{"id":228,"date":"2013-10-22T06:53:04","date_gmt":"2013-10-22T06:53:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/?p=228"},"modified":"2013-10-22T07:23:45","modified_gmt":"2013-10-22T07:23:45","slug":"declaracion-de-derechos-del-hombre-y-del-solitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/2013\/10\/22\/declaracion-de-derechos-del-hombre-y-del-solitario\/","title":{"rendered":"DECLARACI\u00d3N DE DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL SOLITARIO"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>En el largo caminar del ser humano sobre este planeta extraordinario, han sucedido hechos que desear\u00edamos que nunca hubieran tenido lugar, al tiempo, que echamos en falta otros, de los que nos sentir\u00edamos orgullosos en el caso de que hubieran ocurrido. Hablamos de hechos hist\u00f3ricos, de esos que dan la medida de lo que somos capaces, tanto por la parte alta de la escala como por la inferior y deleznable.<\/p>\n<p>Respecto a los primeros, vergonzantes y aciagos, s\u00f3lo nos queda aprender de los errores y hacer un firme prop\u00f3sito de la enmienda. Ah, pero somos hombres. Por lo que se refiere a los segundos, luminosos y conmovedores, si es el caso de que ya haya pasado su momento, la ocasi\u00f3n, siempre nos quedar\u00e1 la palabra para recrearlos y dotarlos de vida. Porque somos hombres y nos queda la palabra.<\/p>\n<p>Esta Declaraci\u00f3n de Derechos es uno de esos gestos y textos para el que no tuvieron tiempo los padres de las patrias, no as\u00ed yo que, desde mi humilde decisi\u00f3n, me he dado el gusto de redactarla. Ahora les dejo a solas para que disfruten de su lectura.<\/p>\n<p align=\"center\"><b><i>Declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre y del Solitario<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i>(26 de agosto de 1789)<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>Los pocos que en el mundo han sido, sin constituirse en Asamblea, considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los Derechos del Hombre, la incontinencia verbal y las malas compa\u00f1\u00edas\u00a0 son las \u00fanicas causas de las calamidades p\u00fablicas y de la corrupci\u00f3n de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaraci\u00f3n solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del Hombre, a fin de que esta declaraci\u00f3n, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes, entre los que destaca el derecho y deber de saber encontrarse en la soledad y no huir de ella, pues esto redundar\u00e1 en una mayor felicidad de todos.<\/i><\/p>\n<p><i>En consecuencia, se reconoce y declara, en presencia del Ser Supremo y bajo sus auspicios, los siguientes Derechos del Hombre y del Solitario:<\/i><\/p>\n<p><b>Art\u00edculo primero<\/b>.- Los hombres nacen.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo segundo.<\/b>&#8211; La finalidad de toda asociaci\u00f3n pol\u00edtica es la conservaci\u00f3n de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la soledad, la seguridad y la resistencia a la opresi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo tercero<\/b>.- El principio de toda soberan\u00eda reside esencialmente en uno mismo. Ning\u00fan individuo puede ejercer una autoridad que no emane de una reflexi\u00f3n ensimismada.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo cuarto.<\/b>&#8211; No hay mayor libertad que la de decidir cuando estar solo y cuando acompa\u00f1ado, as\u00ed como su corolario que se refiere a la elecci\u00f3n de aquellos por quienes uno se acompa\u00f1a o habla.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo quinto.- <\/b>La soledad es un espacio irrenunciable en el que el hombre puede encontrarse a s\u00ed mismo. Nada obliga a que este espacio sea p\u00e1ramo, descampado o desguace de trastos olvidados. Se puede dar el caso de que sea una soledad concurrida.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo sexto<\/b>.- La ley s\u00f3lo tiene derecho a prohibir aquellos actos perjudiciales para la soledad cuando \u00e9sta no sea elegida libremente, o se haga un uso vicioso de la misma.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo s\u00e9ptimo<\/b>.- Siendo la Ley expresi\u00f3n de la voluntad general, y no sabiendo exactamente cu\u00e1l es \u00e9sta, por no conocer m\u00e1s voluntad que la propia de uno, lo sancionado por Ley deber\u00e1 ser tomado con extrema cautela. Todos los ciudadanos son igualmente admisibles a la dignidad del solitario, seg\u00fan sus capacidades y sin otra distinci\u00f3n que la de sus virtudes y sus talentos.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo octavo.<\/b>&#8211; Ning\u00fan hombre puede ser forzado a dar conversaci\u00f3n, a escuchar, a acompa\u00f1ar o ser acompa\u00f1ado, como no sea en los casos determinados por la Ley y con arreglo a las formas que \u00e9sta ha prescrito. Quienes soliciten conversaci\u00f3n cuando el silencio sea perfecto, o se hagan los encontradizos arbitrariamente deber\u00e1n ser castigados.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo noveno.<\/b><i>&#8211; <\/i>Puesto que todo hombre se presume a gusto en su soledad, mientras no sea declarado acompa\u00f1able, si se juzgase indispensable acompa\u00f1arlo por razones de higiene o de otro tipo, todo rigor que no sea necesario para apoderarse de su persona debe ser severamente reprimido.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo d\u00e9cimo<\/b>.<i>&#8211; <\/i>Nadie debe ser incomodado cuando est\u00e9 solo por sus opiniones, inclusive religiosas, a condici\u00f3n de que la manifestaci\u00f3n de las mismas no perturbe el orden p\u00fablico y la soledad de otros.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo und\u00e9cimo<\/b>.<i>&#8211; <\/i>La libre comunicaci\u00f3n de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos m\u00e1s preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, siempre que no venga a perturbar la soledad del solitario, lo cual ser\u00eda considerado como abuso de la libertad y habr\u00eda de responder por ello ante la ley.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo duod\u00e9cimo.<\/b><i>&#8211; <\/i>Toda sociedad en la cual no est\u00e9 establecida la garant\u00eda de la soledad, ni determinada la separaci\u00f3n entre cu\u00e1ndo es saludable acercarse a un pr\u00f3jimo y cu\u00e1ndo dejarle a solas con sus pensamientos, no merece llamarse tal por ser cruel con los esp\u00edritus sensibles y carecer de humanidad.<\/p>\n<p><b>Art\u00edculo d\u00e9cimo tercero<\/b>.<i>&#8211; <\/i>Siendo la soledad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, salvo cuando la necesidad p\u00fablica, legalmente comprobada, lo exija de modo evidente, y a condici\u00f3n de una justa y previa indemnizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Oscar M. Prieto<\/p>\n<p>www.oscarmprieto.com (en esta p\u00e1gina podr\u00e1s encontrar todos los textos )<\/p>\n<p>*art\u00edculo aparecido hoy 22\/10\/2013 en El Diario de Le\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En el largo caminar del ser humano sobre este planeta extraordinario, han sucedido hechos que desear\u00edamos que nunca hubieran tenido lugar, al tiempo, que echamos en falta otros, de los que nos sentir\u00edamos orgullosos en el caso de que hubieran ocurrido. 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