{"id":220,"date":"2013-10-08T08:53:45","date_gmt":"2013-10-08T08:53:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/?p=220"},"modified":"2013-10-08T08:53:45","modified_gmt":"2013-10-08T08:53:45","slug":"democracia-dignidad-idiotas-e-indignados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/2013\/10\/08\/democracia-dignidad-idiotas-e-indignados\/","title":{"rendered":"DEMOCRACIA, DIGNIDAD, IDIOTAS E INDIGNADOS"},"content":{"rendered":"<p>La democracia, tal y como la concebimos y de la que hablamos en tertulias y bares, es un invento bastante reciente y su establecimiento como sistema de gobierno en el mundo occidental es una apuesta que apenas supera los 50 a\u00f1os. Efectivamente, es despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial y de sus horrores cuando se impone la necesidad de un nuevo r\u00e9gimen para ordenar la convivencia y regular el acceso al poder, siendo el elegido el \u201cEstado social y democr\u00e1tico de Derecho\u201d.<\/p>\n<p>Todos habremos o\u00eddo alguna vez que la democracia es el menos malo de los sistemas de gobierno. Esto es as\u00ed porque, fundamentalmente, la democracia no es m\u00e1s que un conjunto de reglas de juego establecidas por quien tiene poder para legislar, poder, que a su vez, recibe de la legitimidad que, en \u00faltima instancia, reside en un sujeto llamado pueblo. Como conjunto de reglas que es, podemos decir que se trata de un sistema <i>adjetivo<\/i>. Hablamos de modelo menos malo porque da cabida, acoge, asume, sobrevive a todo tipo de opciones de convivencia o pol\u00edticas. Para ello, como parece l\u00f3gico, se hizo necesario vaciarla de todo contenido valorativo.<\/p>\n<p>Esto fue as\u00ed en las primeras democracias modernas, aquellas que florecieron en la Europa de la <i>Belle \u00c9poque<\/i>, en los primeros a\u00f1os del siglo XX, tambi\u00e9n en el periodo de entre Guerras, y su ejemplo paradigm\u00e1tico fue la Rep\u00fablica de Weimar. Pero de este sue\u00f1o feliz despertaron a ca\u00f1onazos. Una democracia meramente formal se demostr\u00f3 un sistema d\u00e9bil frente a los totalitarismo comunistas que asolaron una parte de Europa. Una democracia meramente formal era un juguete en manos de partidos como el Nacional Socialista en Alemania que, aceptando sus reglas, se alz\u00f3 con el poder. No olvidemos que los nazis llegaron al poder \u201cdemocr\u00e1ticamente\u201d, que luego cambiaron \u201cdemocr\u00e1ticamente\u201d las reglas de juego y que despu\u00e9s sucedi\u00f3 lo que sucedi\u00f3. Los millones de muertos fueron un argumento convincente para realizar algunos arreglos en aquellas democracias liberales.<\/p>\n<p>La democracia, como sistema abierto que es, sigue siendo un sistema d\u00e9bil frente a las tiran\u00edas y a los reg\u00edmenes fundamentalistas. Pero no tan d\u00e9bil como antes. Las democracias modernas, adem\u00e1s de un conjunto de reglas de convivencia y de poder, se han pertrechado de un cuerpo sustantivo de valores. Es decir, hay reglas, hay que respetar las reglas, reglas que tienen como fin \u00faltimo la realizaci\u00f3n de determinados valores -aquellos que la sociedad determina como valiosos-, o de su defensa, dentro una sociedad. Hablamos ahora de democracias sustantivas y no meramente adjetivas.<\/p>\n<p>El conjunto de reglas por el que nos regimos los espa\u00f1oles desde 1978, nuestra Constituci\u00f3n -inspirada en la Ley fundamental de Bonn de 1949-, sanciona en su <i>art\u00edculo<\/i> 10 que la <i>dignidad de la persona<\/i> es el fundamento del orden pol\u00edtico y de la paz social. Aqu\u00ed nos encontramos ya con lo sustantivo, con la carne y el hueso que dan sustancia, o deber\u00edan dar sustancia, a nuestro caldo pol\u00edtico. La dignidad de la persona, como fundamento, es lo que convierte a nuestra democracia en algo m\u00e1s que un sutil enredo de equilibrios de poder y de ambiciones, en algo m\u00e1s que un juego entre poderosos y ambiciosos.<\/p>\n<p>Definir qu\u00e9 es la dignidad sobrepasar\u00eda, no s\u00f3lo, la extensi\u00f3n de este art\u00edculo, tambi\u00e9n todas las p\u00e1ginas de este peri\u00f3dico y de los peri\u00f3dicos de varias semanas. Admitamos, por brevedad, que la dignidad de una persona es todo aquello que consiente en que sea considerada como un fin en s\u00ed misma y nunca como medio o instrumento para lograr otro fin.<\/p>\n<p>\u201cLa dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes y el libre desarrollo de su personalidad \u2013as\u00ed contin\u00faa el art\u00edculo 10 de la Constituci\u00f3n-, el respeto a la ley y a los derechos de los dem\u00e1s son el fundamento del orden pol\u00edtico y de la paz social\u201d.<\/p>\n<p>Cuesta creer que diga esto nuestra Constituci\u00f3n, nuestra norma jur\u00eddica fundamental. Cuesta creerlo, si nos asomamos a la ventana de cualquier telediario para asistir, cada d\u00eda, al bochornoso y deprimente espect\u00e1culo de luchas e intrigas palaciegas al que se dedica gran parte de nuestra clase pol\u00edtica, en lugar de preocuparse por favorecer las condiciones que posibiliten que el art\u00edculo 10 de la Constituci\u00f3n se cumpla en toda su extensi\u00f3n y que la dignidad sea el fundamento de nuestro orden pol\u00edtico, no s\u00f3lo <i>de iure<\/i>, tambi\u00e9n y sobre todo <i>de facto<\/i>, es decir realmente.<\/p>\n<p>Todo derecho lleva asociada una responsabilidad: somos responsables de su ejercicio y tambi\u00e9n de su defensa. Me temo que nosotros \u2013individualmente y como sociedad- no hemos sido responsables, al menos no lo suficiente en el ejercicio y defensa de nuestra democracia. En la democracia cl\u00e1sica de Pericles, ten\u00edan muy clara la distinci\u00f3n entre <i>ciudadanos<\/i>, aquellos que participaban y se preocupaban, dedicando su tiempo y su talento a la cosa p\u00fablica, la <i>res publica<\/i>, y los <i>idiotas<\/i>, quienes, a diferencia de los anteriores, centraban todos sus empe\u00f1os y desvelos en sus ocupaciones y privadas empresas o negocios.<\/p>\n<p>Reconozc\u00e1moslo, ser\u00e1 un inicio comenzar reconoci\u00e9ndolo: hemos sido unos <i>idiotas<\/i>. Nos hemos dedicado a lo de cada uno (algunos adem\u00e1s a \u201cqu\u00e9 hay de lo m\u00edo\u201d) y nos hemos olvidado de lo nuestro, de lo que es de todos. Cuando todo iba bien y nos iba bien a todos con nuestros negocios y cuentas corrientes, nadie se preocupaba por la marcha ni el funcionamiento de la cosa p\u00fablica. Hasta era de tontos perder un instante en esos quehaceres. Hemos hecho dejaci\u00f3n de funciones, dejaci\u00f3n de responsabilidad, hemos dejado en manos de unos cuantos, los pol\u00edticos, lo que debiera haber sido cosa de todos y, ahora que las cosas van tan mal, nos rasgamos las vestiduras y clamamos. Comencemos por reconocer que hemos sido unos <i>idiotas<\/i>. Creo que puede ser un buen inicio. A partir de aqu\u00ed, podremos sentirnos indignados, no cabreados, que tambi\u00e9n, sino afrentados en nuestra dignidad. Quiz\u00e1s, entonces, comencemos a ser m\u00e1s ciudadanos, a ser m\u00e1s responsables. Quiz\u00e1s, entonces, nuestra democracia empiece a ajustarse a coincidir un poco m\u00e1s con su ideal.<\/p>\n<p>No es cuesti\u00f3n de cargar con toda la culpa sobre nuestros hombros, s\u00f3lo de la que nos corresponde por no haber estado alertas, por haber demostrado tanto desinter\u00e9s por lo que nos afecta tanto. J. Stuart Mill distingu\u00eda entre ciudadanos activos y pasivos. Se\u00f1alaba que los gobernantes prefieren a los segundos porque son m\u00e1s d\u00f3ciles y \u00a0es m\u00e1s f\u00e1cil controlarlos, sin embargo, la democracia no\u00a0 puede sobrevivir sin los primeros. No lo olvidemos.<\/p>\n<p>Salud<\/p>\n<p>*Publicado en El Diario de Le\u00f3n el 7\/08\/2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La democracia, tal y como la concebimos y de la que hablamos en tertulias y bares, es un invento bastante reciente y su establecimiento como sistema de gobierno en el mundo occidental es una apuesta que apenas supera los 50 a\u00f1os. 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