{"id":325,"date":"2014-02-25T08:11:38","date_gmt":"2014-02-25T08:11:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/?p=325"},"modified":"2014-02-25T08:11:38","modified_gmt":"2014-02-25T08:11:38","slug":"a-veces-un-no-niega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/2014\/02\/25\/a-veces-un-no-niega\/","title":{"rendered":"A veces un no niega"},"content":{"rendered":"<p>\u201cA veces un no niega\u201d. Este verso titula y da comienzo a un hermoso poema, certero como un dardo y compasivo a un tiempo, de Pedro Salinas, int\u00e9rprete del alma humana cuando ama y sufre (que no s\u00e9 si viene a ser lo mismo o no).<\/p>\n<p><i>A veces un no niega<\/i><i><br \/>\nm\u00e1s de lo que quer\u00eda, se hace m\u00faltiple.<br \/>\nSe dice: \u2018\u2018no, no ir\u00e9\u2019\u2019<br \/>\ny se destejen infinitas tramas<br \/>\ntejidas por los s\u00edes lentamente,<br \/>\nse niegan las promesas que no nos hizo nadie<br \/>\nsino nosotros mismos, al o\u00eddo.<\/i><\/p>\n<p>A veces un no niega, dice el poeta y habla de un no solo, solamente un no y de toda la capacidad negativa que un solo no encierra. De un plumazo desteje infinitas <i>tramas<\/i> que urdieron los s\u00edes con paciencia, lentamente. Qu\u00e9 decir entonces de 533 expresiones evasivas. Qu\u00e9 \u00e1nimo es capaz de albergar en su interior toda esa potencia delet\u00e9rea, m\u00e1s destructiva incluso que una bomba de neutrones. Qui\u00e9n ser\u00eda capaz de soportar tal c\u00famulo de negaciones, sin duda mortal para cualquier sensibilidad verdaderamente humana.<\/p>\n<p><i>Cada minuto breve rehusado<\/i><i><br \/>\n-\u00bferan quince, eran treinta?-<br \/>\nse dilata en sinfines, se hace siglos,<br \/>\ny un \u00abno, esta noche no\u00bb<br \/>\npuede negar la eternidad de noches,<br \/>\nla pura eternidad.<br \/>\n<\/i>La Infanta Cristina respondi\u00f3 a las 400 preguntas que le formul\u00f3 el Juez Castro con 533 expresiones evasivas que se desgranan, como bombas de racimo, en 182 \u201cno lo s\u00e9\u201d, 55 \u201cno lo recuerdo\u201d y \u201c52\u201d lo desconozco\u201d -seg\u00fan se deduce de la transcripci\u00f3n literal de su interrogatorio- y que se completan con otras cuantos \u201cno me consta\u201d, \u201cno me resulta familiar\u201d, \u201cno me suena\u201d, \u201cno conozco el mecanismo\u201d. El paroxismo de tanta ansia por negar se alcanz\u00f3 cuando a una misma pregunta respondi\u00f3, para que no quedar\u00e1 duda alguna de la nada inmensa, con esta trinidad de ignorante oscuridad: \u201cNo tengo conocimiento, no recuerdo, no me consta\u201d<\/p>\n<p>\u00bfNo quer\u00edas caldo? Toma tres tazas.<\/p>\n<p><i>Qu\u00e9 dif\u00edcil saber a d\u00f3nde hiere<\/i><i><br \/>\nun no! Inocentemente<br \/>\nsale de labios puros un no puro;<br \/>\nsin mancha ni querencia<br \/>\nde herir, va por el aire.<br \/>\nPero el aire est\u00e1 lleno<br \/>\nde esperanzas en vuelo, las encuentra<br \/>\ny las traspasa por las alas tiernas<br \/>\nsu inmensa fuerza ciega, sin querer,<br \/>\ny las deja sin vida y va a clavarse<br \/>\nen ese techo azul que nos pintamos<br \/>\ny abre una grieta all\u00ed.<br \/>\n<\/i>No logro imaginar c\u00f3mo quedar\u00e1 una lengua de agrietada, cu\u00e1n negros quedar\u00e1n los labios, que sucia el alma para siempre ya, despu\u00e9s de pronunciar tanto no sin inmutarse, sin que el pulso le tiemble, disparando incluso antes de que den la orden contra la v\u00edctima propiciatoria, la misma de siempre: la verdad. S\u00f3lo ella se basta como entero pelot\u00f3n de fusilamiento. Y all\u00ed mismo, en el tribunal, la verdad fue ajusticiada, por la hija de un rey, para satisfacci\u00f3n de cortesanos y abogados defensores que sonr\u00eden y se frotan las manos como fariseos.<\/p>\n<p><i>O all\u00ed rebota<\/i><\/p>\n<p><i>y su herir acerado<\/i><i><br \/>\nvuelve camino atr\u00e1s y le desgarra<br \/>\nel pecho al mismo pecho que lo dijo.<\/i><\/p>\n<p>El art\u00edculo 36 de la Constituci\u00f3n nos dice que en materia penal nadie est\u00e1 obligado a declarar contra s\u00ed mismo. Pero, repetidas sentencias insisten en que el imputado no tiene derecho a mentir: \u201cNo es posible deducir, de la disposici\u00f3n 36, ni siquiera en materia penal, un derecho fundamental del imputado a mentir en el proceso.\u00a0\u00a0Por el contrario, tal y como se ha venido indicando, el alcance de la garant\u00eda en cuesti\u00f3n\u00a0\u00a0se circunscribe al derecho de no declarar, de no ser obligado a ello, y al de no confesarse culpable\u201d<\/p>\n<p>Mil y otras mil veces m\u00e1s hubiera sido mejor que la Infanta se negara a declarar, antes que esta org\u00eda descarada de la negaci\u00f3n, de este selectivo alzheimer, de este carnaval de la ignorancia.<\/p>\n<p>Leo en un peri\u00f3dico nacional que la declaraci\u00f3n de la Infanta deja sin argumentos al juez. Pocos titulares recuerdo m\u00e1s asquerosos que este. Pero incluso, le asiste algo de raz\u00f3n, pues para mantener cualquier tipo de comunicaci\u00f3n argumental, es decir, racional, es exigible como condici\u00f3n sine qua non el concurso de la inteligencia y la honestidad de la sinceridad. Con una persona privada de raz\u00f3n y mentirosa es in\u00fatil y adem\u00e1s no es posible argumentar. Cualquier argumento caer\u00e1 irremediablemente en el vacio viscoso de agujero negro de la vil mentira, de la inmensa estafa, de la gran mascarada. De la declaraci\u00f3n de la Infanta s\u00f3lo podemos colegir que o bien es perfectamente idiota o bien es una completa mentirosa. No hay otras opciones.<\/p>\n<p>Mejor habernos ahorrado este bochorno, mejor haber callado o, mejor tambi\u00e9n, seguir el consejo de los versos que concluyen el poema, porque ya por ignorancia, ya por mendacidad, est\u00e1 claro que concurre el agravante de pretender tomarnos el pelo con la impunidad de tenernos por gilipollas.<\/p>\n<p><i>Un no da miedo. Hay que dejarlo siempre<\/i><i><br \/>\nal borde de los labios y dudarlo.<br \/>\nO decirlo tan suavemente<br \/>\nque le llegue<br \/>\nal que no lo esperaba<br \/>\ncon un sonar de \u00abs\u00ed\u00bb,<br \/>\naunque no dijo s\u00ed quien<\/i><b><i><\/i><\/b><\/p>\n<p><i>lo dec\u00eda.<\/i><\/p>\n<p>Ya me est\u00e1 doliendo el sacrilegio de haber mezclado este poema con esta pantomima y lo peor es que yo no tengo marido a quien cargar con la culpa.<\/p>\n<p>Salud<\/p>\n<p>www.oscarmprieto.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cA veces un no niega\u201d. Este verso titula y da comienzo a un hermoso poema, certero como un dardo y compasivo a un tiempo, de Pedro Salinas, int\u00e9rprete del alma humana cuando ama y sufre (que no s\u00e9 si viene a ser lo mismo o no). 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