{"id":138,"date":"2013-03-13T12:00:26","date_gmt":"2013-03-13T12:00:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/?p=138"},"modified":"2013-03-13T12:00:26","modified_gmt":"2013-03-13T12:00:26","slug":"relato-propio-la-rata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/2013\/03\/13\/relato-propio-la-rata\/","title":{"rendered":"Relato propio: LA RATA"},"content":{"rendered":"<p>Este es otro de los relatos que publiqu\u00e9 junto a mis compa\u00f1eros de Escritura Creativa en un libro colectivo editado por Carmen Posadas y su hermano Gervasio:<\/p>\n<p><a title=\"Bubok\" href=\"http:\/\/www.bubok.es\/libros\/208871\/Taller-de-Escritura-Creativa-Vol-31--Grupo-21062011-quotYoQuieroEscribircomquot\" target=\"_blank\">http:\/\/www.bubok.es\/libros\/208871\/Taller-de-Escritura-Creativa-Vol-31&#8211;Grupo-21062011-quotYoQuieroEscribircomquot<\/a><\/p>\n<p>\u00a1Os invito a leerlo y a opinar!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>LA RATA\u00a0<\/b><\/p>\n<p><strong>Otra noche m\u00e1s est\u00e1 sentada frente a m\u00ed, mir\u00e1ndome por encima de la montura de las gafas mientras sorbe la ins\u00edpida sopa que siempre prepara. Sus dedos finos sostienen la cuchara de plata que lleva hacia sus tirantes y p\u00e1lidos labios. Otro d\u00eda m\u00e1s sin vida, sin esperanzas, sin amor. \u00a1Dios no la soporto! Llevamos as\u00ed seis a\u00f1os, los mismos que hace que mi padre y mis dos hermanos nos dejaran. Su sola presencia me irrita, me asfixia. Me agobia con sus discursos moralistas sobre la vida y la fe. Mirarla me produce repugnancia y si alguna vez sent\u00ed algo por ella, esos sentimientos est\u00e1n tan enterrados como el resto de la familia en el cementerio de la calle Esperanza.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La noche despu\u00e9s del velatorio, ella sigui\u00f3 sin derramar una l\u00e1grima, nunca la he visto llorar. Es fr\u00eda c\u00f3mo un t\u00e9mpano de hielo, estricta como un dictador que agita el dedo \u00edndice, desplom\u00e1ndose de arriba hacia abajo, acompa\u00f1ado de una de sus eternas reprimendas.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Al d\u00eda siguiente del funeral, al que asistieron todos mis compa\u00f1eros de clase, me oblig\u00f3 a dejar el colegio alegando que estaba deprimido. Los profesores no se opusieron a que me educara en casa, dec\u00edan que no me conven\u00eda el estr\u00e9s. Pero en realidad, ella lo hac\u00eda porque cre\u00eda que me corromp\u00edan. \u2013Te llenar\u00e1n la cabeza de p\u00e1jaros igual que a tus hermanos, que en paz descansen\u2014, contest\u00f3 ante mis reproches. Quem\u00f3 todos los libros de la biblioteca de mi padre. Muchas noches nos sent\u00e1bamos a su alrededor y nos le\u00eda pasajes sueltos, hasta que empez\u00f3 a llegar tarde del trabajo y oliendo a alcohol. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Ella se pon\u00eda hecha una furia y pagaba su frustraci\u00f3n con nosotros!<\/strong><\/p>\n<p><strong>S\u00f3lo se salvaron<\/strong><b>\u00a0<\/b><em><b>la<\/b><\/em><strong>\u00a0<\/strong><em><b>Biblia<\/b><\/em><strong>,<\/strong><b>\u00a0<\/b><em><b>Milagros de Nuestra Se\u00f1ora<\/b><\/em><strong>\u00a0de Gonzalo de Berceo, los cuales ella le\u00eda una y otra vez, y\u00a0<\/strong><em><b>La importancia de llamarse Ernesto<\/b><\/em><strong>\u00a0de Oscar Wilde, uno de los favoritos de pap\u00e1. Lo apart\u00e9 disimuladamente con el pie mientras carg\u00e1bamos el resto en una carretilla y lo escond\u00ed en mi agujero. Lo releo siempre que me encierra utilizando una peque\u00f1a linterna que sis\u00e9 en una de mis escapadas a la obra de al lado de casa, me gusta ir all\u00ed los domingos por la ma\u00f1ana aprovechando que ella est\u00e1 en misa. Los obreros empiezan a echar de menos algunas cosas que tom\u00e9 prestadas, como un saco de cemento que guardo bajo mi cama. Tampoco puedo recibir visitas porque considera que todos est\u00e1n envenenados por la sociedad. Si alg\u00fan amigo me visitaba, ella se apresuraba a echarle de mala manera, hasta que un d\u00eda dejaron de insistir y siguieron con sus vidas. Vendi\u00f3 la \u00fanica tele que ten\u00edamos, me aisl\u00f3 del mundo y me arrastr\u00f3 a su oscura depresi\u00f3n. Siento que voy a reventar. Este odio que me consume por dentro me empuja a saltar de la silla y abalanzarme sobre sus puntiagudos huesos para acabar con esta insoportable opresi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Observar sus movimientos me indigna, su espantoso olor a rancio me provoca un nauseabundo malestar, la he temido m\u00e1s que a la mism\u00edsima muerte. Pero llevo tanto tiempo acumulando esta rabia en mi interior que lo que ahora siento por ella es l\u00e1stima\u2026 L\u00e1stima por ignorar que el encapuchado vestido de negro la acecha con su guada\u00f1a. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ayer volvi\u00f3 a encerrarme en el fr\u00edo y diminuto s\u00f3tano, apenas quepo ya en aquel agujero sin luz por el que corre la humedad, cucarachas y Aurora, una rata a la que he terminado adoptando como mascota, y a la que puedo me guardo un pedazo de queso o pan para llev\u00e1rselo. Recuerdo que la primera vez que me castig\u00f3 en su zulo maldito fue porque sal\u00ed a dar una vuelta por el barrio. Al regresar del mercado, me pill\u00f3 hablando con unos vecinos que jugaban a la pelota, delante de todos, me agarr\u00f3 de la oreja y me meti\u00f3 arrastras en casa. Me quit\u00f3 el cintur\u00f3n del pantal\u00f3n y me azot\u00f3 sin piedad, desquebrajando mi piel y mi coraz\u00f3n. Esper\u00f3 veinticuatro horas hasta dejarme salir, encerrado sin agua, sin comida y sin un cubo en el que hacer mis necesidades, con las posaderas encendidas como las brasas de la chimenea. Cada d\u00eda que paso all\u00ed dentro noto como la locura arde en m\u00ed, avivada por las corrientes que calan mis corvados huesos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La podr\u00eda matar ahora mismo, podr\u00eda poner fin a esta maldita pesadilla con mis propias manos y hacer de este mundo un lugar m\u00e1s ameno. Acabar con este sufrimiento y mandarla al infierno.<\/strong><b>\u00a0<\/b><strong>Planeaba enviarme al Seminario el pr\u00f3ximo curso, dec\u00eda que era la \u00fanica manera que ten\u00eda de compensarle todo el dolor que le causaba, \u00bfyo un cura? \u00a1Ja!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013Deja de mirarme y c\u00f3mete la carne, \u00a1se te va a enfriar!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013No tengo hambre.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013No sirves para nada, ni siquiera sabes comer.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Al tragar un pedazo de esa rancia carne con tomate y llev\u00e1rmela a la boca, siento c\u00f3mo sube la bilis en un amargo reflujo. Miro por la enrejada ventana para dejar de contemplar su r\u00edgida cara y me imagino a mi mismo en el exterior, disfrutando de mi a\u00f1orada libertad. Desde la mesa, s\u00f3lo logro divisar la luna, apunt\u00e1ndome con su halo de luz, llena y resplandeciente como un diamante, se\u00f1al\u00e1ndome desde el cielo. A veces huelo el perfume de alguna mujer pasando por la acera, acompa\u00f1ada de unos ligeros golpecitos de tac\u00f3n, uno tras otro, como una embaucadora danza y me deleito imaginando sus formas. Una vez se me ocurri\u00f3 asomarme a la ventana y me tir\u00f3 al suelo de un solo golpe. Me asombra la fuerza que tiene para lo poca cosa que es. A medida que crezco, y he pegado un buen estir\u00f3n, ella me parece m\u00e1s peque\u00f1a, a pesar de que yo camino encogido de hombros. Sue\u00f1o que me estiro hasta convertirme en un gigante y la vieja se hace diminuta como un insecto al que aplasto de un \u00fanico y potente pisot\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014Si has terminado te puedes ir a tu cuarto a rezar tus oraciones. Pronto vendr\u00e1 el padre Anselmo y empezar\u00e9is a preparar juntos tu ingreso en la instituci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0Me levanto con la misma resignaci\u00f3n de siempre, dejo el plato en el fregadero y\u00a0mientras los enjuago, un chispeante destello llama mi atenci\u00f3n. Es la luna jugando con la afilada hoja del cuchillo, indic\u00e1ndome que hab\u00eda llegado la hora. Deslizo mi mano suavemente por la encimera, vigilando por el rabillo del ojo. Est\u00e1 ensimismada tejiendo una colcha. Me doy la vuelta, escondiendo el cuchillo en mi espalda, camino hacia ella, paso por detr\u00e1s de su silla, \u00a1el coraz\u00f3n me va a mil! Rodeo inmediatamente su cuello con mi brazo izquierdo empleando todas mis fuerzas y la apu\u00f1alo en el pecho sin vacilar, una y otra vez, hasta<\/strong><b>\u00a0<\/b><strong>verla<\/strong><b>\u00a0<\/b><strong>desplomarse sobre la mesa. Me encuentro bien, respiro aceleradamente y siento una extra\u00f1a euforia corriendo por mis venas. Aprovecho esa energ\u00eda que me invade para arrojar su cuerpo dentro de la peque\u00f1a mazmorra en la que me ten\u00eda prisionero. Ya m\u00e1s calmado, compruebo que sigue guardando el dinero bajo el colch\u00f3n, eso me reconforta. Lleno una maleta con sus vestidos negros y la acomodo junto al cad\u00e1ver. Preparo una pasta densa y gris con agua y el saco de cemento que ten\u00eda escondido bajo la cama. Con esto ser\u00e1 suficiente, la alfombra de su dormitorio servir\u00e1 para tapar la entrada. La mandar\u00e9 de viaje a cuidar de alguna t\u00eda enferma, nadie la echar\u00e1 de menos y yo, en unos pocos meses, me convertir\u00e9 en un hombre\u2026 \u00a1En todo un hombre!<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es otro de los relatos que publiqu\u00e9 junto a mis compa\u00f1eros de Escritura Creativa en un libro colectivo editado por Carmen Posadas y su hermano Gervasio: http:\/\/www.bubok.es\/libros\/208871\/Taller-de-Escritura-Creativa-Vol-31&#8211;Grupo-21062011-quotYoQuieroEscribircomquot \u00a1Os invito a leerlo y a opinar! &nbsp; &nbsp; LA RATA\u00a0 Otra noche m\u00e1s est\u00e1 sentada frente a m\u00ed, mir\u00e1ndome por encima de la montura de las<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/2013\/03\/13\/relato-propio-la-rata\/\">Sigue leyendo&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":140,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[32,43,44,18,118,39,38],"class_list":["post-138","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mas-entradas","tag-carmen-posadas","tag-club-culturamas","tag-escritura-creativa","tag-ficcion","tag-natalia-cardenas","tag-relato","tag-taller-literario"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/files\/2013\/03\/url.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2Wqi1-2e","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=138"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":144,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138\/revisions\/144"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/media\/140"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.culturamas.es\/nataliacardenas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}