{"id":207,"date":"2013-09-17T07:24:29","date_gmt":"2013-09-17T07:24:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/?p=207"},"modified":"2013-09-17T07:24:29","modified_gmt":"2013-09-17T07:24:29","slug":"preciso-tiempo-necesito-ese-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/2013\/09\/17\/preciso-tiempo-necesito-ese-tiempo\/","title":{"rendered":"PRECISO TIEMPO, NECESITO ESE TIEMPO"},"content":{"rendered":"<p>As\u00ed como el animal vive en un casi permanente estado de alteraci\u00f3n, el ser humano tiene la capacidad de ensimismarse. As\u00ed lo entend\u00eda Ortega y Gasset, aunque para explicarlo, yo recurra a la etimolog\u00eda, ese c\u00f3digo gen\u00e9tico de las palabras, en el que se atesora toda la informaci\u00f3n que necesitamos sobre ellas, sin necesidad de recurrir a prolijas y sinuosas explicaciones. Alterado, proviene del lat\u00edn, <em>alter,<\/em> que significa otro. Alterado est\u00e1 quien est\u00e1 pendiente del otro. Por el contrario, ensimismado, que deriva f\u00e1cilmente de en s\u00ed mismo, es quien se olvida del otro, de los otros y centra su atenci\u00f3n en s\u00ed. Seg\u00fan Ortega, los animales, para su propia supervivencia, deben estar en constante alerta, pendientes de su entorno, de todo lo que acecha, es decir, alterados. Por el contrario, el ser humano, puede olvidarse de lo que le rodea y volver la mirada hacia s\u00ed mismo, pensar en s\u00ed, es decir, ensimismarse. Quiz\u00e1s, este ensimismarse, el ser conscientes de uno mismo, preguntarse qui\u00e9n es uno y qu\u00e9 hace aqu\u00ed, sea uno de los rasgos diferenciales m\u00e1s propiamente humanos. Aunque, qui\u00e9n puede saber en qu\u00e9 piensa un cangrejo cuando se recoge en los estrechos agujeros de un ladrillo.<\/p>\n<p>Durante el a\u00f1o solemos vivir bastante alterados. Alterados por las ocupaciones diarias, por las preocupaciones cotidianas, por horarios, los plazos, las entregas, las recogidas, por los jefes y los jefecillos, por los subalternos y tambi\u00e9n por los monosabios, por el temido fin de mes. Alterados, pendientes de todo aquello que no somos nosotros, esto es, lo que es otro, en nuestro h\u00e1bitat m\u00e1s cercano.\u00a0 Pero si abrimos un poco m\u00e1s el foco y ampliamos m\u00e1s las perspectiva, el espacio, es sencillo imaginarnos alterados como peque\u00f1os roedores, conejillos, presintiendo el peligro muy cerca, quiz\u00e1s detr\u00e1s de aquellos matorrales o en Bruselas, olfateando a los grandes depredadores, aunque no los veamos. Alterados porque sabemos que all\u00ed est\u00e1n, vigil\u00e1ndonos, esperando la ocasi\u00f3n para abalanzarse sobre nosotros y zas. Alterados por los m\u00e1s fieros felinos: los mercados, los organismos internacionales, las autoridades europeas, las primas de riesgo, las agencias de calificaci\u00f3n, los altos tribunales, los grandes titulares y, una especie invasora muy reciente, los eres. Sentimos lo que se siente cuando uno es el \u00faltimo pelda\u00f1o en la escala alimenticia: p\u00e1nico.<\/p>\n<p>Esto es as\u00ed durante el a\u00f1o. \u00a0En teor\u00eda, con las vacaciones, desconectamos, que es otra manera de decir que dejamos de estar pendientes de los otros, de estar alterados. En verdad, necesitamos de ese tiempo. De ese tiempo que Mario Benedetti \u2013en el mismo poema que da t\u00edtulo a esta reflexi\u00f3n veraniega-, necesitaba: \u201c\u2026 necesito tiempo para mirar un \u00e1rbol, un farol, para andar por el filo del descanso, para pensar: \u00a1qu\u00e9 bien, hoy es invierno!, para morir un poco y nacer enseguida y para darme cuenta y para darme cuenta\u201d. Necesitamos, de alguna manera, ensimismarnos.<\/p>\n<p>En principio, las vacaciones son un momento propicio para esta especie de ensimismamiento tan necesario, para este descanso de los otros, para quedarnos a solas con nosotros mismos. Aparentemente es as\u00ed, porque, en teor\u00eda, libres de despertadores, tenemos tiempo, tenemos tiempo hasta para perder el tiempo (que Unamuno dir\u00eda, es una forma de ganar la eternidad). Sin embargo, a nada que reflexionemos, constataremos que esto ya no es cierto tampoco en vacaciones. Antes de comenzar las vacaciones \u2013meses o semanas antes, seg\u00fan el esp\u00e9cimen- ya las tenemos repletas de planes, sin dejar un resquicio a eso que, en propiedad, se llama tiempo libre: festivales, excursiones, catas, centros de interpretaci\u00f3n de fauna y flora, museos y eventos sociales, incluso folklores y algunas procesiones. Todo vale, con tal de no tener un momento para detenernos y quedarnos a solas con nosotros mismos. Pareciera que tuvi\u00e9ramos miedo a detenernos, a sentarnos o tumbarnos en la hamaca, sin nada que hacer, sin ninguna distracci\u00f3n ni ocupaci\u00f3n, sin otra compa\u00f1\u00eda que la nuestra, a la que tambi\u00e9n se le suele llamar por otro nombre: soledad.<\/p>\n<p>Tengo la sensaci\u00f3n de que sucede as\u00ed, \u00faltimamente, que durante las vacaciones tambi\u00e9n vivimos alterados, que ni siquiera durante las vacaciones encontramos un momento para ensimismarnos. Y siento que sea as\u00ed, ojal\u00e1 me equivoque, pues si tiene raz\u00f3n Ortega, y ensimismarse es rasgo diferencial de los humanos, me temo que progresamos hacia la inhumanidad. En este sentido. Quiz\u00e1s, tambi\u00e9n en otros.<\/p>\n<p>Entiendo, que deber\u00edamos valorar cada instante a solas, s\u00f3lo con nosotros, como la delicia exprimida del tiempo. Es m\u00e1s, lo considero necesario si no queremos perdernos en este vertiginoso torbellino de los d\u00edas que nos lleva y nos arrastra. Considero necesario conversar sin otro interlocutor que nosotros mismos. Aunque hablemos con nosotros del tiempo, aunque no alcancemos ninguna respuesta o ni siquiera nos formulemos las preguntas. Considero necesario ese tomar consciencia de nosotros mismos, como individuos, como diferenciados de todo lo dem\u00e1s. S\u00f3lo as\u00ed tendremos algo que aportar a la vida en com\u00fan y a la sociedad. Si no, poco m\u00e1s que bestias o m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>Ensimismados, aunque s\u00f3lo sea un rato a la hora de la siesta, o al atardecer caminando por la orilla del r\u00edo o del mar. Conversando con nosotros mismos o en silencio. O, como tercera opci\u00f3n, la elegida por Quevedo cuando se retiraba a la paz de esos desiertos suyos, en los que viv\u00eda en conversaci\u00f3n con los difuntos y escuchaba con los ojos a los muertos. Esto es: le\u00eda.<\/p>\n<p>La lectura, cuando no son t\u00edtulos que prolongan el estado de alteraci\u00f3n, es una buena opci\u00f3n para los t\u00edmidos que tienen miedo a conocerse. Es una manera discreta de acercarse a uno mismo y cogerse de la mano. A m\u00ed me lleva acompa\u00f1ando desde hace muchos a\u00f1os uno de los libros m\u00e1s deliciosos que se han escrito, en mi opini\u00f3n. Un libro infalible si se trata de ahuyentar el ruido. No es otro que Las Meditaciones, de Marco Aurelio. Os lo recomiendo. Es un libro \u00fanico, escrito por el emperador de Roma, el hombre m\u00e1s poderoso del mundo, cada noche en su tienda de campa\u00f1a, en el campamento de Carnuto, durante la guerra interminable que Roma libraba contra los germanos. Imaginad si ten\u00eda motivos este hombre para estar alterado y, sin embargo, cada noche, Marco Aurelio encontraba la serenidad de \u00e1nimo necesaria para ensimismarse. Les dejo aqu\u00ed un par de pasajes de esta obra, especialmente significativos. Aunque cada uno encontrar\u00e1 los suyos.<\/p>\n<p>\u201cCuando hubieres hecho un favor y otro lo hubiere reconocido, \u00bfQu\u00e9 otra tercera satisfacci\u00f3n buscas todav\u00eda, como hacen los necios? \u00bfLa de pasar como bienhechor o ser pagado con una recompensa?\u201d<\/p>\n<p>\u201cNo es f\u00e1cil tropezar con un hombre que sea desgraciado por deja de entrometerse en lo que ocurre en el alma de los dem\u00e1s. Pero los que no escudri\u00f1an los movimientos de su propia alma, fuerza es que sean desgraciados\u201d.<\/p>\n<p>Espero no haberles alterado y, por favor, olv\u00eddense un poco de todo y piensen en s\u00ed mismo. Les sentar\u00e1 bien.<\/p>\n<p>Oscar M. Prieto<\/p>\n<p>Escritor<\/p>\n<p><em>*Art\u00edculo publicado en El Diario de Le\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed como el animal vive en un casi permanente estado de alteraci\u00f3n, el ser humano tiene la capacidad de ensimismarse. 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