{"id":181,"date":"2013-06-17T20:09:07","date_gmt":"2013-06-17T20:09:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/?p=181"},"modified":"2013-06-18T08:30:05","modified_gmt":"2013-06-18T08:30:05","slug":"no-hay-que-por-bien-no-venga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/oscarmprieto\/2013\/06\/17\/no-hay-que-por-bien-no-venga\/","title":{"rendered":"NO HAY QUE POR BIEN NO VENGA"},"content":{"rendered":"<p>En el n\u00ba 8 de la Avenida de S\u00e9neca, todos ten\u00edamos un casillero con el n\u00famero de nuestra habitaci\u00f3n. Cada ma\u00f1ana, al volver de la Facultad \u2013quien hubiera ido a la Facultad- o al bajar a comer \u2013algunos reci\u00e9n levantados-, como un gesto adquirido, mir\u00e1bamos por encima del mostrador de madera si ten\u00edamos algo en el casillero. Y si lo ten\u00edamos, salt\u00e1bamos a por la carta que nos esperaba, con la misma ilusi\u00f3n con la que un ni\u00f1o sigue recibiendo, la Noche de Reyes, los regalos, que no son otra cosa que la respuesta a la carta que el ni\u00f1o hab\u00eda escrito a Sus Majestades los Magos de Oriente.<\/p>\n<p>Si bien he de confesar, que no podr\u00eda definir qu\u00e9 es la felicidad, s\u00ed que puedo afirmar, que reconozco al vuelo los instantes, por peque\u00f1os que sean, en los que me siento feliz. Uno de ellos era, este: reconocer, en la caligraf\u00eda, a la persona que, unos d\u00edas antes de que yo recibiera su carta (sin precisar con exactitud el d\u00eda, pues Correos, por aquel entonces, recordad, era m\u00e1s bien impredecible en su servicio&#8230;), hab\u00eda pensado en m\u00ed y dedicado parte de su tiempo a sentarse delante del papel a escribirme y contarme.<\/p>\n<p>Igual que las huellas dactilares nos diferencian como \u00fanicos, tambi\u00e9n es \u00fanica la caligraf\u00eda, con la que los dem\u00e1s escriben nuestros nombres. Nadie escribe nuestro nombre completo, en un sobre, igual que ning\u00fan otro. Hoy en d\u00eda, sin embargo, tristemente, no podr\u00edamos reconocer por la letra ni siquiera a muchos amigos, tristemente, hoy en d\u00eda, hemos perdido mucho de ese sentido que encierra y revela, al mismo tiempo, la caligraf\u00eda, que aunque la hayamos aprendido con renglones, tambi\u00e9n nos diferencia y en la diferencia (ya sea por el trazado de las \u201ceses\u201d o por el tama\u00f1o de los puntos que coronan \u201c\u00edes\u201d y \u201cjotas\u201d), tambi\u00e9n nos rebelamos contra la uniformidad, nos revelamos especiales y \u00fanicos y tambi\u00e9n irrepetibles.<\/p>\n<p>Cuando comenc\u00e9 con esta Caja de los martes, compart\u00ed con vosotros el inventario de una caja. En esa caja aparecieron:<\/p>\n<p>.- Nueve cartas, todas dirigidas a la direcci\u00f3n de la Avenida de S\u00e9neca.<\/p>\n<p>Y lo cierto es que mi relaci\u00f3n con las cartas me viene de muchos a\u00f1os antes. De tanto tiempo atr\u00e1s, que todav\u00eda estaba aprendiendo a leer por \u201cla cartilla\u201d, aprendiendo a escribir guiado por los mismos \u201crenglones\u201d de los que hablaba antes.<\/p>\n<p>La primera carta que recib\u00ed fue del Ratoncito P\u00e9rez. Por suerte, la conservo, como un tesoro. \u00a0Se me hab\u00eda ca\u00eddo un diente. A la ma\u00f1ana siguiente, al despertar, me encontr\u00e9 bajo mi almohada, una carta suya. Me dec\u00eda que una gran tormenta le hab\u00eda impedido visitarme. Que no me preocupara. Que pronto llegar\u00eda. No me enga\u00f1\u00f3. Me visit\u00f3 la noche siguiente, mientras yo dorm\u00eda.<\/p>\n<p>Avanzando en el tiempo, ya con los dientes de verdad, \u00e1vidos por morder, recib\u00eda las cartas de las asturianas \u2013qu\u00e9 guapas han sido siempre las asturianas!- que hab\u00edan pasado el verano en mi pueblo\u2026 ah, la adolescencia\u2026. Qu\u00e9 bonito y qu\u00e9 nuevo y qu\u00e9 incomprensible \u2013ni falta que hac\u00eda- era todo\u2026. qu\u00e9 af\u00e1n por descubrir ese nuevo continente de la vida&#8230;.<\/p>\n<p>Luego, llegar\u00edan otras cartas. Las que me reconfortaban mucho m\u00e1s que el fuego en la chimenea, las cartas de mi exilio de Londres. Estaba tan lejos y hab\u00eda tanta niebla y, adem\u00e1s, cuando el metro se deten\u00eda en alguna estaci\u00f3n y dec\u00edan algo por megafon\u00eda y yo no entend\u00eda nada, pero todo el mundo se bajaban del vag\u00f3n\u2026 (una vez se bajaron porque el IRA hab\u00eda puesto una bomba\u2026.), \u00a0aquellas cartas que recib\u00eda en la<em> p\u00e9rfida Albi\u00f3n<\/em> eran como un sol, como el sol que ven\u00eda a iluminar aquellos d\u00edas en los que pasaban semanas sin salir el sol. Las le\u00eda una y otra vez. Cada vez que las le\u00eda, ya de memoria, era feliz.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 os voy a decir de aquellas otras cartas, las de amor, las que me descubrieron a Lope y a Quevedo y los otros poetas \u2013los mismos que todav\u00eda hoy siguen conmigo-. Probablemente, de no ser por aquellas cartas, yo no les hubiera conocido. Al principio, esas cartas de amor eran terribles, puro plagio\u2026. poco a poco, con la pr\u00e1ctica \u2013abusando de mi coraz\u00f3n- fui intercalando, entre versos suyos, frases m\u00edas. Y s\u00ed, as\u00ed comenc\u00e9 a escribir (iba a decir: \u201cas\u00ed aprend\u00ed a escribir\u201d. Pero lo he pensado mejor y a tiempo he rectificado el verbo).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en ese inventario, en la misma caja, me encontr\u00e9:<\/p>\n<p>.- Un trozo de barra de lacre color sangre (Qu\u00e9 tr\u00e1gica es la juventud).<\/p>\n<p>Y el caso es, que quiz\u00e1s sea cierto que no \u201chay mal que por bien no venga\u201d (aunque ahora mismo al escribir, dudaba si era al rev\u00e9s: \u201cque no hay bien que por mal no venga\u201d). Digo esto enlazando con La Caja del pasado martes:<\/p>\n<p>\u201cEl poder escucha y nosotros hablamos demasiado, pues si es dif\u00edcil descubrir un secreto, es mucho m\u00e1s dif\u00edcil guardarlo. Pero como de todo debemos intentar extraer lo positivo, tambi\u00e9n de este celo de los poderosos y de sus servicios secretos por conocer nuestras conversaciones y correos podemos deducir una interesante conclusi\u00f3n que, de llevarla a la pr\u00e1ctica, ser\u00eda enormemente beneficiosa para nosotros\u201d.<\/p>\n<p>Dar\u00eda por bueno que los gobiernos de este mundo nuestro se dedicaran a espiarnos, a meter las narices en nuestros correos electr\u00f3nicos, a tomar nota de las fotograf\u00edas que colgamos en facebook, si esta imperdonable (y tambi\u00e9n comprensible, si queremos comprender la esencia inevitable del poder) intromisi\u00f3n en nuestras privadas vidas, nos sirviera para recuperar la preciosa y milenaria costumbre de escribirnos cartas.<\/p>\n<p>Incluso, contando las mismas an\u00e9cdotas que nos han sucedido, incluso declarando igual de eterno nuestro amor y describiendo igual los dientes de la amada como perlas,\u2026. Un correo electr\u00f3nico no resiste la comparaci\u00f3n con enviar una carta. Aunque en uno y en la otra digamos lo mismo. No la resiste, de entrada porque escribir una carta supone despejar la mesa, limpia ya de todo, poner sobre la mesa el folio o la cuartilla inmaculado, pensar, recordar, imaginar la cara de la persona a quien va dirigida, trazar su nombre con nuestras propias manos \u2013la caligraf\u00eda\u2026-, quiero decir, no hay comparaci\u00f3n, entre otras razones porque, as\u00ed como si escribes un correo electr\u00f3nico es f\u00e1cil borrar si te equivocas, si te arrepientes, no pasa lo mismo cuando escribes una carta (no se puede dar a la tecla de borrar) y aunque s\u00f3lo fuera por esto, te piensas mejor cada palabra. No hay comparaci\u00f3n. No la hay, menos todav\u00eda cuando has terminado de escribir. Porque el correo electr\u00f3nico se termina ah\u00ed, pero la carta sigue. La carta todav\u00eda hay que doblarla y no vale doblarla de cualquier manera. La carta sigue, porque la carta hay que meterla en un sobre (\u2026 y el sobre depende de la intenci\u00f3n y del destinatario\u2026.), y el sobre hay que cerrarlo, con la propia saliva y adem\u00e1s, cerrado ya, hay que escribir su nombre y tambi\u00e9n la calle y la casa en la que vive (cuando estaba en Londres, me emocionaba terminar de escribir as\u00ed, al final de todo: Espa\u00f1a). Y no acaba aqu\u00ed, todav\u00eda tienes que ir a un estanco a comprar el sello o ya has ido a comprar el sello al estanco. Y, por \u00faltimo, no por \u00faltimo menos importante, \u2026, aunque s\u00f3lo fuera por esto, el correo electr\u00f3nico no resiste la comparaci\u00f3n con una carta, desde el momento en que el correo s\u00f3lo necesita de dar a una tecla para enviarlo, mientras que la carta te concede el tiempo para arrepentirte, al menos hasta el d\u00eda siguiente. Despiertas, te encuentras con el sobre cerrado sobre la mesa, puedes decidir si de verdad quieres echarla en el buz\u00f3n o -\u00a1menos mal!- se trataba tan s\u00f3lo de un calent\u00f3n, de un arrebato de sinceridad, de la soledad.<\/p>\n<p>As\u00ed que no puedo menos que alegrarme por saberme espiado, por la noticia de que los gobiernos acceden sin pudor a nuestros correos electr\u00f3nicos, no puedo menos que alegrarme si esta sinvergonzoner\u00eda me sirve para volver a escribir cartas.<\/p>\n<p>Por ir terminando, aunque todo esto suene a sentimental y a la nostalgia de un tiempo que nunca volver\u00e1 (qu\u00e9 tambi\u00e9n), no quita recordar que la <i>D\u00e9claration des droits de l&#8217;homme et du citoyen<\/i>, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente Francesa,\u00a0el 26 de agosto, de 1789,\u00a0declara, como Derecho Humano, la inviolabilidad de la correspondencia.<\/p>\n<p>Parafraseando a Unamuno: \u00a1Qu\u00e9 esp\u00eden ellos!<\/p>\n<p>\u00a1Nosotros escribimos cartas!<\/p>\n<p>Salud<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ps: Consciente de que algunos de vosotros pensar\u00e9is que me he extendido demasiado en esta Caja, para vuestro alivio os dir\u00e9 que, aprovechando que los ni\u00f1os empiezan sus vacaciones de verano el d\u00eda 21, tambi\u00e9n yo (\u201cculo veo, culo quiero\u201d) os doy las vacaciones y vuelvo a cerrar la caja, a guardarla bajo la cama y\u2026 ya veremos si en Septiembre la volvemos a abrir. Han sido un placer estos 26 martes que he compartido con vosotros, con m\u00e1s o menos discernimiento, personalmente, para m\u00ed, esta Caja inventada, ha supuesto la ocasi\u00f3n de estar y sentirme m\u00e1s cerca de vosotros (quienes se\u00e1is vosotros!) y os doy las gracias.<\/p>\n<p>Salud<\/p>\n<p>Ps2: No olvid\u00e9is que el martes es el d\u00eda dedicado a Marte, dios de la guerra. Quiz\u00e1s sea el momento de dejar las palabras, de dejar de ser neutrales, como dijo el poeta, y enfangarnos&#8230;.<\/p>\n<p>ps3:<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el n\u00ba 8 de la Avenida de S\u00e9neca, todos ten\u00edamos un casillero con el n\u00famero de nuestra habitaci\u00f3n. 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