eda m\u00e1s \u00e9tica, todav\u00eda no envenenada por la codicia, por el tener m\u00e1s, para tener m\u00e1s, sin ning\u00fan otro sentido que el tener m\u00e1s. Creo que en los pueblos todav\u00eda estamos a salvo del consumismo absurdo, consumir por consumir. No s\u00e9 por cu\u00e1nto tiempo esto ser\u00e1 as\u00ed, depende de nosotros. S\u00e9 que hasta ahora nada ten\u00eda que hacer porque nuestros padres o nuestros abuelos, nuestros ancestros no lo concebir\u00edan ni lo hubieran admitido: gastar por gastar, tener por tener, les hubiera parecido una locura o un pecado. Una econom\u00eda m\u00e1s de subsistencia, que no de miseria, tener lo necesario y poco m\u00e1s que lo necesario para ser felices.<\/p>\n<p>De alguna manera, estos tres aspectos que he querido destacar, el tiempo, la formaci\u00f3n y la econom\u00eda, confluyen de manera natural en el huerto y en todo lo que supone, concita e implica cultivar un huerto. Quien cultiva un huerto sabe que da igual la prisa que tenga, que los tomates no van a madurar antes, ni siquiera las lechugas. Quien cultiva un huerto aprende a disfrutar de esa paciencia lenta en la que se elaboran poco a poco los mejores frutos. Un huerto aporta a quien lo cuida el sentido del esfuerzo y del cuidado y la evidencia de ser resultado de su trabajo y de la generosidad de la tierra que siempre es generosa si sabemos cuidarla. Quien cultiva un huerto sabe del valor de la espera, de que es necesaria y tambi\u00e9n sabe disfrutar de cada instante del proceso. Sabe que todo en esta vida lleva su tiempo y esa ense\u00f1anza es m\u00e1s valiosa que muchos t\u00edtulos universitarios. Quien cultiva un huerto aprende a estar pendiente de su entorno, del cielo, de ese mismo cielo que si no ni miramos y mirar el cielo, observar las nubes, olfatear el viento y predecir la lluvia, todo sin costar un c\u00e9ntimo, puede ser una fuente de felicidad. El huerto nos ense\u00f1a a llevarnos bien con la\u00a0 naturaleza. El huerto nos alimenta con alimentos sanos, el huerto nos da la medida del valor y no s\u00f3lo del precio, aunque tambi\u00e9n ahorramos y adem\u00e1s, por eso creo que el huerto resume bastante de todo lo que he dicho, el huerto propicia la generosidad con los dem\u00e1s, quien tiene huerto regala al vecino una lechuga y quien dice una lechuga una berza y quien dice una berza\u2026<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n la pol\u00edtica. Es en los pueblos donde se puede vivir la aut\u00e9ntica y genuina democracia. Rousseau defend\u00eda que s\u00f3lo la democracia directa merec\u00eda de tal nombre y que \u00e9sta s\u00f3lo era posible en sociedades peque\u00f1as, creo que hablaba de no m\u00e1s de cinco mil personas. En los pueblos es posible participar pol\u00edticamente, activamente, no es ning\u00fan invento nuevo, ah\u00ed est\u00e1n las juntas vecinales, los concejos\u2026 que ahora quieren hacer desaparecer. S\u00ed, tambi\u00e9n esta opci\u00f3n de un vivir pol\u00edtico honesto y comprometido, es otra de las ventajas de los pueblos, otra raz\u00f3n m\u00e1s para hablar de que ahora es la ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo Dan Dennett opina que \u201cInternet se vendr\u00e1 abajo y cuando lo haga viviremos oleadas de p\u00e1nico mundial. Nuestra \u00fanica posibilidad es sobrevivir a las primeras 48 horas. Para eso hemos de construir un bote salvavidas\u201d. Y ese bote salvavidas es una red, son los v\u00ednculos humanos, entre vecinos, con los que sabes que podr\u00e1s contar que nunca se \u201ccolgar\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>Hace tiempo pensaba que ser\u00eda bueno que a las afueras de todos los pueblos hubiera unos indicadores que se\u00f1alaran las direcciones de las grandes ciudades del mundo y la distancia, para tener desde ni\u00f1os una idea aproximada de la enormidad de nuestro planeta. Ahora creo que deber\u00eda haber se\u00f1ales a las afueras de las ciudades que indicaran el camino hacia los pueblos, porque quiz\u00e1s en ellos la felicidad est\u00e9 m\u00e1s al alcance de la mano.<\/p>\n<p>Salud<\/p>\n<p><a title=\"www.oscarmprieto.com\" href=\"http:\/\/www.oscarmprieto.com\/\" target=\"_blank\">www.oscarmprieto.com<\/a><\/p>\n<p>*Extracto de la Conferencia pronunciada en Hospital de \u00d3rbigo el 4 de abril de 2014<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Generalmente, cuando se piensa en un pueblo, se piensa en un lugar, en su condici\u00f3n espacial, como si fuera \u00e9sta la que verdaderamente caracteriza la naturaleza de un pueblo: ser un lugar m\u00e1s o menos peque\u00f1o, m\u00e1s o menos bonito, m\u00e1s o menos apartado, m\u00e1s o menos silencioso. 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